El pasado 15 de marzo Castilla y León celebró elecciones autonómicas en las que ganó el PP de Mañueco, que además creció cuatro puntos en porcentaje de votos y obtuvo 33 escaños. El PSOE de Martínez, por su parte, también ganó dos representantes en las Cortes hasta los 30 pero apenas subió un 0,7 por ciento en sufragios sin aprovechar el desgaste del gobernante.. Tampoco tienen los socialistas posibilidad ninguna de gobernar en esta legislatura recién comenzada, a la que solo le falta que PP y Vox lleguen a un acuerdo para investir a Mañueco, una vez que este ha sido designado ya para esta sesión aún sin fecha.. Pero dicho esto, el secretario regional del PSOE, Carlos Martínez, aprovechaba esta tarde la reunión del Comité Autonómico del partido en el claustro del Monasterio de San Juan de Burgos,, el primero tras los comicios, para sacar pecho ante los suyos de su derrota electoral así como para augurar que su partido gobernará más pronto que tarde la comunidad.. «El cambio es imparable y la necesidad de cambio es insoportable», decía, por lo que llamaba a los socialistas a dar el callo porque tienen la «obligación» de mantenerse en pie y de dar la cara «frente al acuerdo de PP y Vox que pone en venta a Castilla y León».. En este sentido, aseguraba que no se rinden porque el partido «no se ha acabado», y por ello pedía la implicación de todo el partido «para poder seguir dando voz a Castilla y León y seguir siendo un partido útil».. Pero también para afrontar lo que viene en los próximos meses: unas elecciones municipales y generales que, advertía, están «a la vuelta de la esquina».. Asimismo, apostaba por construir una alternativa responsable basada en propuestas reales y, en este sentido, acusaba al presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, de mantener a la Comunidad en una situación de “pausa permanente” mientras negocia “en Madrid” un acuerdo con Vox “poniendo precio” a cuestiones como el diálogo social, los derechos de las mujeres o de los inmigrantes.. Igualmente, denunciaba la “falta de transparencia” en esas negociaciones y sostuvo que Castilla y León continúa afrontando problemas estructurales en materias como sanidad, educación, despoblación o prevención de incendios.. Por ello, avanzaba que las primeras iniciativas parlamentarias del Grupo Socialista se centrarán en una nueva ley de Gestión Forestal, medidas de prevención y extinción de incendios o las normas contra la violencia machista y sobre la ordenación del territorio y la despoblación.. Finalmente, mencionaba la propuesta de resolución que el Comité autonómico debatió y que vincula el derecho a quedarse, que él mismo defendió en los últimos meses y, sobre todo, durante la campaña electoral, con la “prioridad nacional” que defienden PP y Vox.
El líder socialista apuesta por construir una alternativa «responsable» y llama a los suyos a no rendirse y a plantar cara al nefasto acuerdo de PP y Vox: «El partido no se ha acabado»
El pasado 15 de marzo Castilla y León celebró elecciones autonómicas en las que ganó el PP de Mañueco, que además creció cuatro puntos en porcentaje de votos y obtuvo 33 escaños. El PSOE de Martínez, por su parte, también ganó dos representantes en las Cortes hasta los 30 pero apenas subió un 0,7 por ciento en sufragios sin aprovechar el desgaste del gobernante.. Tampoco tienen los socialistas posibilidad ninguna de gobernar en esta legislatura recién comenzada, a la que solo le falta que PP y Vox lleguen a un acuerdo para investir a Mañueco, una vez que este ha sido designado ya para esta sesión aún sin fecha.. Pero dicho esto, el secretario regional del PSOE, Carlos Martínez, aprovechaba esta tarde la reunión del Comité Autonómico del partido en el claustro del Monasterio de San Juan de Burgos,, el primero tras los comicios, para sacar pecho ante los suyos de su derrota electoral así como para augurar que su partido gobernará más pronto que tarde la comunidad.. «El cambio es imparable y la necesidad de cambio es insoportable», decía, por lo que llamaba a los socialistas a dar el callo porque tienen la «obligación» de mantenerse en pie y de dar la cara «frente al acuerdo de PP y Vox que pone en venta a Castilla y León».. En este sentido, aseguraba que no se rinden porque el partido «no se ha acabado», y por ello pedía la implicación de todo el partido «para poder seguir dando voz a Castilla y León y seguir siendo un partido útil».. Pero también para afrontar lo que viene en los próximos meses: unas elecciones municipales y generales que, advertía, están «a la vuelta de la esquina».. Asimismo, apostaba por construir una alternativa responsable basada en propuestas reales y, en este sentido, acusaba al presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, de mantener a la Comunidad en una situación de “pausa permanente” mientras negocia “en Madrid” un acuerdo con Vox “poniendo precio” a cuestiones como el diálogo social, los derechos de las mujeres o de los inmigrantes.. Igualmente, denunciaba la “falta de transparencia” en esas negociaciones y sostuvo que Castilla y León continúa afrontando problemas estructurales en materias como sanidad, educación, despoblación o prevención de incendios.. Por ello, avanzaba que las primeras iniciativas parlamentarias del Grupo Socialista se centrarán en una nueva ley de Gestión Forestal, medidas de prevención y extinción de incendios o las normas contra la violencia machista y sobre la ordenación del territorio y la despoblación.. Finalmente, mencionaba la propuesta de resolución que el Comité autonómico debatió y que vincula el derecho a quedarse, que él mismo defendió en los últimos meses y, sobre todo, durante la campaña electoral, con la “prioridad nacional” que defienden PP y Vox.
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