El cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, ha encomendado este jueves a la ciudad «mirar más allá de sí misma» para encontrar su verdadera grandeza, bajo el precepto de la Virgen, durante su homilía de la misa de La Mercè.. Han acudido a la misa en la Basílica de la Mercè el alcalde, Jaume Collboni; el presidente del Parlament, Josep Rull, y el conseller de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat, Ramon Espadaler.. También han asistido el líder municipal de Junts, Jordi Martí; el del PP, Daniel Sirera, y el de Vox, Gonzalo de Oro, así como varios miembros del gobierno barcelonés y representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, entre ellos el inspector general del Ejército, Raimundo Rodríguez.. La verdadera grandeza. Omella, que ha iniciado su homilía recordando la visita del Papa León XIV en junio, ha afirmado que «la verdadera grandeza de una ciudad no se mida únicamente por sus edificios, por su prestigio o por su proyección internacional, sino por la capacidad de sus habitantes de reconocerse como hermanos».. Por ello, ha pedido a la capital catalana «abrirse a los pobres, a los necesitado y a los que vienen de más lejos», y a sus ciudadanos preguntarse de qué son cautivos y qué miedos, dependencias o egoísmos pesan sobre sus corazones, a los cuales ha recetado dejarse llevar por las enseñanzas de la Madre de Dios.. «Esto es lo que tenemos, una ciudad maravillosa, preciosa, admirada por todos, sede de la basílica de la Sagrada Familia. Esta fraternidad, hermandad y comunidad que compartís todos vosotros es el proyecto más valioso que tenemos para ofrecer al mundo», ha añadido.. Un don para Barcelona. Omella ha dicho que «la Virgen de la Mercè sigue siendo un don para Barcelona», ya que le recuerda que nadie ha nacido para vivir encadenado y que Dios siempre abre caminos de libertad a quien se encomienda a él.. Asimismo, ha avisado de que «las cadenas no han desaparecido, han cambiado de forma», y de que hay muchas personas cautivas de soledad no deseada, del miedo al futuro, de pobreza material y espiritual, y de pérdida de esperanza.. También ha dicho que hay personas cautivas de las adicciones, del egoísmo, del resentimiento y del vacío interior, y otras que «viven esclavizadas por la obsesión del éxito, del qué dirán», por lo que ha subrayado que el cristianismo no esclaviza, sino que libera.. «Hay cautividades que roban la libertad al ser humano; sin embargo, hay una propuesta que cautiva a quien decide seguirla, pero que no esclaviza, sino que libera. Una opción al alcance de todos: Jesucristo», ha afirmado.
Collboni, Rull y Espadaler asisten a la misa de la copatrona de la ciudad por las fiestas
El cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, ha encomendado este jueves a la ciudad «mirar más allá de sí misma» para encontrar su verdadera grandeza, bajo el precepto de la Virgen, durante su homilía de la misa de La Mercè.. Han acudido a la misa en la Basílica de la Mercè el alcalde, Jaume Collboni; el presidente del Parlament, Josep Rull, y el conseller de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat, Ramon Espadaler.. También han asistido el líder municipal de Junts, Jordi Martí; el del PP, Daniel Sirera, y el de Vox, Gonzalo de Oro, así como varios miembros del gobierno barcelonés y representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, entre ellos el inspector general del Ejército, Raimundo Rodríguez.. La verdadera grandeza. Omella, que ha iniciado su homilía recordando la visita del Papa León XIV en junio, ha afirmado que «la verdadera grandeza de una ciudad no se mida únicamente por sus edificios, por su prestigio o por su proyección internacional, sino por la capacidad de sus habitantes de reconocerse como hermanos».. Por ello, ha pedido a la capital catalana «abrirse a los pobres, a los necesitado y a los que vienen de más lejos», y a sus ciudadanos preguntarse de qué son cautivos y qué miedos, dependencias o egoísmos pesan sobre sus corazones, a los cuales ha recetado dejarse llevar por las enseñanzas de la Madre de Dios.. «Esto es lo que tenemos, una ciudad maravillosa, preciosa, admirada por todos, sede de la basílica de la Sagrada Familia. Esta fraternidad, hermandad y comunidad que compartís todos vosotros es el proyecto más valioso que tenemos para ofrecer al mundo», ha añadido.. Un don para Barcelona. Omella ha dicho que «la Virgen de la Mercè sigue siendo un don para Barcelona», ya que le recuerda que nadie ha nacido para vivir encadenado y que Dios siempre abre caminos de libertad a quien se encomienda a él.. Asimismo, ha avisado de que «las cadenas no han desaparecido, han cambiado de forma», y de que hay muchas personas cautivas de soledad no deseada, del miedo al futuro, de pobreza material y espiritual, y de pérdida de esperanza.. También ha dicho que hay personas cautivas de las adicciones, del egoísmo, del resentimiento y del vacío interior, y otras que «viven esclavizadas por la obsesión del éxito, del qué dirán», por lo que ha subrayado que el cristianismo no esclaviza, sino que libera.. «Hay cautividades que roban la libertad al ser humano; sin embargo, hay una propuesta que cautiva a quien decide seguirla, pero que no esclaviza, sino que libera. Una opción al alcance de todos: Jesucristo», ha afirmado.
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