Tras un duro invierno, insólito en cuanto a lluvias, que han sido torrenciales y han anegado pueblos enteros y desalojado a miles de personas en Andalucía, la primavera se asoma con fuerza. Febrero se está despidiendo con temperaturas inusuales para este mes, con picos de hasta 25 grados en las provincias de Sevilla y Huelva. Una muy mala noticia para los alérgicos, que van a sufrir niveles de polen «más altos» incluso que el año pasado, que ya de por sí fueron elevados, advierten desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, que insta a los alérgicos a comenzar ya con la medicación prescrita.. Según explica a este diario la doctora Pilar Lara, miembro de la Sociedad Española de Alergología, actualmente hay dos puntos rojos marcados en el mapa en cuanto a niveles de polinización: Jaén y Sevilla. En el caso de la provincia de Sevilla, los niveles de polen del ciprés se han disparado, con un registro el pasado 16 de febrero en la estación ubicada en el Hospital del Tomillar, en Dos Hermanas, de 655 gramos por metro cúbico de aire. El nivel reactivo –ya activado en esta zona y que es el que produce síntomas en los pacientes– se declara con 135 gramos por metro cúbico de aire.. Según explica Lara, cada especie vegetal tiene su propio periodo de polinización. «Febrero es el mes del ciprés, cuya polinización debería haber empezado en diciembre y aumentar de forma gradual. Con las lluvias se ha retrasado, pero va a ser más intensa», señala. Tras el ciprés, en marzo se produce la polinización del plátano de sombra; en abril, la del olivo; y en mayo y principios de junio, de las gramíneas. No obstante, y aunque la más habitual es la alergia primaveral al ciprés y olivo por ser las especies más extendidas en la comunidad andaluza, las alergias pueden darse durante todo el año y no solo a especies vegetales. La doctora también conmina a la población a estar pendiente de los posibles síntomas porque «en años como este, en los que se prevé una polinización muy intensa debido a las abundantes lluvias, muchos pacientes empiezan a despuntar con alergias».. En Andalucía se estima que tienen alergia unas 2,5 millones de personas y, según advierten desde la Sociedad Española de Alergología, estas cifras irán en aumento. Según sus datos, el 25% de la población urbana y el 15% de la población rural sufren alergia, la mayoría producida por pólenes de gramíneas y olivo, con síntomas como rinoconjuntivitis y/o asma bronquial.. En este punto, Pilar Lara señala que con el paso de los años y el cambio en el clima andaluz, el perfil del alérgico también ha evolucionado. «Ahora llegan al hospital personas adultas con síntomas de alergia por primera vez. Hasta ahora era algo poco habitual, porque suelen manifestarse en edades más tempranas, pero ya es frecuente ver perfiles más adultos», apunta Lara.. Control de Virus del Nilo. La alergia no será el único problema esta primavera. Desde la Estación Biológica de Doñana, el investigador Jordi Figuerola advierte de que «nos sale el agua por las orejas, con muchas zonas inundadas, y eso hace previsible que tengamos una primavera con bastantes mosquitos». El temor a que se produzca una temporada de Virus del Nilo tan devastadora como la de 2024, con 11 víctimas mortales confirmadas, llevó a la Junta de Andalucía a extender los programas de vigilancia de poblaciones de mosquitos durante todo el año y, por el momento, «aún no se han percibido señales de que la temporada se pueda adelantar». «Por ahora, las trampas han capturado pocos mosquitos, 5 o10 como mucho, incluso hay localidades en las que han aparecido vacías», aclara Jordi Figuerola.. En marzo se intensificarán las labores de vigilancia y la Diputación de Sevilla, provincia epicentro del letal brote de 2024, ya tiene trabajando a los equipos de control de vectores para controlar las poblaciones de mosquitos de cara a una primavera que se prevé intensa. Desde la Estación Biológica de Doñana, aclaran que «aún es pronto para hacer previsiones», pero destacan la importancia de la prevención, tanto a nivel institucional como por parte de cada uno de los ciudadanos.. En este punto, el investigador recuerda que el año pasado también hubo lluvias intensas pero que apenas se registraron casos de VNO en Andalucía, únicamente dos confirmados. Eso se debió, en primer lugar, «a que se intensificó mucho la vigilancia en los municipios, de hecho, la Diputación de Sevilla llegó a tener hasta 13 equipos en el campo para controlar las poblaciones». Y, en segundo lugar, a que las aves «adquirieron muchos anticuerpos de la temporada anterior».. Aunque las instituciones están haciendo su parte para contener este virus, Figuerola recuerda que la población tiene que asumir también su parte de responsabilidad. «Mosquitos va a haber bastantes, así que es importante que los ciudadanos se protejan desde sus casas evitando que los mosquitos se reproduzcan», así que para ello, apunta el investigador, «es imprescindible eliminar el agua de las zonas donde se haya quedado acumulada, desde los depósitos del aire acondicionado a un simple vaso de agua que se haya quedado en el jardín».
Las intensas lluvias y un calor excepcional para el mes de febrero obligan a anticipar los programas de prevención
Tras un duro invierno, insólito en cuanto a lluvias, que han sido torrenciales y han anegado pueblos enteros y desalojado a miles de personas en Andalucía, la primavera se asoma con fuerza. Febrero se está despidiendo con temperaturas inusuales para este mes, con picos de hasta 25 grados en las provincias de Sevilla y Huelva. Una muy mala noticia para los alérgicos, que van a sufrir niveles de polen «más altos» incluso que el año pasado, que ya de por sí fueron elevados, advierten desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, que insta a los alérgicos a comenzar ya con la medicación prescrita.. Según explica a este diario la doctora Pilar Lara, miembro de la Sociedad Española de Alergología, actualmente hay dos puntos rojos marcados en el mapa en cuanto a niveles de polinización: Jaén y Sevilla. En el caso de la provincia de Sevilla, los niveles de polen del ciprés se han disparado, con un registro el pasado 16 de febrero en la estación ubicada en el Hospital del Tomillar, en Dos Hermanas, de 655 gramos por metro cúbico de aire. El nivel reactivo –ya activado en esta zona y que es el que produce síntomas en los pacientes– se declara con 135 gramos por metro cúbico de aire.. Según explica Lara, cada especie vegetal tiene su propio periodo de polinización. «Febrero es el mes del ciprés, cuya polinización debería haber empezado en diciembre y aumentar de forma gradual. Con las lluvias se ha retrasado, pero va a ser más intensa», señala. Tras el ciprés, en marzo se produce la polinización del plátano de sombra; en abril, la del olivo; y en mayo y principios de junio, de las gramíneas. No obstante, y aunque la más habitual es la alergia primaveral al ciprés y olivo por ser las especies más extendidas en la comunidad andaluza, las alergias pueden darse durante todo el año y no solo a especies vegetales. La doctora también conmina a la población a estar pendiente de los posibles síntomas porque «en años como este, en los que se prevé una polinización muy intensa debido a las abundantes lluvias, muchos pacientes empiezan a despuntar con alergias».. En Andalucía se estima que tienen alergia unas 2,5 millones de personas y, según advierten desde la Sociedad Española de Alergología, estas cifras irán en aumento. Según sus datos, el 25% de la población urbana y el 15% de la población rural sufren alergia, la mayoría producida por pólenes de gramíneas y olivo, con síntomas como rinoconjuntivitis y/o asma bronquial.. En este punto, Pilar Lara señala que con el paso de los años y el cambio en el clima andaluz, el perfil del alérgico también ha evolucionado. «Ahora llegan al hospital personas adultas con síntomas de alergia por primera vez. Hasta ahora era algo poco habitual, porque suelen manifestarse en edades más tempranas, pero ya es frecuente ver perfiles más adultos», apunta Lara.. La alergia no será el único problema esta primavera. Desde la Estación Biológica de Doñana, el investigador Jordi Figuerola advierte de que «nos sale el agua por las orejas, con muchas zonas inundadas, y eso hace previsible que tengamos una primavera con bastantes mosquitos». El temor a que se produzca una temporada de Virus del Nilo tan devastadora como la de 2024, con 11 víctimas mortales confirmadas, llevó a la Junta de Andalucía a extender los programas de vigilancia de poblaciones de mosquitos durante todo el año y, por el momento, «aún no se han percibido señales de que la temporada se pueda adelantar». «Por ahora, las trampas han capturado pocos mosquitos, 5 o10 como mucho, incluso hay localidades en las que han aparecido vacías», aclara Jordi Figuerola.. En marzo se intensificarán las labores de vigilancia y la Diputación de Sevilla, provincia epicentro del letal brote de 2024, ya tiene trabajando a los equipos de control de vectores para controlar las poblaciones de mosquitos de cara a una primavera que se prevé intensa. Desde la Estación Biológica de Doñana, aclaran que «aún es pronto para hacer previsiones», pero destacan la importancia de la prevención, tanto a nivel institucional como por parte de cada uno de los ciudadanos.. En este punto, el investigador recuerda que el año pasado también hubo lluvias intensas pero que apenas se registraron casos de VNO en Andalucía, únicamente dos confirmados. Eso se debió, en primer lugar, «a que se intensificó mucho la vigilancia en los municipios, de hecho, la Diputación de Sevilla llegó a tener hasta 13 equipos en el campo para controlar las poblaciones». Y, en segundo lugar, a que las aves «adquirieron muchos anticuerpos de la temporada anterior».. Aunque las instituciones están haciendo su parte para contener este virus, Figuerola recuerda que la población tiene que asumir también su parte de responsabilidad. «Mosquitos va a haber bastantes, así que es importante que los ciudadanos se protejan desde sus casas evitando que los mosquitos se reproduzcan», así que para ello, apunta el investigador, «es imprescindible eliminar el agua de las zonas donde se haya quedado acumulada, desde los depósitos del aire acondicionado a un simple vaso de agua que se haya quedado en el jardín».
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