El sacerdote Pedro Carpintero Organero lleva nueve años al frente de la parroquia de Chozas de Canales, en Toledo, donde utiliza el humor y la creatividad para acercarse a sus vecinos.. A sus 41 años, elabora rosquillas y su propio vino, escribe libros en los que aparecen sus parroquianos y su gato y utiliza las redes sociales para llegar también a quienes no acuden a la iglesia.. Natural de La Villa de Don Fadrique, Carpintero enmarca estas iniciativas en lo que define como una “nueva evangelización”. “No hay que estar cerrados en la sacristía, hay que salir a la calle, y siempre hay que ser creativos”, explica.. Las redes sociales forman parte de esa manera de acercarse a la gente. Alguno de sus vídeos ha superado las 20.000 reproducciones. “Es una forma de que la parroquia llegue a aquellas personas que no vienen o no pueden venir”, señala.. Una novela protagonizada por el gato del cura. Entre sus proyectos se encuentra Gato Encerrado, una novela que firma como Peter Carpinter y cuyos protagonistas están inspirados en personas de la parroquia. La historia arranca con el secuestro del gato del sacerdote y un particular objetivo: descubrir el secreto de sus rosquillas.. “Quieren la receta de las rosquillas, que tienen un ingrediente que las hace únicas… de ahí viene lo del gato”, explica. Las conocidas como rosquillas del cura las prepara él mismo, aunque no puede probarlas por sus problemas con el azúcar. También elabora su propio vino, bautizado como Viña del Cura.. Carpintero busca además fórmulas originales para animar a sus parroquianos. En una ocasión propuso que se tatuaran imágenes religiosas con diseños modernos, una idea surgida después de una fiesta en la que prometió que él también se tatuaría si se terminaba la bebida.. “No hay un cura como este en todo el mundo”, asegura una de sus vecinas.. El humor como forma de acercarse a los vecinos. Detrás de todas estas iniciativas está su particular manera de entender la evangelización. “La Iglesia debe ser abierta, y para ello recurrir al humor es importante porque rompe fronteras”, sostiene. También considera fundamental mantener el contacto con los vecinos: “La gente necesita ser escuchada y yo necesito estar con ellos”.. Fuera de estas actividades, otra de sus grandes pasiones es la lectura. Carpintero posee una biblioteca de alrededor de 20.000 libros y asegura que suele tener tres entre manos al mismo tiempo. Entre sus autores favoritos cita a Chesterton, San Agustín, Santa Teresa, Juan Manuel de Prada y Federico García Lorca.. “Lorca me entusiasma”, reconoce. De hecho, recurre a una frase del poeta para hablar de la pérdida de esperanza: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”. A la cita, el sacerdote añade su propia respuesta: “Pero al menos nos queda la poesía”.
Pedro Carpintero lleva nueve años al frente de la parroquia de Chozas de Canales, donde ha apostado por el humor y la creatividad para conectar con sus vecinos. Sus vídeos superan las 20.000 reproducciones y hasta ha convertido a su gato en protagonista de una novela
El sacerdote Pedro Carpintero Organero lleva nueve años al frente de la parroquia de Chozas de Canales, en Toledo, donde utiliza el humor y la creatividad para acercarse a sus vecinos.. A sus 41 años, elabora rosquillas y su propio vino, escribe libros en los que aparecen sus parroquianos y su gato y utiliza las redes sociales para llegar también a quienes no acuden a la iglesia.. Natural de La Villa de Don Fadrique, Carpintero enmarca estas iniciativas en lo que define como una “nueva evangelización”. “No hay que estar cerrados en la sacristía, hay que salir a la calle, y siempre hay que ser creativos”, explica.. Las redes sociales forman parte de esa manera de acercarse a la gente. Alguno de sus vídeos ha superado las 20.000 reproducciones. “Es una forma de que la parroquia llegue a aquellas personas que no vienen o no pueden venir”, señala.. Una novela protagonizada por el gato del cura. Entre sus proyectos se encuentra Gato Encerrado, una novela que firma como Peter Carpinter y cuyos protagonistas están inspirados en personas de la parroquia. La historia arranca con el secuestro del gato del sacerdote y un particular objetivo: descubrir el secreto de sus rosquillas.. “Quieren la receta de las rosquillas, que tienen un ingrediente que las hace únicas… de ahí viene lo del gato”, explica. Las conocidas como rosquillas del cura las prepara él mismo, aunque no puede probarlas por sus problemas con el azúcar. También elabora su propio vino, bautizado como Viña del Cura.. Carpintero busca además fórmulas originales para animar a sus parroquianos. En una ocasión propuso que se tatuaran imágenes religiosas con diseños modernos, una idea surgida después de una fiesta en la que prometió que él también se tatuaría si se terminaba la bebida.. “No hay un cura como este en todo el mundo”, asegura una de sus vecinas.. El humor como forma de acercarse a los vecinos. Detrás de todas estas iniciativas está su particular manera de entender la evangelización. “La Iglesia debe ser abierta, y para ello recurrir al humor es importante porque rompe fronteras”, sostiene. También considera fundamental mantener el contacto con los vecinos: “La gente necesita ser escuchada y yo necesito estar con ellos”.. Fuera de estas actividades, otra de sus grandes pasiones es la lectura. Carpintero posee una biblioteca de alrededor de 20.000 libros y asegura que suele tener tres entre manos al mismo tiempo. Entre sus autores favoritos cita a Chesterton, San Agustín, Santa Teresa, Juan Manuel de Prada y Federico García Lorca.. “Lorca me entusiasma”, reconoce. De hecho, recurre a una frase del poeta para hablar de la pérdida de esperanza: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”. A la cita, el sacerdote añade su propia respuesta: “Pero al menos nos queda la poesía”.
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