Una nueva investigación ha descubierto un efecto causal directo entre el aislamiento social y un deterioro más rápido de la función cognitiva en etapas posteriores de la vida. El estudio fue liderado por la Facultad de Geografía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de St Andrews, en colaboración con el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica (Alemania) y la Universidad Emory (EE. UU.). Los investigadores analizaron datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, que incluyó a más de 30.000 personas evaluadas entre 2004 y 2018.. Publicado este martes en la revista ‘The Journals of Gerontology, Serie B: Psychological Sciences and Social Sciences’, el estudio muestra un patrón consistente: un mayor aislamiento social se asocia con un deterioro cognitivo más rápido, independientemente de si las personas se identifican como solitarias o no. El aislamiento social se mide objetivamente, por ejemplo, como la sociabilidad, la pertenencia a organizaciones comunitarias y la participación religiosa, mientras que la soledad es un indicador subjetivo de la frecuencia con la que las personas se sienten solas. Aunque ambos conceptos suelen considerarse relacionados, parecen tener efectos independientes sobre la función cognitiva.. En los últimos años ha crecido el interés por los efectos del aislamiento social y la soledad sobre la salud, especialmente entre adolescentes y adultos mayores. Antes de la pandemia de covid-19, una de cada cuatro personas mayores de 65 años se consideraba socialmente aislada, lo que ya generaba preocupación por sus consecuencias para la salud.. Asimismo, la soledad ha sido reconocida como un problema de salud pública en países como Alemania, Australia, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Suecia. En Estados Unidos, el alzhéimer afecta a cerca de 6,9 millones de personas, mientras que en el Reino Unido la enfermedad afecta a una de cada once personas mayores de 65 años.. «Durante las fiestas navideñas, muchos reflexionamos sobre la importancia de estar rodeados de familiares y amigos. Desde las fiestas paganas de invierno hasta los cuentos navideños clásicos, recordamos que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental», apunta Jo Hale, de la Universidad de St. Andrews. Hale subrayó que, dado que el alzhéimer es una de las principales causas de muerte en adultos mayores en el Reino Unido y Estados Unidos, facilitar la interacción social regular —especialmente para quienes no cuentan con redes cercanas— debería convertirse en una prioridad de salud pública.
El alzhéimer es una de las principales causas de muerte en adultos mayores
Una nueva investigación ha descubierto un efecto causal directo entre el aislamiento social y un deterioro más rápido de la función cognitiva en etapas posteriores de la vida. La investigación fue liderada por la Facultad de Geografía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de St Andrews, en colaboración con el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica (Alemania) y la Universidad Emory (EE. UU.). Los investigadores analizaron datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, que incluyó a más de 30.000 personas evaluadas entre 2004 y 2018.. El estudio publicado este martes en la revista ‘The Journals of Gerontology, Serie B: Psychological Sciences and Social Sciences’, indica que hay un patrón consistente de mayor aislamiento social que causa un deterioro cognitivo más rápido, independientemente de si las personas se identifican como solitarias o no. El aislamiento social se mide objetivamente, por ejemplo, como la sociabilidad, la pertenencia a organizaciones comunitarias y la participación religiosa, mientras que la soledad es un indicador subjetivo de la frecuencia con la que las personas se sienten solas. Si bien el aislamiento social y la soledad suelen considerarse asociados, parecen tener efectos independientes sobre la función cognitiva.. En los últimos años ha crecido el interés por los efectos del aislamiento social y la soledad sobre la salud, especialmente entre adolescentes y adultos mayores. Antes de la pandemia de covid-19, una de cada cuatro personas mayores de 65 años se consideraba socialmente aislada, lo que ya generaba preocupación por sus consecuencias sanitarias.. La soledad ha sido reconocida como un problema de salud pública en países como Alemania, Australia, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Suecia. En Estados Unidos, el alzhéimer afecta a cerca de 6,9 millones de personas, mientras que en el Reino Unido la enfermedad afecta a una de cada once personas mayores de 65 años.. «Durante las fiestas navideñas, muchos reflexionamos sobre la importancia de estar rodeados de familiares y amigos. Desde las fiestas paganas de invierno hasta los cuentos navideños clásicos, recordamos que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental», apunta Jo Hale, de la Universidad de St. Andrews. Hale subrayó que, dado que el alzhéimer es una de las principales causas de muerte en adultos mayores en el Reino Unido y Estados Unidos, facilitar la interacción social regular —especialmente para quienes no cuentan con redes cercanas— debería convertirse en una prioridad de salud pública.
Noticias de Sociedad en La Razón
