Es un 16 de junio de 1999 en la británica Blackpool, ciudad de vacaciones, asediada por el público estudiantil. Las tres protagonistas orbitan alrededor de Pleasure Beach, el parque de atracciones acuáticas, intentando recuperar el control de sus respectivas rutinas. Pero la resaca se les ha pegado a la sombra y no parece que vaya a abandonar. Ayer fue una noche de escarceos románticos, con despertar lésbico incluido. Hasta aquí podría ser un coming of age cualquiera, pero su autora, Helen Palmer, no es una novelista al uso. Es una teórica multidisciplinar que, con la excusa de contar una historia de amor ‘de las de verdad’, de las que se creen hasta la médula, repasa las estanterías de la literatura universal; sin ningún miedo a usar este adjetivo: hay representatividad.. Seguir leyendo
Es un 16 de junio de 1999 en la británica Blackpool, ciudad de vacaciones, asediada por el público estudiantil. Las tres protagonistas orbitan alrededor de Pleasure Beach, el parque de atracciones acuáticas, intentando recuperar el control de sus respectivas rutinas. Pero la resaca se les ha pegado a la sombra y no parece que vaya a abandonar. Ayer fue una noche de escarceos románticos, con despertar lésbico incluido. Hasta aquí podría ser un coming of age cualquiera, pero su autora, Helen Palmer, no es una novelista al uso. Es una teórica multidisciplinar que, con la excusa de contar una historia de amor ‘de las de verdad’, de las que se creen hasta la médula, repasa las estanterías de la literatura universal; sin ningún miedo a usar este adjetivo: hay representatividad. Seguir leyendo
Es un 16 de junio de 1999 en la británica Blackpool, ciudad de vacaciones, asediada por el público estudiantil. Las tres protagonistas orbitan alrededor de Pleasure Beach, el parque de atracciones acuáticas, intentando recuperar el control de sus respectivas rutinas. Pero la resaca se les ha pegado a la sombra y no parece que vaya a abandonar. Ayer fue una noche de escarceos románticos, con despertar lésbico incluido. Hasta aquí podría ser un coming of age cualquiera, pero su autora, Helen Palmer, no es una novelista al uso. Es una teórica multidisciplinar que, con la excusa de contar una historia de amor ‘de las de verdad’, de las que se creen hasta la médula, repasa las estanterías de la literatura universal; sin ningún miedo a usar este adjetivo: hay representatividad.. La novela sigue la estructura de Ulises (1920) de James Joyce con las referencias a La Odisea de Homero y su respectivo epílogo, donde informa del uso de estos códigos y desglosa las fórmulas que aparecen en las fichas técnicas, al inicio de cada capítulo. Se desarrolla, como su mimesis literaria, a lo largo de un solo día, en el que se duerme poco, adoptando la técnica del monólogo interno, plural y desbordado. En algunos fragmentos copia —y también cita— el estilo de Kathy Acker, Hélène Cixous, George Eliot o Phillis Wheatley. Incluyéndose en esta genealogía de autoras que marcaron el pensamiento con sus formas de hacer apócrifas. No hay nada más universal que lo raro.. Olga, Rachel y Treesa son todo lo que se puede esperar de una chica de 19 años: absolutamente listas, tremendamente seductoras —con o sin saberlo—, moviéndose en el dial entre la arrogancia y el pánico, tan cerca de la gloria como del desastre. Tener o no en cuenta estos datos, dependerá de la anarquía del lector. No interfiere en la conexión con las antiheroínas. Olga, Rachel y Treesa son todo lo que se puede esperar de una chica de 19 años: absolutamente listas, tremendamente seductoras —con o sin saberlo—, moviéndose en el dial entre la arrogancia y el pánico, tan cerca de la gloria como del desastre. Se tropiezan por la urbe —que también es la de la autora— “bailando como gacelas salvajes, acechando afters en apartamentos y garajes y cobertizos y jardines y sintiendo que están creando una mitología allí mismo pero también conscientes de que no hay ninguna diferencia entre crear mitología y vivir tu puta vida”.. De fondo, suena el hilo musical de la época, a un coche se le escapan los latidos de Underworld, se filtran personajes televisivos, iconos de la comida rápida, un SMS devuelve a la vida a un Nokia. En estas idas y venidas, es cuando sucede el milagro, aspiracional para cualquier ser sobre la faz de este planeta de plástico: durante unos minutos, unas horas, un tiempo indefinido, consiguen ser absolutamente felices y lo encapsulan. Le dan importancia al detalle. Este va a ser su alimento para después. En una tónica muy humana, nada cursi, tan entrañable como las chicas que poblaban la película How to have sex (2023) de Molly Manning Walker, mojando las calles de lluvia dorada mientras aprendían a vivir. Aunque las generaciones disten, la pulsión es la misma. Se enamoran, se erotizan, se asustan, se magnetizan, se idealizan, se comunican telepáticamente —o eso creen— y hay toda esa electricidad en el lenguaje que ha decidido emplear Palmer, que parece recién salido de la psique, directo y sin filtrar.. Helen Palmer. Traducción de Lara Alonso Corona. Cielo Santo, 2025. 410 páginas, 20,00 euros. Búsquelo en su librería
