España es un país único, nunca deja de sorprender. Lo que parece anormal en cualquier punto del planeta, aquí no es tan extraño. Lo normal es que una ciudad costera fuera la mayor productora de langostinos, pues en España no, la villa que ostenta ese privilegio no es Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) ni Vigo (Pontevedra), es una de interior que no tiene ni mar.. Los langostinos se han convertido en uno de los mayores manjares de todo el mundo. Los langostinos estaban ya presentes en la cocina romana durante el siglo I d. C, así lo muestra Apicio en su libro De re coquinaria, donde habla de él como un ingrediente para elaborar un tipo de garum denominado alec (también recibía este nombre el residuo de los ingredientes del garum). Esta salsa se completaba con almejas, erizos, quisquillas o hígados de salmonetes. Serían degustados como aperitivos o entrantes, así como en salsas que acompañaban a platos con pescados como protagonista principal.. Durante el siglo XVII en libros de cocina europea ya mencionan los langostinos junto a diferentes especies de pescados y mariscos. Tradicionalmente el arte de pesca que se utiliza para capturar langostinos es el arrastre. En el Mar Menor también se emplea una modalidad tradicional denominada «Langostinera», en la que una red de forma rectangular es calada al anochecer formando caracol, y recogida a la mañana siguiente con su captura.. A diferencia de las gambas, el langostino se caracteriza en su mayoría por ser una especie que desova directamente en el agua, liberando las hembras los huevos en el mar en lugar de llevarlos consigo. Viven enterrados en los fondos arenosos durante el día y son activos por la noche, cuando salen a alimentarse.. Si bien la pesca tradicional con redes de arrastre ha sido el método histórico de recolección, el siglo XX trajo cambios fundamentales. En 1961, el Instituto de Investigación Pesquera Marina de Malasia descubrió que la salinidad era un requisito clave para la supervivencia y desarrollo larvario del langostino de río (Macrobrachium rosenbergii). Este hito impulsó la acuicultura moderna de langostinos, transformando la industria a nivel global.. Platos típicos. Los langostinos son un ingrediente estrella en la cocina debido a su versatilidad. Destacan:. A la plancha o al horno: Simplemente cocinados con una base de aceite de oliva, ajo picado, un toque de sal gorda y unas gotas de limón. Son rápidos, limpios y muy populares en celebraciones.. Al ajillo y al pil-pil: Servidos calientes en cazuela de barro. El marisco se cocina en un aceite aromatizado con láminas de ajo y un toque picante de guindilla. Perfecto para mojar pan.. Arroces y Fideuá: Clásicos de la gastronomía mediterránea donde el caldo de marisco y los langostinos aportan todo su sabor.. Ensaladas y salpicones: Ideales para los meses más cálidos. Se mezclan langostinos cocidos con aguacate, mango, tomate o pimientos, aderezados con vinagreta o salsa rosa.. En guisos tradicionales: En algunas regiones se combinan con legumbres (como garbanzos) o patatas, creando platos de cuchara muy reconfortantes.. Noray (Medina del Campo). Pues aunque sea un poco sorprendente la empresa mayor productora de langostinos se encuentra en la localidad vallisoletana de Medina del Campo, que no tiene mar. Se trata de la empresa Noray, que ha creado en este municipio de interior la mayor granja de producción de langostinos bajo techo de España (y la más grande del mundo en su tipo).. En la actualidad, para comercializar productos del mar, ya no es necesario salir a pescar. El mejor ejemplo lo tenemos en esta empresa vallisoletana productora de langostinos de interior, unas 70 toneladas al año. Su enorme estructura empresarial le permite criar y comercializar enormes cantidades de estos crustáceos decápodos, que la mayoría comercializan en Europa (un 80% de su producción) y el resto lo dejan para consumo nacional (20%).. La empresa cuenta con certificación ASC (Aquaculture Stewardship Council) que ha puesto en marcha un sistema único y pionero de crianza y pesca del langostino en el interior, que va desde la clasificación de embriones que separan para la procreación, hasta las alrededor de treinta piscinas con capacidad para 2.500 litros de agua cada una en las que, con unas condiciones adecuadas, tanto del agua como del ambiente, se van criando los langostinos e incluso se separan según su tamaño o grado de desarrollo.. La empresa vallisoletana señala que «su ubicación estratégica en el centro de la Península, cerca de la capital y a apenas cuatro horas de las costas españolas, hecho que permite cubrir la demanda nacional en muy poco tiempo, pero también la demanda de Portugal o Francia en un plazo de 24-48 horas”.. Fuentes de Noray indican que “cuando se trajo aquí el proyecto en España a nivel nacional, la acuicultura no estaba implantada. Montar aquí una granja de langostinos significaba traer un proyecto completamente innovador para todas las autoridades, las sanitarias, las locales… para el mercado en general. La inclusión de este modelo de negocio fue complicada. Pero sí que es verdad que a nivel estratégico y a nivel productivo no hubo ningún problema desde el principio”.. En el caso del agua, cabe señalar que usan el agua local que salinizan con una sal preparada. Además, se trata de un agua que se recicla, de ahí que se trate de un proyecto respetuoso con el medio ambiente y que incide en el ahorro de agua «La aplicación de nuestra tecnología microbiana de última generación, con agua salada artificial, permite la producción de langostinos frescos y limpios en instalaciones bajo techo y en cualquier localización sin hacer uso de aditivos», destacan.. En las piscinas, los animales, de la especie subtropical blanco del Pacífico, comen pienso biológico, harinas de calamar, mejillón o pescado, y aumentan de peso un gramo por semana hasta los 20 o 30 gramos como máximo. Además, pescan bajo demanda asegurando de esta forma la disponibilidad del producto con estabilidad todo el año. E incluso garantizan el envasado de sus langostinos en menos de una hora desde su pesca para que pueda llegar a la cocina del cliente «en su punto». De hecho, cuenta con un servicio de logística que asegura que durante el transporte el producto siempre esté fresco y en perfectas condiciones para su consumo.
La granja reproduce el ecosistema marino natural en el interior de la Península Ibérica
España es un país único, nunca deja de sorprender. Lo que parece anormal en cualquier punto del planeta, aquí no es tan extraño. Lo normal es que una ciudad costera fuera la mayor productora de langostinos, pues en España no, la villa que ostenta ese privilegio no es Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) ni Vigo (Pontevedra), es una de interior que no tiene ni mar.. Los langostinos se han convertido en uno de los mayores manjares de todo el mundo. Los langostinos estaban ya presentes en la cocina romana durante el siglo I d. C, así lo muestra Apicio en su libro De re coquinaria, donde habla de él como un ingrediente para elaborar un tipo de garum denominado alec (también recibía este nombre el residuo de los ingredientes del garum). Esta salsa se completaba con almejas, erizos, quisquillas o hígados de salmonetes. Serían degustados como aperitivos o entrantes, así como en salsas que acompañaban a platos con pescados como protagonista principal.. Durante el siglo XVII en libros de cocina europea ya mencionan los langostinos junto a diferentes especies de pescados y mariscos. Tradicionalmente el arte de pesca que se utiliza para capturar langostinos es el arrastre. En el Mar Menor también se emplea una modalidad tradicional denominada «Langostinera», en la que una red de forma rectangular es calada al anochecer formando caracol, y recogida a la mañana siguiente con su captura.. A diferencia de las gambas, el langostino se caracteriza en su mayoría por ser una especie que desova directamente en el agua, liberando las hembras los huevos en el mar en lugar de llevarlos consigo. Viven enterrados en los fondos arenosos durante el día y son activos por la noche, cuando salen a alimentarse.. Si bien la pesca tradicional con redes de arrastre ha sido el método histórico de recolección, el siglo XX trajo cambios fundamentales. En 1961, el Instituto de Investigación Pesquera Marina de Malasia descubrió que la salinidad era un requisito clave para la supervivencia y desarrollo larvario del langostino de río (Macrobrachium rosenbergii). Este hito impulsó la acuicultura moderna de langostinos, transformando la industria a nivel global.. Platos típicos. Los langostinos son un ingrediente estrella en la cocina debido a su versatilidad. Destacan:. A la plancha o al horno: Simplemente cocinados con una base de aceite de oliva, ajo picado, un toque de sal gorda y unas gotas de limón. Son rápidos, limpios y muy populares en celebraciones.. Al ajillo y al pil-pil: Servidos calientes en cazuela de barro. El marisco se cocina en un aceite aromatizado con láminas de ajo y un toque picante de guindilla. Perfecto para mojar pan.. Arroces y Fideuá: Clásicos de la gastronomía mediterránea donde el caldo de marisco y los langostinos aportan todo su sabor.. Ensaladas y salpicones: Ideales para los meses más cálidos. Se mezclan langostinos cocidos con aguacate, mango, tomate o pimientos, aderezados con vinagreta o salsa rosa.. En guisos tradicionales: En algunas regiones se combinan con legumbres (como garbanzos) o patatas, creando platos de cuchara muy reconfortantes.. Noray (Medina del Campo). Pues aunque sea un poco sorprendente la empresa mayor productora de langostinos se encuentra en la localidad vallisoletana de Medina del Campo, que no tiene mar. Se trata de la empresa Noray, que ha creado en este municipio de interior la mayor granja de producción de langostinos bajo techo de España (y la más grande del mundo en su tipo).. En la actualidad, para comercializar productos del mar, ya no es necesario salir a pescar. El mejor ejemplo lo tenemos en esta empresa vallisoletana productora de langostinos de interior, unas 70 toneladas al año. Su enorme estructura empresarial le permite criar y comercializar enormes cantidades de estos crustáceos decápodos, que la mayoría comercializan en Europa (un 80% de su producción) y el resto lo dejan para consumo nacional (20%).. La empresa cuenta con certificación ASC (Aquaculture Stewardship Council) que ha puesto en marcha un sistema único y pionero de crianza y pesca del langostino en el interior, que va desde la clasificación de embriones que separan para la procreación, hasta las alrededor de treinta piscinas con capacidad para 2.500 litros de agua cada una en las que, con unas condiciones adecuadas, tanto del agua como del ambiente, se van criando los langostinos e incluso se separan según su tamaño o grado de desarrollo.. La empresa vallisoletana señala que «su ubicación estratégica en el centro de la Península, cerca de la capital y a apenas cuatro horas de las costas españolas, hecho que permite cubrir la demanda nacional en muy poco tiempo, pero también la demanda de Portugal o Francia en un plazo de 24-48 horas”.. Fuentes de Noray indican que “cuando se trajo aquí el proyecto en España a nivel nacional, la acuicultura no estaba implantada. Montar aquí una granja de langostinos significaba traer un proyecto completamente innovador para todas las autoridades, las sanitarias, las locales… para el mercado en general. La inclusión de este modelo de negocio fue complicada. Pero sí que es verdad que a nivel estratégico y a nivel productivo no hubo ningún problema desde el principio”.. En el caso del agua, cabe señalar que usan el agua local que salinizan con una sal preparada. Además, se trata de un agua que se recicla, de ahí que se trate de un proyecto respetuoso con el medio ambiente y que incide en el ahorro de agua «La aplicación de nuestra tecnología microbiana de última generación, con agua salada artificial, permite la producción de langostinos frescos y limpios en instalaciones bajo techo y en cualquier localización sin hacer uso de aditivos», destacan.. En las piscinas, los animales, de la especie subtropical blanco del Pacífico, comen pienso biológico, harinas de calamar, mejillón o pescado, y aumentan de peso un gramo por semana hasta los 20 o 30 gramos como máximo. Además, pescan bajo demanda asegurando de esta forma la disponibilidad del producto con estabilidad todo el año. E incluso garantizan el envasado de sus langostinos en menos de una hora desde su pesca para que pueda llegar a la cocina del cliente «en su punto». De hecho, cuenta con un servicio de logística que asegura que durante el transporte el producto siempre esté fresco y en perfectas condiciones para su consumo.
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