«Nunca imaginé ser obispo y mucho menos cardenal. Yo quería ser sacerdote de pueblo o misionero en África y terminar mi vida así». Con esta naturalidad, Juan José Omella reflexiona sobre las sorpresas que Dios le ha ido preparando a lo largo de su vida. Confidente del Papa Francisco, no se queda atrás con León XIV, del que será anfitrión a partir de hoy, en las 48 horas que el Papa pasará en Cataluña.. Al plan que tiene preparado en Barcelona ningún Papa puede resistirse…. Cuando invité al Papa Francisco a venir, me respondió: «No sé si podré ir con la salud que tengo, pero, al menos, puedo enviar un mensaje». Le contesté que eso ya contaba mucho. Cuando falleció y fue elegido el Papa León, le expliqué que celebrábamos el centenario de Gaudí y la culminación de la torre de la Sagrada Familia. Entonces le pregunté si, además del mensaje, podría venir él. Me respondió que lo estudiaría y que lo organizarían. Más tarde me confirmó que sí vendría.. Hay quien compara la bendición de la torre, por su repercusión, simbolismo y relevancia internacional, con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona. No sé si es exagerado.. No quiero restar valor a los Juegos Olímpicos, que fueron extraordinarios, pero la figura de Gaudí tiene una dimensión única, es una figura poliédrica. Por un lado, aparece el gran arquitecto, el llamado arquitecto de Dios. Por otro, el artista contemplativo, capaz de descubrir la belleza del mundo y de ir más allá de ella. La encíclica «Magnificat Humanitas» nos recuerda precisamente que en el mundo no solo está la creación, sino también el ser humano que forma parte de ella. Gaudí supo plasmar esa maravilla de la creación y comprendió, a través del Evangelio y de su profunda fe, que todo conduce a Dios. Todo ese universo aparece reflejado en la Sagrada Familia, culminada por la cruz, que representa el acto supremo del amor de Dios. Esa cruz proyectará luz sobre Barcelona, una luz que invita a descubrir a Dios presente en quien sufre, en quien se alegra y en quien camina a nuestro lado. El arte, la fe y la contemplación no solo nos hacen levantar la mirada hacia lo alto; también nos ayudan a mirar a los más pobres. Ahí veo la unión entre Francisco y León. Francisco insistía en mirar el mundo desde los pobres. León nos invita a alzar la mirada hacia Cristo para descubrirlo también en los pobres, en los vecinos y en quienes comparten nuestras alegrías y sufrimientos. Por eso creo que León XIV continúa la misma línea de Francisco.. Hay quien se empeña en presentarlos como antagónicos…. No lo son en absoluto. La continuidad es evidente. León XIV ha asumido plenamente esa herencia y la está proyectando hacia un mundo que cambia rápidamente. El mensaje sigue siendo el mismo: no perder de vista la dignidad humana, la justicia, la libertad y la solidaridad. En el fondo, estamos viendo la misma inspiración que nace del Concilio Vaticano II.. En una Cataluña aparentemente secularizada, Montjuïc se ha quedado pequeño para recibir al Papa. ¿Esperaban esta respuesta?. La verdad es que me asombra. No solo se ha quedado pequeña la Sagrada Familia o el estadio previsto para los actos, sino que me sorprende la cantidad de personas que están regresando en este tiempo a la Iglesia para pedir el bautismo en la edad adulta. Solo en la diócesis de Barcelona hemos celebrado este año más de 200 bautismos de adultos. Muchas personas que proceden de ambientes secularizados o incluso ateos están buscando la verdad y la encuentran en Jesucristo. Nosotros lo vivimos con asombro y gratitud, porque vemos cómo Dios sigue actuando en el corazón de mucha gente. Aquí resuenan las palabras de san Agustín: «Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva». Muchos descubren que buscaban lejos aquello que tenían cerca. Y vuelven a encontrar en Cristo el camino, la verdad y la vida.. ¿El éxito del viaje a Barcelona se mide por el número de palabras que pronunciará el Papa en catalán y cuántas en castellano?. El éxito se medirá por el mensaje que llegue al corazón de las personas. León XIV tiene una capacidad especial para expresar ideas profundas con sencillez. Conoce muy bien a san Agustín y utiliza frases breves que llegan directamente al corazón. Ya ocurrió con su primer saludo tras el cónclave: «La paz sea con vosotros». Son palabras sencillas, pero pronunciadas con autenticidad. Creo que muchas personas van a escuchar al Papa porque sienten que les habla al corazón. Esa será la gran huella que dejará su visita.. ¿Por qué cree que se ha generado tanta polémica con la cuestión de la lengua?. Hay que tener en cuenta que el Papa no está acostumbrado a leer largos textos en catalán. Lo razonable es que pronuncie algunas palabras en catalán y que continúe en castellano el resto del texto. Cuando llegué a Barcelona, incluso para mí, que entiendo el catalán, leer determinados textos litúrgicos resultaba complicado por falta de práctica. Por eso debemos ser realistas. La cuestión no es la voluntad, sino la facilidad para expresarse correctamente.. El Papa dormirá dos noches en su casa. ¿Cómo se ejerce de anfitrión?. Con toda naturalidad. He compartido mesa con él muchas veces y sé que es una persona muy sencilla. Ha vivido siempre en comunidad y está acostumbrado a una vida cotidiana muy normal. Nosotros, los obispos, cuando nos toca ayudar en tareas domésticas, lo hacemos con total naturalidad. Él también es así. Por eso lo recibiré con sencillez, como se recibe a alguien de la familia. Para mí es más fácil porque ya lo conocía antes de ser elegido Papa. Eso me permite sentirme tranquilo y actuar con naturalidad.. La Santa Sede incluyó finalmente una visita a la cárcel de Brians. No parece un detalle menor.. No lo es. Cuando se le planteó la posibilidad, el Papa respondió inmediatamente que sí quería ir. Reorganizamos los horarios y adaptamos el programa. Recuerdo que una vez llevé al Papa Francisco cartas escritas por varios jóvenes internos. Él les respondió con un mensaje, el cual fue grabado desde su teléfono móvil. Fue un momento muy emocionante. Estoy convencido de que la visita a Brians tendrá también un gran impacto para las personas privadas de libertad.. ¿Qué tiene de especial rezar dentro de la Sagrada Familia?. Para mí tiene dos dimensiones. La primera es el mensaje que transmite el exterior: las fachadas, las torres y toda la arquitectura. Ahí encontramos una auténtica catequesis evangélica. La segunda dimensión aparece cuando uno entra en el templo. Allí predominan la altura, la luz y el silencio. En la Sagrada Familia todo invita al recogimiento. Recuerdo a una persona atea que me dijo en una ocasión: «No creo, pero cuando entro aquí siento ganas de quedarme tumbado mirando hacia arriba y guardando silencio». Añadió que sentía la presencia de algo que le trascendía. Eso es precisamente lo que provoca la Sagrada Familia: el encuentro con uno mismo y la apertura al misterio de Dios.. ¿Se notará el efecto León XIV dentro de dos semanas en la misa de doce?. Naturalmente, me alegraría que más personas se acercaran a la Iglesia, pero el fruto más importante suele ser interior y muchas veces tarda en manifestarse. Recuerdo algo que me contó un sacerdote de la catedral de Santiago de Compostela. Muchas personas llegaban al confesionario después de hacer el Camino por motivos culturales o deportivos. Sin embargo, durante la peregrinación se producían procesos interiores muy profundos.. Tras este viaje, ¿ya puede jubilarse tranquilo?. Cuanto antes me jubile, mejor. La edad ordinaria de jubilación para los obispos son los 75 años. Los cardenales suelen continuar algún tiempo más, pero yo creo que ya he cumplido mi etapa, porque he llegado a los 80 años en activo. Espero convencer al Papa para que me permita retirarme pronto.
El cardenal arzobispo de Barcelona recibe hoy al Pontífice en la Ciudad Condal y ejercerá de anfitrión durante 48 horas: «Lo acogeré con sencillez, como se hace con alguien de la familia», asegura
«Nunca imaginé ser obispo y mucho menos cardenal. Yo quería ser sacerdote de pueblo o misionero en África y terminar mi vida así». Con esta naturalidad, Juan José Omella reflexiona sobre las sorpresas que Dios le ha ido preparando a lo largo de su vida. Confidente del Papa Francisco, no se queda atrás con León XIV, del que será anfitrión a partir de hoy, en las 48 horas que el Papa pasará en Cataluña.. Al plan que tiene preparado en Barcelona ningún Papa puede resistirse…. Cuando invité al Papa Francisco a venir, me respondió: «No sé si podré ir con la salud que tengo, pero, al menos, puedo enviar un mensaje». Le contesté que eso ya contaba mucho. Cuando falleció y fue elegido el Papa León, le expliqué que celebrábamos el centenario de Gaudí y la culminación de la torre de la Sagrada Familia. Entonces le pregunté si, además del mensaje, podría venir él. Me respondió que lo estudiaría y que lo organizarían. Más tarde me confirmó que sí vendría.. Hay quien compara la bendición de la torre, por su repercusión, simbolismo y relevancia internacional, con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona. No sé si es exagerado.. No quiero restar valor a los Juegos Olímpicos, que fueron extraordinarios, pero la figura de Gaudí tiene una dimensión única, es una figura poliédrica. Por un lado, aparece el gran arquitecto, el llamado arquitecto de Dios. Por otro, el artista contemplativo, capaz de descubrir la belleza del mundo y de ir más allá de ella. La encíclica «Magnificat Humanitas» nos recuerda precisamente que en el mundo no solo está la creación, sino también el ser humano que forma parte de ella. Gaudí supo plasmar esa maravilla de la creación y comprendió, a través del Evangelio y de su profunda fe, que todo conduce a Dios. Todo ese universo aparece reflejado en la Sagrada Familia, culminada por la cruz, que representa el acto supremo del amor de Dios. Esa cruz proyectará luz sobre Barcelona, una luz que invita a descubrir a Dios presente en quien sufre, en quien se alegra y en quien camina a nuestro lado. El arte, la fe y la contemplación no solo nos hacen levantar la mirada hacia lo alto; también nos ayudan a mirar a los más pobres. Ahí veo la unión entre Francisco y León. Francisco insistía en mirar el mundo desde los pobres. León nos invita a alzar la mirada hacia Cristo para descubrirlo también en los pobres, en los vecinos y en quienes comparten nuestras alegrías y sufrimientos. Por eso creo que León XIV continúa la misma línea de Francisco.. Hay quien se empeña en presentarlos como antagónicos…. No lo son en absoluto. La continuidad es evidente. León XIV ha asumido plenamente esa herencia y la está proyectando hacia un mundo que cambia rápidamente. El mensaje sigue siendo el mismo: no perder de vista la dignidad humana, la justicia, la libertad y la solidaridad. En el fondo, estamos viendo la misma inspiración que nace del Concilio Vaticano II.. En una Cataluña aparentemente secularizada, Montjuïc se ha quedado pequeño para recibir al Papa. ¿Esperaban esta respuesta?. La verdad es que me asombra. No solo se ha quedado pequeña la Sagrada Familia o el estadio previsto para los actos, sino que me sorprende la cantidad de personas que están regresando en este tiempo a la Iglesia para pedir el bautismo en la edad adulta. Solo en la diócesis de Barcelona hemos celebrado este año más de 200 bautismos de adultos. Muchas personas que proceden de ambientes secularizados o incluso ateos están buscando la verdad y la encuentran en Jesucristo. Nosotros lo vivimos con asombro y gratitud, porque vemos cómo Dios sigue actuando en el corazón de mucha gente. Aquí resuenan las palabras de san Agustín: «Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva». Muchos descubren que buscaban lejos aquello que tenían cerca. Y vuelven a encontrar en Cristo el camino, la verdad y la vida.. ¿El éxito del viaje a Barcelona se mide por el número de palabras que pronunciará el Papa en catalán y cuántas en castellano?. El éxito se medirá por el mensaje que llegue al corazón de las personas. León XIV tiene una capacidad especial para expresar ideas profundas con sencillez. Conoce muy bien a san Agustín y utiliza frases breves que llegan directamente al corazón. Ya ocurrió con su primer saludo tras el cónclave: «La paz sea con vosotros». Son palabras sencillas, pero pronunciadas con autenticidad. Creo que muchas personas van a escuchar al Papa porque sienten que les habla al corazón. Esa será la gran huella que dejará su visita.. ¿Por qué cree que se ha generado tanta polémica con la cuestión de la lengua?. Hay que tener en cuenta que el Papa no está acostumbrado a leer largos textos en catalán. Lo razonable es que pronuncie algunas palabras en catalán y que continúe en castellano el resto del texto. Cuando llegué a Barcelona, incluso para mí, que entiendo el catalán, leer determinados textos litúrgicos resultaba complicado por falta de práctica. Por eso debemos ser realistas. La cuestión no es la voluntad, sino la facilidad para expresarse correctamente.. El Papa dormirá dos noches en su casa. ¿Cómo se ejerce de anfitrión?. Con toda naturalidad. He compartido mesa con él muchas veces y sé que es una persona muy sencilla. Ha vivido siempre en comunidad y está acostumbrado a una vida cotidiana muy normal. Nosotros, los obispos, cuando nos toca ayudar en tareas domésticas, lo hacemos con total naturalidad. Él también es así. Por eso lo recibiré con sencillez, como se recibe a alguien de la familia. Para mí es más fácil porque ya lo conocía antes de ser elegido Papa. Eso me permite sentirme tranquilo y actuar con naturalidad.. La Santa Sede incluyó finalmente una visita a la cárcel de Brians. No parece un detalle menor.. No lo es. Cuando se le planteó la posibilidad, el Papa respondió inmediatamente que sí quería ir. Reorganizamos los horarios y adaptamos el programa. Recuerdo que una vez llevé al Papa Francisco cartas escritas por varios jóvenes internos. Él les respondió con un mensaje, el cual fue grabado desde su teléfono móvil. Fue un momento muy emocionante. Estoy convencido de que la visita a Brians tendrá también un gran impacto para las personas privadas de libertad.. ¿Qué tiene de especial rezar dentro de la Sagrada Familia?. Para mí tiene dos dimensiones. La primera es el mensaje que transmite el exterior: las fachadas, las torres y toda la arquitectura. Ahí encontramos una auténtica catequesis evangélica. La segunda dimensión aparece cuando uno entra en el templo. Allí predominan la altura, la luz y el silencio. En la Sagrada Familia todo invita al recogimiento. Recuerdo a una persona atea que me dijo en una ocasión: «No creo, pero cuando entro aquí siento ganas de quedarme tumbado mirando hacia arriba y guardando silencio». Añadió que sentía la presencia de algo que le trascendía. Eso es precisamente lo que provoca la Sagrada Familia: el encuentro con uno mismo y la apertura al misterio de Dios.. ¿Se notará el efecto León XIV dentro de dos semanas en la misa de doce?. Naturalmente, me alegraría que más personas se acercaran a la Iglesia, pero el fruto más importante suele ser interior y muchas veces tarda en manifestarse. Recuerdo algo que me contó un sacerdote de la catedral de Santiago de Compostela. Muchas personas llegaban al confesionario después de hacer el Camino por motivos culturales o deportivos. Sin embargo, durante la peregrinación se producían procesos interiores muy profundos.. Tras este viaje, ¿ya puede jubilarse tranquilo?. Cuanto antes me jubile, mejor. La edad ordinaria de jubilación para los obispos son los 75 años. Los cardenales suelen continuar algún tiempo más, pero yo creo que ya he cumplido mi etapa, porque he llegado a los 80 años en activo. Espero convencer al Papa para que me permita retirarme pronto.
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