El conserje del edificio donde trabajo me sorprendió un día cuando, tras su amable “buenos días” cotidiano, me dijo: “Gracias por saludar; la mayoría de la gente ni siquiera me ve”. Apenas me detuve —llegaba tarde a una reunión—, pero aquella frase quedó suspendida en algún rincón de mi memoria. Volvió hace unos días, al leer a la socióloga Allison J. Pugh. Según ella, la gran crisis de nuestro tiempo no es la epidemia de soledad, sino una profunda crisis de invisibilidad humana.. Seguir leyendo
Las sociedades se sostienen sobre vínculos de reciprocidad y confianza y cuando dejamos de vernos y reconocernos el resultado es una comunidad más fragmentada
Soledad. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. Las sociedades se sostienen sobre vínculos de reciprocidad y confianza y cuando dejamos de vernos y reconocernos el resultado es una comunidad más fragmentada. Un hombre delante de una mesa en una oficina vacía en una imagen de archivo. Thomas Barwick (Getty Images). El conserje del edificio donde trabajo me sorprendió un día cuando, tras su amable “buenos días” cotidiano, me dijo: “Gracias por saludar; la mayoría de la gente ni siquiera me ve”. Apenas me detuve —llegaba tarde a una reunión—, pero aquella frase quedó suspendida en algún rincón de mi memoria. Volvió hace unos días, al leer a la socióloga Allison J. Pugh. Según ella, la gran crisis de nuestro tiempo no es la epidemia de soledad, sino una profunda crisis de invisibilidad humana.. De pronto, mi mirada se aclaró, como solo ocurre con las buenas lecturas. Aquella capa mágica con la que fantaseé tantas veces de niña, capaz de volverme invisible ante el mundo, existe de verdad para muchas personas que nos rodean. Ya no es un sueño ni una película de Harry Potter. Y sus efectos no tienen nada de fascinantes: son devastadores.. Existe un déficit de reconocimiento mutuo que conviene nombrar. ¿Puede tener consecuencias para todos el hecho de no ver a nuestro conserje, a quien limpia nuestras calles o nos entrega un paquete? Desde la psicología social sabemos que el reconocimiento no es un lujo emocional, sino una necesidad humana básica. Construimos nuestra identidad a través de la mirada de los demás: necesitamos sentir que existimos, que contamos, que nuestra aportación tiene valor. Cuando una persona se siente invisible de forma persistente, aumentan el aislamiento, la desmotivación, la pérdida de autoestima y la desconexión del proyecto colectivo. La soledad suele venir después.. Pero la invisibilidad no solo daña a quien la padece. También erosiona la vida en común. Las sociedades se sostienen sobre vínculos de reciprocidad y confianza; cuando dejamos de vernos y reconocernos, disminuyen la cooperación, la empatía y el sentido de pertenencia. El resultado es una comunidad más fragmentada, donde crecen la indiferencia, el repliegue individualista y la polarización.. Pugh va aún más lejos al señalar que los trabajos mediados por la tecnología y la automatización dificultan que seamos reconocidos como seres humanos. Las estructuras laborales actuales reducen con frecuencia a las personas a datos, métricas o funciones, mientras desaparecen espacios de convivencia y relación. Las pantallas multiplican las conexiones, pero también vacían de contacto humano significativo que nos permite sentirnos vistos.. Pensemos en quienes trabajan en la economía de plataformas, repartiendo pedidos o gestionando aplicaciones. Con demasiada frecuencia son tratados por las empresas y por los propios clientes como simples “máquinas expendedoras” o extensiones de un algoritmo: eficaces, sí, pero invisibles cuando cumplen su tarea.. Por eso, cuando el Ayuntamiento de Barcelona impulsa programas contra la soledad no deseada, quizá convenga ampliar el foco. No se trata solo de fortalecer vínculos sociales, sino también de garantizar la importancia psicosocial de ser vistos. Porque la soledad no se combate únicamente creando actividades colectivas o redes comunitarias. También exige valorar todos los trabajos que sostienen nuestras vidas y promover la empatía, el contacto físico y los cuidados para lograr algo insustituible: el reconocimiento humano. Ese gesto sencillo mediante el cual alguien nos mira y nos confirma que no estamos solos.. Sobre la firma. Doctora en Psicología Social y Asesora en planificación estratégica y liderazgo. Ofrece asesoría estratégica para la innovación y transformación de empresas y administraciones públicas, formación a alta dirección y conferencias, aplicando la psicología social a la planificación organizacional.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Soledad. Sociedad. Harry Potter. Comunidades autónomas. Crisis económica. Ayuntamientos. Barcelona. Algoritmos computacionales. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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