Pakistán y Afganistán cumplen este jueves un mes de hostilidades directas, con la reapertura restringida de algunos pasos fronterizos tras desplazamientos masivos, sin avances en las negociaciones y con un balance de bajas que supera el millar de personas entre ambos bandos.. La frontera paquistaní de Torkham, que ha sido escenario del desplazamiento de más de 130.000 personas en las últimas cuatro semanas según la ONU, ha reabierto hoy exclusivamente para ciudadanos que retornan a Afganistán, manteniendo el bloqueo total para el comercio y el tránsito regular, informa EFE.. La declaración de «guerra abierta» que inició el intercambio bélico se produjo apenas once días después de que, el pasado 15 de febrero, expirara el pacto de desescalada de 90 días mediado por Turquía y Catar que contenía los ataques y que se fijó en la última crisis que enfrentó a Afganistán y Pakistán el pasado octubre.. El fracaso de las conversaciones en Estambul para prorrogar dicha tregua, debido a la negativa de Kabul de entregar a la cúpula del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y las disputas fronterizas, dejó la vía libre para un nuevo intercambio de hostilidades.. La noche del 26 de febrero, una serie de ataques paquistaníes en territorio afgano y enfrentamientos en la frontera desencadenaron una ofensiva coordinada de los talibanes, a la que Islamabad respondió con bombardeos contra Kabul.. Desde entonces, ambos países han intensificado los ataques por tierra y aire, con el uso de drones, bombardeos y artillería pesada en distintas provincias fronterizas a lo largo de la Línea Durand, de más de 2.600 kilómetros, alcanzando incluso sus capitales.. Ambos mantienen además una guerra de cifras sobre las bajas y aseguran haber causado centenares de pérdidas al adversario, con un balance conjunto que supera el millar sin contar civiles, aunque no existe una verificación independiente por el momento.. Pese a la intensidad de la campaña contra el terrorismo sobre la que Pakistán justifica sus ataques, la cúpula del TTP permanece operativa, y su líder, Noor Wali Mehsud, ha difundido audios este mes para desmentir su fallecimiento.. El bombardeo contra el hospital de rehabilitación Omid, en Kabul, la noche del 16 de marzo, marcó un punto de inflexión en la escalada y dejó más de 400 muertos, según las autoridades talibanes, en medio de presión internacional por el impacto sobre infraestructuras civiles.. Dos días después, tras horas de silencio del Gobierno de Pakistán, Islamabad anunció una tregua temporal de cinco días bajo la mediación de países «hermanos» como Arabia Saudí, Catar y Turquía, que estuvo marcada por acusaciones mutuas de violaciones del alto el fuego y no logró consolidarse.. Tras su expiración el pasado martes, Pakistán ha reiterado que mantendrá su ofensiva contra el terrorismo hasta eliminar la amenaza. Los talibanes no han dejado de denunciar ataques en su territorio con muertes de civiles desde el inicio del conflicto.. Islamabad sostiene que el repunte de la violencia insurgente se ha intensificado desde la llegada al poder de los talibanes en Afganistán en 2021 y acusa a Kabul de dar refugio al TTP, extremo que las autoridades talibanes rechazan.. El Índice Global de Terrorismo 2026 sitúa a Pakistán como el país más afectado por el terrorismo en 2025, ocupando por primera vez el primer puesto del ránking, por delante incluso de Burkina Faso, con un aumento del 6% en las muertes relacionadas con la insurgencia.
Pakistán y Afganistán cumplen este jueves un mes de hostilidades directas, con la reapertura restringida de algunos pasos fronterizos tras desplazamientos masivos, sin avances en las negociaciones y con un balance de bajas que supera el millar de personas entre ambos bandos.. La frontera paquistaní de Torkham, que ha sido escenario del desplazamiento de más de 130.000 personas en las últimas cuatro semanas según la ONU, ha reabierto hoy exclusivamente para ciudadanos que retornan a Afganistán, manteniendo el bloqueo total para el comercio y el tránsito regular, informa EFE.. La declaración de «guerra abierta» que inició el intercambio bélico se produjo apenas once días después de que, el pasado 15 de febrero, expirara el pacto de desescalada de 90 días mediado por Turquía y Catar que contenía los ataques y que se fijó en la última crisis que enfrentó a Afganistán y Pakistán el pasado octubre.. El fracaso de las conversaciones en Estambul para prorrogar dicha tregua, debido a la negativa de Kabul de entregar a la cúpula del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y las disputas fronterizas, dejó la vía libre para un nuevo intercambio de hostilidades.. La noche del 26 de febrero, una serie de ataques paquistaníes en territorio afgano y enfrentamientos en la frontera desencadenaron una ofensiva coordinada de los talibanes, a la que Islamabad respondió con bombardeos contra Kabul.. Desde entonces, ambos países han intensificado los ataques por tierra y aire, con el uso de drones, bombardeos y artillería pesada en distintas provincias fronterizas a lo largo de la Línea Durand, de más de 2.600 kilómetros, alcanzando incluso sus capitales.. Ambos mantienen además una guerra de cifras sobre las bajas y aseguran haber causado centenares de pérdidas al adversario, con un balance conjunto que supera el millar sin contar civiles, aunque no existe una verificación independiente por el momento.. Pese a la intensidad de la campaña contra el terrorismo sobre la que Pakistán justifica sus ataques, la cúpula del TTP permanece operativa, y su líder, Noor Wali Mehsud, ha difundido audios este mes para desmentir su fallecimiento.. El bombardeo contra el hospital de rehabilitación Omid, en Kabul, la noche del 16 de marzo, marcó un punto de inflexión en la escalada y dejó más de 400 muertos, según las autoridades talibanes, en medio de presión internacional por el impacto sobre infraestructuras civiles.. Dos días después, tras horas de silencio del Gobierno de Pakistán, Islamabad anunció una tregua temporal de cinco días bajo la mediación de países «hermanos» como Arabia Saudí, Catar y Turquía, que estuvo marcada por acusaciones mutuas de violaciones del alto el fuego y no logró consolidarse.. Tras su expiración el pasado martes, Pakistán ha reiterado que mantendrá su ofensiva contra el terrorismo hasta eliminar la amenaza. Los talibanes no han dejado de denunciar ataques en su territorio con muertes de civiles desde el inicio del conflicto.. Islamabad sostiene que el repunte de la violencia insurgente se ha intensificado desde la llegada al poder de los talibanes en Afganistán en 2021 y acusa a Kabul de dar refugio al TTP, extremo que las autoridades talibanes rechazan.. El Índice Global de Terrorismo 2026 sitúa a Pakistán como el país más afectado por el terrorismo en 2025, ocupando por primera vez el primer puesto del ránking, por delante incluso de Burkina Faso, con un aumento del 6% en las muertes relacionadas con la insurgencia.
La noche del 26 de febrero, ataques paquistaníes en territorio afgano y enfrentamientos en la frontera desencadenaron una ofensiva coordinada de los talibanes, a la que Islamabad respondió con bombardeos contra Kabul
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