Un año después de su paso por Supervivientes, Borja González, ganador de la anterior edición, ha hablado abiertamente del concurso y se ha sincerado sobre cómo lo vivió y cuáles fueron algunos de los peores momentos que pasó en Honduras.. El exparticipante de La isla de las tentaciones, reality en el que se dio a conocer junto a su pareja, Ana López, ha confesado lo mal que lo llegó a pasar: «Llegó un punto en el que yo me escondía a llorar porque lo estaba pasando fatal de lo que echaba de menos a mi hijo, de sentirme culpable por estar allí y no en casa».. A pesar de lo duro que fue mentalmente en algunos momentos de la experiencia, logró cambiar el chip. «Llegó un punto en el que dije, pase lo que pase gano, si me quedo voy a aguantar y si me voy me voy con mi familia. Cuando cambié el chip empecé a pasarlo mejor», ha explicado.. Otra de las cosas que más le afectaron durante su estancia en Honduras fueron las inclemencias meteorológicas. «Yo, que he sido militar, que he pasado penurias de no comer mucho, lluvias y tal… Los diluvios sin poder resguardarte, los días que lleve no puedes pescar, todo el mundo se quiere ir. Ya encima dices, ‘¿me merece la pena si puedo estar con mi hijo, con comida en la nevera?», ha expresado Borja.. «Que se te olvide la cara de tus familiares, eso me llamó mucho la atención. Yo veía a mi hijo borroso, tenía que pensar en el salvapantallas del móvil para intentar acordarme de su cara», ha confesado también el ganador de Supervivientes 2025.. Todo ese sufrimiento y lo extremo del concurso lo pudo compensar convirtiéndose en el ganador de su edición. Así ha recordado Borja González la noche de la final: «Para mí era un sueño y luego fue por el día en sí, de las ganas que tenía de volver, de ganar, ya no por el premio, de ganar el concurso, de volver a ver a mi hijo. Fue como un día de explosión de emociones».
El valenciano ha desvelado algunos de los secretos del reality de Mediaset.
20MINUTOS.ES – Televisión
Un año después de su paso por Supervivientes, Borja González, ganador de la anterior edición, ha hablado abiertamente del concurso y se ha sincerado sobre cómo lo vivió y cuáles fueron algunos de los peores momentos que pasó en Honduras.. El exparticipante de La isla de las tentaciones, reality en el que se dio a conocer junto a su pareja, Ana López, ha confesado lo mal que lo llegó a pasar: «Llegó un punto en el que yo me escondía a llorar porque lo estaba pasando fatal de lo que echaba de menos a mi hijo, de sentirme culpable por estar allí y no en casa».. A pesar de lo duro que fue mentalmente en algunos momentos de la experiencia, logró cambiar el chip. «Llegó un punto en el que dije, pase lo que pase gano, si me quedo voy a aguantar y si me voy me voy con mi familia. Cuando cambié el chip empecé a pasarlo mejor», ha explicado.. Otra de las cosas que más le afectaron durante su estancia en Honduras fueron las inclemencias meteorológicas. «Yo, que he sido militar, que he pasado penurias de no comer mucho, lluvias y tal… Los diluvios sin poder resguardarte, los días que lleve no puedes pescar, todo el mundo se quiere ir. Ya encima dices, ‘¿me merece la pena si puedo estar con mi hijo, con comida en la nevera?», ha expresado Borja.. «Que se te olvide la cara de tus familiares, eso me llamó mucho la atención. Yo veía a mi hijo borroso, tenía que pensar en el salvapantallas del móvil para intentar acordarme de su cara», ha confesado también el ganador de Supervivientes 2025.. Todo ese sufrimiento y lo extremo del concurso lo pudo compensar convirtiéndose en el ganador de su edición. Así ha recordado Borja González la noche de la final: «Para mí era un sueño y luego fue por el día en sí, de las ganas que tenía de volver, de ganar, ya no por el premio, de ganar el concurso, de volver a ver a mi hijo. Fue como un día de explosión de emociones».
