Vinicius ha marcado un golazo en la segunda parte del Real Madrid – Alavés, pero lo más importante ha pasado justo después de que el balón pasara la línea de meta de Sivera, portero rival. Vini ha levantado los brazos por encima de su cabeza y ha juntado las manos, como quien pide perdón. Es decir, ha pedido perdón. Había sido el más pitado al comienzo del choque, pese a que la afición blanca no mostró su cara más enfadada. Vinicius sí que fue señalado al principio y quizá por eso, o por la temporada, o por lo que pasó contra el Barcelona, marcó y pidió perdón.. Frialdad hasta entonces. El partido había transcurrido con calma tensa hasta ese momento. El Real Madrid arrastraba una ventaja mínima desde el minuto 30, cuando Mbappé disparó desde el borde del área y el balón rebotó en Otto para sorprender a Sivera. Fue un gol de fortuna, de esos que llegan porque el fútbol tiene sus formas de resolver las cosas cuando todo se estanca. La primera parte no fue brillante, tampoco desastrosa. El Alavés se comportó con dignidad y hasta generó ocasiones claras, sobre todo por la banda de Ángel Pérez, que apareció varias veces a la espalda de Carreras y que en una de ellas pudo marcar el primero del partido. El equipo babazorro estuvo presente, aunque poco a poco se fue replegando en un bloque bajo que el Madrid no supo romper con claridad.. Lesión de Militao. La mala noticia llegó en el minuto 44, cuando Militao cayó al suelo tras rematar al travesaño y pidió el cambio inmediato. La rodilla izquierda se le quedó trabada al acomodarse el cuerpo para el golpeo. Después de dos roturas de ligamento cruzado, el brasileño sabe de lo que va y el gesto fue de una preocupante. Dejó el campo por su propio pie, pero el madridismo se queda en vilo hasta las pruebas. Entró Rüdiger en su lugar y el Real Madrid se fue al descanso con ese 1-0 flaco y lleno de dudas, porque Toni Martínez se había topado con el palo y luego con Lunin en una doble ocasión al filo del entretiempo. El partido estaba abierto.. La segunda mitad comenzó con el Alavés replegado y el Real Madrid instalado en campo contrario, pero sin mordiente real. Tchouameni cabeceó un córner que Sivera repelió abajo y luego llegó la reclamación de penalti por una supuesta mano de Tenaglia que Martínez Munuera consideró clara en el pecho. El ritmo era lento, como si el equipo blanco hubiera decidido que con el 1-0 bastaba. No había intensidad ni verticalidad, solo control sin peligro. El Bernabéu lo notó y empezó a impacientarse.. Entonces apareció Vinicius. Recibió en la frontal, se sacó el regate con ese descaro que tiene cuando decide que ya está bien, y disparó cruzado para hacer el 2-0. Y luego, el gesto. Los brazos arriba, las manos juntas, la cabeza agachada. Pidiendo perdón al Bernabéu, que había sido el primero en pitarle al comienzo del partido. También pitaron a Carreras, por cierto, pero Vini fue el más señalado en esos primeros minutos. El brasileño llevaba una temporada complicada, con episodios que han dejado marca, y puede que el momento ante el Barcelona todavía pesara. O puede que simplemente supiera que las cosas no iban bien entre él y la grada. El caso es que marcó, celebró y pidió perdón. Todo junto, sin tiempo para pensar.
El delantero brasileño marcó el segundo tanto del partido y lo que hizo después es un resumen de la temporada
Vinicius ha marcado un golazo en la segunda parte del Real Madrid – Alavés, pero lo más importante ha pasado justo después de que el balón pasara la línea de meta de Sivera, portero rival. Vini ha levantado los brazos por encima de su cabeza y ha juntado las manos, como quien pide perdón. Es decir, ha pedido perdón. Había sido el más pitado al comienzo del choque, pese a que la afición blanca no mostró su cara más enfadada. Vinicius sí que fue señalado al principio y quizá por eso, o por la temporada, o por lo que pasó contra el Barcelona, marcó y pidió perdón.. Frialdad hasta entonces. El partido había transcurrido con calma tensa hasta ese momento. El Real Madrid arrastraba una ventaja mínima desde el minuto 30, cuando Mbappé disparó desde el borde del área y el balón rebotó en Otto para sorprender a Sivera. Fue un gol de fortuna, de esos que llegan porque el fútbol tiene sus formas de resolver las cosas cuando todo se estanca. La primera parte no fue brillante, tampoco desastrosa. El Alavés se comportó con dignidad y hasta generó ocasiones claras, sobre todo por la banda de Ángel Pérez, que apareció varias veces a la espalda de Carreras y que en una de ellas pudo marcar el primero del partido. El equipo babazorro estuvo presente, aunque poco a poco se fue replegando en un bloque bajo que el Madrid no supo romper con claridad.. Lesión de Militao. La mala noticia llegó en el minuto 44, cuando Militao cayó al suelo tras rematar al travesaño y pidió el cambio inmediato. La rodilla izquierda se le quedó trabada al acomodarse el cuerpo para el golpeo. Después de dos roturas de ligamento cruzado, el brasileño sabe de lo que va y el gesto fue de una preocupante. Dejó el campo por su propio pie, pero el madridismo se queda en vilo hasta las pruebas. Entró Rüdiger en su lugar y el Real Madrid se fue al descanso con ese 1-0 flaco y lleno de dudas, porque Toni Martínez se había topado con el palo y luego con Lunin en una doble ocasión al filo del entretiempo. El partido estaba abierto.. La segunda mitad comenzó con el Alavés replegado y el Real Madrid instalado en campo contrario, pero sin mordiente real. Tchouameni cabeceó un córner que Sivera repelió abajo y luego llegó la reclamación de penalti por una supuesta mano de Tenaglia que Martínez Munuera consideró clara en el pecho. El ritmo era lento, como si el equipo blanco hubiera decidido que con el 1-0 bastaba. No había intensidad ni verticalidad, solo control sin peligro. El Bernabéu lo notó y empezó a impacientarse.. Entonces apareció Vinicius. Recibió en la frontal, se sacó el regate con ese descaro que tiene cuando decide que ya está bien, y disparó cruzado para hacer el 2-0. Y luego, el gesto. Los brazos arriba, las manos juntas, la cabeza agachada. Pidiendo perdón al Bernabéu, que había sido el primero en pitarle al comienzo del partido. También pitaron a Carreras, por cierto, pero Vini fue el más señalado en esos primeros minutos. El brasileño llevaba una temporada complicada, con episodios que han dejado marca, y puede que el momento ante el Barcelona todavía pesara. O puede que simplemente supiera que las cosas no iban bien entre él y la grada. El caso es que marcó, celebró y pidió perdón. Todo junto, sin tiempo para pensar.
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