Firma la propuesta del Pabellón de Chile en la Bienal de Venecia: desde un discurso abracadabrante, sitúa al espectador ante el abismo de la puesta en duda de su propia mirada
El proyecto «Inter-Reality» es la propuesta del Pabellón de Chile en la actual edición de la Bienal de Venecia. Y su autor, Norton Maza, se ha confirmado como uno de los artistas más sugerentes del actual panorama internacional, con un discurso abracadabrante que sitúa al espectador ante el abismo de la puesta en duda de su propia mirada. «Inter-Reality» se articula como una compleja instalación delimitada por una tarima blanca a la que el espectador solo puede acceder tras descalzarse. En el punto central de esta superficie, se erige una cámara poliédrica perforada por cuatro orificios. Lo que el espectador encuentra al mirar sucesivamente por ellos es un diorama con escenas de guerras y explosiones, migraciones, y figuras tan llamativas como las de un astronauta o el mismísimo Donald Trump jugando al golf. En el exterior, y junto a esta fría arquitectura, la escultura hiperrealista de un hombre que ha consumido fentanilo engaña a un espectador que no sabe si se trata de un individuo real o de una representación. Una gran escalera situada frente a la habitación invita al público a subirla y observar, desde lo alto, los ejemplares de libros colocados sobre el techo de esta. La instalación se completa con un poste eléctrico y un halcón que connotan la presencia invisible de las estructuras de poder y de vigilancia.. El título «Inter-Reality» parece situarnos no ante una realidad y su representación, sino en un espacio intermedio, liminal, entre realidades. ¿Qué significado tiene este «inter» para ti?. Este título es una clara ilustración de nuestra realidad. Es evidente que vivimos en un momento en el que, a partir de la información extraída de los medios de comunicación, el pensamiento crítico, la IA… es difícil discernir lo que es real y lo que es falso. Lo ficticio y lo real se solapan; ya no tenemos un referente sólido del que agarrarnos para adquirir certezas. Vivimos en la incertidumbre política y visualmente.. En esta instalación, el espectador jamás posee una visión integral de todos los elementos que la integran –se encuentra «atado» siempre a un punto de vista, a lo fragmentario–. ¿Es esto un diagnóstico de la sociedad contemporánea: solo tenemos una visión parcial de las cosas y, sin embargo, hablamos de una manera taxativa, totalizadora?. El problema del espectador y, por extensión, el del comportamiento humano forman parte de mi discurso desde siempre. Frente a los dogmatismos y cómo, a través de ellos, se mueven las masas, he querido lograr una visión transversal de la realidad. Esto lo he traducido en mis obras, obligando al espectador a mirar desde un punto de vista desde el que siente que hay algo que se le escapa, que permanece oculto. Las realidades no se consumen en sí mismas; siempre llevan a otras.. En «Inter-Reality», todos nos sentimos observadores, pero, al mismo tiempo, todos somos observados. ¿Al igual que el tendido eléctrico que sobrevuela tu obra, el poder es un sistema de vigilancia invisible?. En efecto. Y muchas personas no se han atrevido a descalzarse y subir a la tarima por temor a sentirse observados. Desde el momento en que te adentras en la obra, formas parte de ella y pasas a ser observado por aquellos que permanecen fuera de su perímetro. He comprobado, incluso, que la persona que se adentra contigo en la instalación pasa a operar, en un momento dado, como tu propio vigilante. Todos somos vigilantes y vigilados.. La escultura hiperrealista –que tanto desconcierto causa– representa a un hombre en el estado inicial del consumo de fentanilo. ¿La búsqueda de la felicidad implica, hoy en día, un proceso de autodestrucción?. Sí. El fentanilo es una manera de vincular la felicidad con el consumo. Es más: el fentanilo permite definir la felicidad como un estado de consumo. El individuo busca la felicidad mediante la exploración de mundos alternativos, cuya experiencia te aboca a un mayor consumo y autodestrucción. Mi personaje está ahí, pero en realidad no esta ahí –se encuentra iniciando el viaje posibilitado por la droga–. En Chile, las drogas se introdujeron socialmente después de la dictadura con el objetivo claro de eliminar a determinados sectores de la población.. ¿Qué capacidad política encuentras en el humor?. El humor forma parte de mi personalidad. En muchas obras en las que he tratado temas muy duros –pedofilia, guerras, dramas migratorios–, el empleo del humor me ha permitido profundizar en ellos y, paradójicamente, alejarme de su tratamiento frívolo. A través del humor, el espectador se vuelve mi cómplice y es capaz de «digerir» más fácilmente cuestiones que de otra manera rechazaría.. ¿Qué papel desempeña la escala, la miniaturización del mundo que practicas por medio del diorama?. Cuando el espectador mira el diorama a través de los orificios, se encuentra con una escala menor que le hace sentir como un Dios, como un ser superior. Todos llevamos en nuestra forma de mirar el mundo ese sentimiento de dominio y superioridad. Pero, en realidad, la condición humana es muy frágil, dependiente de un equilibrio precario.
Arte
El proyecto «Inter-Reality» es la propuesta del Pabellón de Chile en la actual edición de la Bienal de Venecia. Y su autor, Norton Maza, se ha confirmado como uno de los artistas más sugerentes del actual panorama internacional, con un discurso abracadabrante que sitúa al espectador ante el abismo de la puesta en duda de su propia mirada. «Inter-Reality» se articula como una compleja instalación delimitada por una tarima blanca a la que el espectador solo puede acceder tras descalzarse. En el punto central de esta superficie, se erige una cámara poliédrica perforada por cuatro orificios. Lo que el espectador encuentra al mirar sucesivamente por ellos es un diorama con escenas de guerras y explosiones, migraciones, y figuras tan llamativas como las de un astronauta o el mismísimo Donald Trump jugando al golf. En el exterior, y junto a esta fría arquitectura, la escultura hiperrealista de un hombre que ha consumido fentanilo engaña a un espectador que no sabe si se trata de un individuo real o de una representación. Una gran escalera situada frente a la habitación invita al público a subirla y observar, desde lo alto, los ejemplares de libros colocados sobre el techo de esta. La instalación se completa con un poste eléctrico y un halcón que connotan la presencia invisible de las estructuras de poder y de vigilancia.. El título «Inter-Reality» parece situarnos no ante una realidad y su representación, sino en un espacio intermedio, liminal, entre realidades. ¿Qué significado tiene este «inter» para ti?. Este título es una clara ilustración de nuestra realidad. Es evidente que vivimos en un momento en el que, a partir de la información extraída de los medios de comunicación, el pensamiento crítico, la IA… es difícil discernir lo que es real y lo que es falso. Lo ficticio y lo real se solapan; ya no tenemos un referente sólido del que agarrarnos para adquirir certezas. Vivimos en la incertidumbre política y visualmente.. En esta instalación, el espectador jamás posee una visión integral de todos los elementos que la integran –se encuentra «atado» siempre a un punto de vista, a lo fragmentario–. ¿Es esto un diagnóstico de la sociedad contemporánea: solo tenemos una visión parcial de las cosas y, sin embargo, hablamos de una manera taxativa, totalizadora?. El problema del espectador y, por extensión, el del comportamiento humano forman parte de mi discurso desde siempre. Frente a los dogmatismos y cómo, a través de ellos, se mueven las masas, he querido lograr una visión transversal de la realidad. Esto lo he traducido en mis obras, obligando al espectador a mirar desde un punto de vista desde el que siente que hay algo que se le escapa, que permanece oculto. Las realidades no se consumen en sí mismas; siempre llevan a otras.. En «Inter-Reality», todos nos sentimos observadores, pero, al mismo tiempo, todos somos observados. ¿Al igual que el tendido eléctrico que sobrevuela tu obra, el poder es un sistema de vigilancia invisible?. En efecto. Y muchas personas no se han atrevido a descalzarse y subir a la tarima por temor a sentirse observados. Desde el momento en que te adentras en la obra, formas parte de ella y pasas a ser observado por aquellos que permanecen fuera de su perímetro. He comprobado, incluso, que la persona que se adentra contigo en la instalación pasa a operar, en un momento dado, como tu propio vigilante. Todos somos vigilantes y vigilados.. La escultura hiperrealista –que tanto desconcierto causa– representa a un hombre en el estado inicial del consumo de fentanilo. ¿La búsqueda de la felicidad implica, hoy en día, un proceso de autodestrucción?. Sí. El fentanilo es una manera de vincular la felicidad con el consumo. Es más: el fentanilo permite definir la felicidad como un estado de consumo. El individuo busca la felicidad mediante la exploración de mundos alternativos, cuya experiencia te aboca a un mayor consumo y autodestrucción. Mi personaje está ahí, pero en realidad no esta ahí –se encuentra iniciando el viaje posibilitado por la droga–. En Chile, las drogas se introdujeron socialmente después de la dictadura con el objetivo claro de eliminar a determinados sectores de la población.. ¿Qué capacidad política encuentras en el humor?. El humor forma parte de mi personalidad. En muchas obras en las que he tratado temas muy duros –pedofilia, guerras, dramas migratorios–, el empleo del humor me ha permitido profundizar en ellos y, paradójicamente, alejarme de su tratamiento frívolo. A través del humor, el espectador se vuelve mi cómplice y es capaz de «digerir» más fácilmente cuestiones que de otra manera rechazaría.. ¿Qué papel desempeña la escala, la miniaturización del mundo que practicas por medio del diorama?. Cuando el espectador mira el diorama a través de los orificios, se encuentra con una escala menor que le hace sentir como un Dios, como un ser superior. Todos llevamos en nuestra forma de mirar el mundo ese sentimiento de dominio y superioridad. Pero, en realidad, la condición humana es muy frágil, dependiente de un equilibrio precario.
