Hasta hace unas décadas, era habitual que muchas carreteras en España estuvieran acompañadas por hileras de árboles a ambos lados. En muchos casos, incluso se pintaba la parte inferior del tronco de color blanco. Hoy en día, sin embargo, esta imagen es mucho menos frecuente. El principal motivo está relacionado con la seguridad vial.. Según las autoridades de Tráfico, la presencia de árboles en los márgenes de la carretera podía dificultar la visibilidad en curvas y puntos de adelantamiento, aumentando el riesgo de accidentes. A esto se suma otro problema importante: las raíces de estos árboles dañaban el firme, provocando deformaciones y desniveles en el asfalto.. Por este motivo, se establecieron criterios más estrictos que limitan su plantación en las proximidades de la calzada. En la actualidad, los árboles deben situarse a más de tres metros de distancia de la carretera y siempre cumpliendo condiciones de seguridad, como garantizar la visibilidad, evitar obstáculos rígidos en caso de salida de vía y prevenir daños estructurales en el pavimento.. Una imagen habitual del pasado en las carreteras españolas. Quienes circularon por las carreteras nacionales en las décadas de los 70 y 80 seguramente recuerden una escena muy característica: vías flanqueadas por árboles en ambos lados. En algunos casos, esta práctica se atribuye a influencias históricas, y su función original estaba ligada tanto a la protección como al uso de los caminos.. En aquella época, los árboles ofrecían sombra en trayectos largos y servían como refugio para animales de tiro, cuando el transporte dependía aún de carros y no de vehículos a motor. Con la llegada del automóvil, esta realidad cambió por completo.. A velocidades de 80 o 90 km/h, un impacto contra un árbol podía tener consecuencias muy graves. Además, las sombras proyectadas sobre la calzada generaban efectos visuales que podían confundir al conductor, especialmente en adelantamientos o curvas.. La práctica de pintar los troncos de blanco ayudaba a mejorar su visibilidad e incluso se utilizaba como protección frente a ciertas plagas, pero no evitó que su presencia se redujera progresivamente en muchas carreteras.. Normativa, seguridad y mantenimiento de las vías. A estos factores se añadían otros problemas como el deterioro del asfalto por las raíces o la aparición de placas de hielo en zonas húmedas y sombrías. Todo ello fue impulsando una regulación más estricta sobre la vegetación en los márgenes de las carreteras.. El artículo 83 del Real Decreto 1812/1994, Reglamento General de Carreteras, establece que »para ejecutar en la zona de afección cualquier tipo de obras o instalaciones fijas o provisionales, cambiar el uso o destino de las mismas y plantar o talar árboles, se requerirá la previa autorización del Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente».. En paralelo, esta semana el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado el nuevo »Plan Extraordinario para la mejora de los firmes de la Red de Carreteras del Estado», que contempla la rehabilitación de más de 5.000 kilómetros de vías con una inversión de 1.629 millones de euros.. La primera fase está prevista entre 2027 y 2031, aunque las licitaciones comenzarán en 2026. El objetivo es reforzar el mantenimiento preventivo para frenar el deterioro progresivo de la red.. Una red clave para la movilidad y la economía. La Red de Carreteras del Estado suma más de 26.500 kilómetros, lo que representa el 16% del total de vías del país. Sin embargo, soporta más del 50% del tráfico total, y hasta el 66% en el caso del transporte pesado.. Esto la convierte en una infraestructura esencial no solo para la movilidad de personas, sino también para el transporte de mercancías y el funcionamiento de la economía en su conjunto.. A pesar de su importancia, la inversión en conservación no ha alcanzado los niveles considerados óptimos durante años. Según ha explicado el ministro, existe un déficit acumulado de unos 5.600 millones de euros.. Además del impacto en la seguridad, la mejora del estado de los firmes tiene efectos en la eficiencia del transporte. Una mejor rodadura reduce el consumo de combustible entre un 5% y un 6% en los tramos rehabilitados, lo que también contribuye a disminuir la huella de carbono asociada al tráfico por carretera.
El principal motivo está relacionado con la seguridad vial
Hasta hace unas décadas, era habitual que muchas carreteras en España estuvieran acompañadas por hileras de árboles a ambos lados. En muchos casos, incluso se pintaba la parte inferior del tronco de color blanco. Hoy en día, sin embargo, esta imagen es mucho menos frecuente. El principal motivo está relacionado con la seguridad vial.. Según las autoridades de Tráfico, la presencia de árboles en los márgenes de la carretera podía dificultar la visibilidad en curvas y puntos de adelantamiento, aumentando el riesgo de accidentes. A esto se suma otro problema importante: las raíces de estos árboles dañaban el firme, provocando deformaciones y desniveles en el asfalto.. Por este motivo, se establecieron criterios más estrictos que limitan su plantación en las proximidades de la calzada. En la actualidad, los árboles deben situarse a más de tres metros de distancia de la carretera y siempre cumpliendo condiciones de seguridad, como garantizar la visibilidad, evitar obstáculos rígidos en caso de salida de vía y prevenir daños estructurales en el pavimento.. Una imagen habitual del pasado en las carreteras españolas. Quienes circularon por las carreteras nacionales en las décadas de los 70 y 80 seguramente recuerden una escena muy característica: vías flanqueadas por árboles en ambos lados. En algunos casos, esta práctica se atribuye a influencias históricas, y su función original estaba ligada tanto a la protección como al uso de los caminos.. En aquella época, los árboles ofrecían sombra en trayectos largos y servían como refugio para animales de tiro, cuando el transporte dependía aún de carros y no de vehículos a motor. Con la llegada del automóvil, esta realidad cambió por completo.. A velocidades de 80 o 90 km/h, un impacto contra un árbol podía tener consecuencias muy graves. Además, las sombras proyectadas sobre la calzada generaban efectos visuales que podían confundir al conductor, especialmente en adelantamientos o curvas.. La práctica de pintar los troncos de blanco ayudaba a mejorar su visibilidad e incluso se utilizaba como protección frente a ciertas plagas, pero no evitó que su presencia se redujera progresivamente en muchas carreteras.. Normativa, seguridad y mantenimiento de las vías. A estos factores se añadían otros problemas como el deterioro del asfalto por las raíces o la aparición de placas de hielo en zonas húmedas y sombrías. Todo ello fue impulsando una regulación más estricta sobre la vegetación en los márgenes de las carreteras.. El artículo 83 del Real Decreto 1812/1994, Reglamento General de Carreteras, establece que »para ejecutar en la zona de afección cualquier tipo de obras o instalaciones fijas o provisionales, cambiar el uso o destino de las mismas y plantar o talar árboles, se requerirá la previa autorización del Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente».. En paralelo, esta semana el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado el nuevo »Plan Extraordinario para la mejora de los firmes de la Red de Carreteras del Estado», que contempla la rehabilitación de más de 5.000 kilómetros de vías con una inversión de 1.629 millones de euros.. La primera fase está prevista entre 2027 y 2031, aunque las licitaciones comenzarán en 2026. El objetivo es reforzar el mantenimiento preventivo para frenar el deterioro progresivo de la red.. Una red clave para la movilidad y la economía. La Red de Carreteras del Estado suma más de 26.500 kilómetros, lo que representa el 16% del total de vías del país. Sin embargo, soporta más del 50% del tráfico total, y hasta el 66% en el caso del transporte pesado.. Esto la convierte en una infraestructura esencial no solo para la movilidad de personas, sino también para el transporte de mercancías y el funcionamiento de la economía en su conjunto.. A pesar de su importancia, la inversión en conservación no ha alcanzado los niveles considerados óptimos durante años. Según ha explicado el ministro, existe un déficit acumulado de unos 5.600 millones de euros.. Además del impacto en la seguridad, la mejora del estado de los firmes tiene efectos en la eficiencia del transporte. Una mejor rodadura reduce el consumo de combustible entre un 5% y un 6% en los tramos rehabilitados, lo que también contribuye a disminuir la huella de carbono asociada al tráfico por carretera.
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