El 55,2 % de las personas que acudieron a ayudar a las zonas anegadas por la dana de octubre de 2024 realizaba voluntariado de forma habitual y el 35,6 % pertenecía a alguna asociación, según el último informe presentado por el Consejo de la Juventud de España (CJE).. En este trágico episodio, las personas entre 25 y 29 años fueron las más dispuestas a ayudar, si bien la implicación resultó más duradera entre aquellos jóvenes que ya pertenecían a alguna entidad, concluye el mismo informe.. “La juventud está y responde. Existe una base amplia de personas jóvenes dispuestas a implicarse, que ya lo están haciendo y que desempeñan un papel central en la respuesta social ante las emergencias climáticas”, ha declarado la presidenta del CJE, Andrea Henry.. Por ello, ha pedido situar a la juventud en el centro de la acción climática y garantizar su participación en la gobernanza climática «mediante su inclusión en órganos consultivos a nivel estatal, autonómico y local».. El 41,4 % de la población encuestada ha participado en acciones de voluntariado vinculadas a emergencias, un porcentaje que aumenta entre la población de 20 a 29 años.. Este voluntariado es mayoritariamente puntual e informal, concentrado en periodos breves y canalizado a través de iniciativas propias o del entorno cercano. Además, seis de cada diez personas voluntarias han experimentado previamente una situación de emergencia climática.. No obstante, el mismo informe expone que la experiencia voluntaria previa y la vinculación asociativa marca la diferencia: quienes forman parte de asociaciones participan con mayor continuidad y se perciben mejor preparadas.. El 61,7 % realiza voluntariado de forma habitual y el 43,5 % pertenece a alguna asociación. En este sentido, el CJE concluye que «la participación organizada contribuye a mejorar las capacidades individuales y colectivas claves ante situaciones de emergencia, proveyendo acceso a recursos, equipamiento adecuado y preparación técnica y psicológica».. Por ello, “la Administración debe sensibilizar y fomentar la participación juvenil en el voluntariado como herramienta de transformación social”, expone Henry.. El CJE considera «que la acción voluntaria debe ponerse en valor y reconocerse sus competencias y aprendizajes», pero subraya que sigue siendo un complemento que refuerza la respuesta ante emergencias, y que no debe, en ningún caso, reemplazar el trabajo profesional y de las administraciones públicas.. Por el contrario, las instituciones, pide el informe, «deben garantizar que la participación en tareas de recuperación se realice en condiciones seguras, contemplando los riesgos asociados, y asegurando la coordinación entre las instituciones públicas, entidades del tercer sector y personas voluntarias».. El 43,2 % de las personas encuestadas afirma no estar preparada para emergencias climáticas, la mayoría de la población percibe limitaciones para afrontarlas y subrayan la necesidad de fortalecer la educación y la formación en este ámbito, según el referido informe.. Por ello, desde el CJE recomiendan incorporar de forma obligatoria un “Youth Test Climático” en todas las políticas públicas relacionadas con el cambio climático, favorecer la alfabetización mediática climática, dotando a la juventud de herramientas para combatir la desinformación y el negacionismo climático en entornos digitales, así como promover programas de voluntariado ambiental vinculados al territorio.
Además, uno de cada tres pertenecía a alguna asociación, según el informe del Consejo de la Juventud de España, que ha fijado a quienes tenían entre 25 y 29 años como los más proactivos
El 55,2 % de las personas que acudieron a ayudar a las zonas anegadas por la dana de octubre de 2024 realizaba voluntariado de forma habitual y el 35,6 % pertenecía a alguna asociación, según el último informe presentado por el Consejo de la Juventud de España (CJE).. En este trágico episodio, las personas entre 25 y 29 años fueron las más dispuestas a ayudar, si bien la implicación resultó más duradera entre aquellos jóvenes que ya pertenecían a alguna entidad, concluye el mismo informe.. “La juventud está y responde. Existe una base amplia de personas jóvenes dispuestas a implicarse, que ya lo están haciendo y que desempeñan un papel central en la respuesta social ante las emergencias climáticas”, ha declarado la presidenta del CJE, Andrea Henry.. Por ello, ha pedido situar a la juventud en el centro de la acción climática y garantizar su participación en la gobernanza climática «mediante su inclusión en órganos consultivos a nivel estatal, autonómico y local».. El 41,4 % de la población encuestada ha participado en acciones de voluntariado vinculadas a emergencias, un porcentaje que aumenta entre la población de 20 a 29 años.. Este voluntariado es mayoritariamente puntual e informal, concentrado en periodos breves y canalizado a través de iniciativas propias o del entorno cercano. Además, seis de cada diez personas voluntarias han experimentado previamente una situación de emergencia climática.. No obstante, el mismo informe expone que la experiencia voluntaria previa y la vinculación asociativa marca la diferencia: quienes forman parte de asociaciones participan con mayor continuidad y se perciben mejor preparadas.. El 61,7 % realiza voluntariado de forma habitual y el 43,5 % pertenece a alguna asociación. En este sentido, el CJE concluye que «la participación organizada contribuye a mejorar las capacidades individuales y colectivas claves ante situaciones de emergencia, proveyendo acceso a recursos, equipamiento adecuado y preparación técnica y psicológica».. Por ello, “la Administración debe sensibilizar y fomentar la participación juvenil en el voluntariado como herramienta de transformación social”, expone Henry.. El CJE considera «que la acción voluntaria debe ponerse en valor y reconocerse sus competencias y aprendizajes», pero subraya que sigue siendo un complemento que refuerza la respuesta ante emergencias, y que no debe, en ningún caso, reemplazar el trabajo profesional y de las administraciones públicas.. Por el contrario, las instituciones, pide el informe, «deben garantizar que la participación en tareas de recuperación se realice en condiciones seguras, contemplando los riesgos asociados, y asegurando la coordinación entre las instituciones públicas, entidades del tercer sector y personas voluntarias».. El 43,2 % de las personas encuestadas afirma no estar preparada para emergencias climáticas, la mayoría de la población percibe limitaciones para afrontarlas y subrayan la necesidad de fortalecer la educación y la formación en este ámbito, según el referido informe.. Por ello, desde el CJE recomiendan incorporar de forma obligatoria un “Youth Test Climático” en todas las políticas públicas relacionadas con el cambio climático, favorecer la alfabetización mediática climática, dotando a la juventud de herramientas para combatir la desinformación y el negacionismo climático en entornos digitales, así como promover programas de voluntariado ambiental vinculados al territorio.
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