El encuentro entre España y Arabia Saudí en el Atlanta Stadium dejó un detalle protocolario inusual que ha captado la atención de los aficionados. Mientras las banderas nacionales suelen desplegarse como gigantescas alfombras sobre el césped en la ceremonia previa al partido, la enseña saudí se mantuvo suspendida en el aire, sostenida por voluntarios. Esta excepción no es casual, sino una respuesta directa a una exigencia religiosa vinculada a la legislación del país árabe.. El motivo fundamental reside en el diseño del estandarte saudí. Sobre su fondo verde se inscribe en blanco la Shahada, el primer pilar del islam: «No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero». Al incluir esta profesión de fe, la bandera no funciona únicamente como un símbolo estatal, sino como una representación física del nombre divino. Como explica la tradición, la Sura Al-Hach (22:32) del Corán prescribe la reverencia hacia los símbolos de Alá, lo que los juristas islámicos (faqih) interpretan como la obligación de evitar cualquier acto que pueda interpretarse como una profanación.. Una prohibición amparada por ley. La legislación saudí es extremadamente estricta en este punto. El artículo 13 de la Ley de la Bandera, promulgada por Real Decreto en 1973, veda explícitamente que la enseña entre en contacto con el suelo, el agua o cualquier superficie inferior. «La prohibición de su contacto con el suelo es un mandato positivo recogido en la legislación del propio reino», señalan fuentes cercanas al protocolo.. Ante esta realidad, la FIFA se vio obligada a rediseñar su ceremonia, que ya había sido modificada apenas una semana antes del inicio del torneo para implementar una experiencia visual «de 360 grados». Para evitar una asimetría visual que dejara a la bandera española en una posición jerárquicamente inferior, el organismo rector del fútbol mundial optó por sostener ambas enseñas en alto.. Precedentes y excepciones: el caso de Irak e Irán. Esta medida no es aislada. Durante el encuentro entre Arabia Saudí y Uruguay en Miami, se aplicó el mismo protocolo, al igual que en el partido entre Irak y Noruega. En este último caso, la FIFA mostró inicialmente resistencia debido a que el peso de los porteadores sobre el césped mojado dañaba el terreno de juego, aunque finalmente terminó cediendo ante la insistencia de Bagdad, dado que la bandera iraquí también contiene la inscripción Allahu Akbar («Alá es el más grande»).. Resulta llamativo el caso de la bandera de Irán, que también contiene elementos sagrados. Sin embargo, en su debut frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles, la enseña se desplegó sobre el suelo con normalidad. Según apuntan diversas fuentes, esto se debió a un motivo estrictamente administrativo: «La federación iraní, a diferencia de la saudí y la iraquí, no trasladó la petición a la FIFA», en un contexto marcado por urgencias logísticas y tensiones extradeportivas.
La inclusión de la Shahada, profesión de fe islámica, obliga a las autoridades a sostener la enseña en el aire para evitar cualquier profanación
El encuentro entre España y Arabia Saudí en el Atlanta Stadium dejó un detalle protocolario inusual que ha captado la atención de los aficionados. Mientras las banderas nacionales suelen desplegarse como gigantescas alfombras sobre el césped en la ceremonia previa al partido, la enseña saudí se mantuvo suspendida en el aire, sostenida por voluntarios. Esta excepción no es casual, sino una respuesta directa a una exigencia religiosa vinculada a la legislación del país árabe.. El motivo fundamental reside en el diseño del estandarte saudí. Sobre su fondo verde se inscribe en blanco la Shahada, el primer pilar del islam: «No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero». Al incluir esta profesión de fe, la bandera no funciona únicamente como un símbolo estatal, sino como una representación física del nombre divino. Como explica la tradición, la Sura Al-Hach (22:32) del Corán prescribe la reverencia hacia los símbolos de Alá, lo que los juristas islámicos (faqih) interpretan como la obligación de evitar cualquier acto que pueda interpretarse como una profanación.. Una prohibición amparada por ley. La legislación saudí es extremadamente estricta en este punto. El artículo 13 de la Ley de la Bandera, promulgada por Real Decreto en 1973, veda explícitamente que la enseña entre en contacto con el suelo, el agua o cualquier superficie inferior. «La prohibición de su contacto con el suelo es un mandato positivo recogido en la legislación del propio reino», señalan fuentes cercanas al protocolo.. Ante esta realidad, la FIFA se vio obligada a rediseñar su ceremonia, que ya había sido modificada apenas una semana antes del inicio del torneo para implementar una experiencia visual «de 360 grados». Para evitar una asimetría visual que dejara a la bandera española en una posición jerárquicamente inferior, el organismo rector del fútbol mundial optó por sostener ambas enseñas en alto.. Precedentes y excepciones: el caso de Irak e Irán. Esta medida no es aislada. Durante el encuentro entre Arabia Saudí y Uruguay en Miami, se aplicó el mismo protocolo, al igual que en el partido entre Irak y Noruega. En este último caso, la FIFA mostró inicialmente resistencia debido a que el peso de los porteadores sobre el césped mojado dañaba el terreno de juego, aunque finalmente terminó cediendo ante la insistencia de Bagdad, dado que la bandera iraquí también contiene la inscripción Allahu Akbar («Alá es el más grande»).. Resulta llamativo el caso de la bandera de Irán, que también contiene elementos sagrados. Sin embargo, en su debut frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles, la enseña se desplegó sobre el suelo con normalidad. Según apuntan diversas fuentes, esto se debió a un motivo estrictamente administrativo: «La federación iraní, a diferencia de la saudí y la iraquí, no trasladó la petición a la FIFA», en un contexto marcado por urgencias logísticas y tensiones extradeportivas.
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