La Diputación de Córdoba vivió la pasada semana un episodio surrealista de bloqueo político después de que el presidente de la institución, Salvador Fuentes, llevara a pleno la aprobación de la partida inicial del Plan «Diputación Invierte» y fuera rechazada con el voto en contra del PSOE, así como del resto de partidos políticos (IU y Vox).. La propuesta contemplaba una dotación de 10,6 millones de euros como punto de partida, una cifra que responde a una realidad técnica difícil de rebatir: la institución provincial trabaja con los presupuestos prorrogados de 2025 al no haberse aprobado aún las cuentas de 2026. Esa prórroga obliga legalmente a arrancar desde la misma base consignada el pasado año, que fue de 10,5 millones. En 2025, además, esa cuantía se amplió posteriormente hasta los 17 millones de euros mediante las correspondientes modificaciones de crédito.. Para este ejercicio, el compromiso del equipo de gobierno pasa no solo por alcanzar esa cifra, sino por superarla una vez se desbloqueen los presupuestos. Con un matiz relevante: el plan priorizará actuaciones destinadas a paliar los daños del reciente temporal que ha afectado a numerosos municipios, reforzando infraestructuras básicas, servicios esenciales y programas de empleo en un momento especialmente sensible para el ámbito rural.. Pese a este contexto, el PSOE optó por votar en contra pese a que los ayuntamientos en los que gobiernan tramitaron mociones para darle celeridad a este plan. La crítica socialista, por tanto, no cuestiona la legalidad ni la viabilidad técnica del planteamiento, sino que se sustenta en una lectura interesada de los tiempos presupuestarios.. Según pudo testar este periódico, desde el equipo de gobierno se interpreta la decisión como una maniobra de desgaste político que antepone el relato partidista a la urgencia de los municipios. El voto en contra no es neutro: supone impedir que se active la partida que permite iniciar la tramitación administrativa y, con ella, la llegada de fondos a los ayuntamientos. Es decir, bloquea el punto de partida bajo el argumento de que no es aún la cifra definitiva.. Durante el debate plenario, Fuentes elevó el tono ante lo que considera una contradicción difícil de explicar. “Ustedes pueden hacer con su voto lo que estimen oportuno, pero el ridículo es espantoso. Sus pueblos, y usted el primero en Puente Genil, están pidiendo celeridad en el Plan Diputación Invierte, ayuntamiento por ayuntamiento. Ustedes están pidiendo una cosa en los ayuntamientos y haciendo otra en la Diputación”, espetó el presidente provincial al portavoz socialista Esteban Morales, que a su vez es concejal en Puente Genil.. Las palabras no surgen en el vacío. En distintos municipios gobernados por el PSOE se han registrado mociones instando a la Diputación a activar de inmediato el plan, acelerar los trámites mediante una modificación de crédito y garantizar la llegada urgente de los fondos, especialmente para afrontar los daños del temporal. La paradoja es evidente: mientras los alcaldes socialistas reclaman rapidez y recursos en sus plenos locales, el grupo provincial vota en contra de la herramienta que permitiría poner en marcha ese proceso.. La consecuencia directa del rechazo es clara: los 10,6 millones iniciales quedan paralizados, retrasando la gestión y generando incertidumbre en municipios que necesitan liquidez para reparar caminos, instalaciones y servicios dañados por las inclemencias meteorológicas. En un contexto de presupuestos prorrogados y negociaciones encalladas, la decisión del PSOE no acelera una mayor dotación; al contrario, dilata la puesta en marcha de cualquier cuantía.. El episodio vuelve a evidenciar su postura continua a llevar la negativa en la Diputación. M allá del pulso político, la cuestión de fondo es otra: si resulta coherente bloquear el arranque de un plan de inversión municipal por no partir ya de su techo máximo, aun sabiendo que la ampliación depende de trámites posteriores. Una estrategia que, en la práctica, convierte la reivindicación municipal en arma política y sitúa la disputa partidista por encima de la necesidad inmediata de los pueblos, pese a que lo vistan como una reivindicación de pedir más dinero y una negociación en el presupuesto.. El resto de la oposición esgrime, en líneas generales, que su negativa se basa en la falta de presupuestos. VOX se niega a aprobar “poquito a poco”, expresión que usó el portavoz Rafael Saco el presupuesto, mientras que Izquierda Unida abrió la puerta a una negociación con los grupos políticos.. Ayer mismo, el portavoz del PSOE exigió que se eleve el plan impulsado por la Diputación a los 17 millones de euros para sacarlo adelante.
Socialistas, Vox e IU se unen contra el Plan Diputación Invierte pese a que los consistorios del PSOE lo pedían
La Diputación de Córdoba vivió la pasada semana un episodio surrealista de bloqueo político después de que el presidente de la institución, Salvador Fuentes, llevara a pleno la aprobación de la partida inicial del Plan «Diputación Invierte» y fuera rechazada con el voto en contra del PSOE, así como del resto de partidos políticos (IU y Vox).. La propuesta contemplaba una dotación de 10,6 millones de euros como punto de partida, una cifra que responde a una realidad técnica difícil de rebatir: la institución provincial trabaja con los presupuestos prorrogados de 2025 al no haberse aprobado aún las cuentas de 2026. Esa prórroga obliga legalmente a arrancar desde la misma base consignada el pasado año, que fue de 10,5 millones. En 2025, además, esa cuantía se amplió posteriormente hasta los 17 millones de euros mediante las correspondientes modificaciones de crédito.. Para este ejercicio, el compromiso del equipo de gobierno pasa no solo por alcanzar esa cifra, sino por superarla una vez se desbloqueen los presupuestos. Con un matiz relevante: el plan priorizará actuaciones destinadas a paliar los daños del reciente temporal que ha afectado a numerosos municipios, reforzando infraestructuras básicas, servicios esenciales y programas de empleo en un momento especialmente sensible para el ámbito rural.. Pese a este contexto, el PSOE optó por votar en contra pese a que los ayuntamientos en los que gobiernan tramitaron mociones para darle celeridad a este plan. La crítica socialista, por tanto, no cuestiona la legalidad ni la viabilidad técnica del planteamiento, sino que se sustenta en una lectura interesada de los tiempos presupuestarios.. Según pudo testar este periódico, desde el equipo de gobierno se interpreta la decisión como una maniobra de desgaste político que antepone el relato partidista a la urgencia de los municipios. El voto en contra no es neutro: supone impedir que se active la partida que permite iniciar la tramitación administrativa y, con ella, la llegada de fondos a los ayuntamientos. Es decir, bloquea el punto de partida bajo el argumento de que no es aún la cifra definitiva.. Durante el debate plenario, Fuentes elevó el tono ante lo que considera una contradicción difícil de explicar. “Ustedes pueden hacer con su voto lo que estimen oportuno, pero el ridículo es espantoso. Sus pueblos, y usted el primero en Puente Genil, están pidiendo celeridad en el Plan Diputación Invierte, ayuntamiento por ayuntamiento. Ustedes están pidiendo una cosa en los ayuntamientos y haciendo otra en la Diputación”, espetó el presidente provincial al portavoz socialista Esteban Morales, que a su vez es concejal en Puente Genil.. Las palabras no surgen en el vacío. En distintos municipios gobernados por el PSOE se han registrado mociones instando a la Diputación a activar de inmediato el plan, acelerar los trámites mediante una modificación de crédito y garantizar la llegada urgente de los fondos, especialmente para afrontar los daños del temporal. La paradoja es evidente: mientras los alcaldes socialistas reclaman rapidez y recursos en sus plenos locales, el grupo provincial vota en contra de la herramienta que permitiría poner en marcha ese proceso.. La consecuencia directa del rechazo es clara: los 10,6 millones iniciales quedan paralizados, retrasando la gestión y generando incertidumbre en municipios que necesitan liquidez para reparar caminos, instalaciones y servicios dañados por las inclemencias meteorológicas. En un contexto de presupuestos prorrogados y negociaciones encalladas, la decisión del PSOE no acelera una mayor dotación; al contrario, dilata la puesta en marcha de cualquier cuantía.. El episodio vuelve a evidenciar su postura continua a llevar la negativa en la Diputación. M allá del pulso político, la cuestión de fondo es otra: si resulta coherente bloquear el arranque de un plan de inversión municipal por no partir ya de su techo máximo, aun sabiendo que la ampliación depende de trámites posteriores. Una estrategia que, en la práctica, convierte la reivindicación municipal en arma política y sitúa la disputa partidista por encima de la necesidad inmediata de los pueblos, pese a que lo vistan como una reivindicación de pedir más dinero y una negociación en el presupuesto.. El resto de la oposición esgrime, en líneas generales, que su negativa se basa en la falta de presupuestos. VOX se niega a aprobar “poquito a poco”, expresión que usó el portavoz Rafael Saco el presupuesto, mientras que Izquierda Unida abrió la puerta a una negociación con los grupos políticos.. Ayer mismo, el portavoz del PSOE exigió que se eleve el plan impulsado por la Diputación a los 17 millones de euros para sacarlo adelante.
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