Como en aquel poema reventado de imposibilidad con el que Idea Vilariño conjugaba todas las formas posibles de dolor manifestadas hacia el amado ausente describiendo escenarios que ya no podrían realizarse nunca de manera conjunta (ya no será / ya no / no te tendré de noche / no te besaré al irme / nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros / no llegaré a saber por qué ni cómo nunca / ni si era de verdad lo que dijiste que era / ni quién fuiste / ni qué fui para ti / ni cómo hubiera sido (…) / no me abrazarás nunca como esa noche / nunca/ no volveré a tocarte / no te veré morir), el corazón de Marjane Satrapi no pudo soportar al parecer tanta parcela de futuro anulado, tanta invasión de condicionales perfectos y martilleos no elegidos de pretéritos simples que pasaron a describir una realidad que había sido presente, real, matérica, hasta que sencillamente dejó de serlo y se paró ayer de forma prematura a los 56 años.. «Murió de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida». Con estas palabras tan repletas de metafórica socavación en la paradójica belleza de lo mortal, la familia de la reconocida novelista gráfica iraní enviaba un comunicado citado por distintos medios franceses para anunciar su fallecimiento. Confirmada o no esta conjeturada y conmovedora interpretación novelesca de las causas de su muerte, lo cierto es que la socióloga franco-iraní Azadeh Kian y amiga personal, reforzó la probabilidad en France Info asegurando que la muerte de su esposo supuso un duro golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse del todo: «Desde su muerte ya no era la misma. Se estaba dejando morir desde la pérdida del amor de su vida», afirmó la académica, quien además recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.. Pensar que fue la pena provocada por la muerte de su amor y no los dolores de un mundo intoxicado de locura, exterminio, violencia e injusticia lo que terminó ayer con la vida de Satrapi –referente feminista, combativa opositora de la represión del velo en la sociedad iraní, activista coherente y arrojada defensora de la libertad– otorga cierto consuelo narrativo trascendentalmente momentáneo y romántico para reconectarnos con la posibilidad de que en los márgenes territoriales de un escenario global anestesiado frente al sufrimiento del otro como el que habitamos, siguen existiendo fogonazos de alteraciones emocionales que nos reconectan con nuestra condición humana, con marcos poéticos en los que creemos que el amor significa algo y que sí es físicamente posible morir de pena al perderlo por no ser capaces de seguir duelándolo.. Pero resulta importante en este caso subrayar lo de momentáneo, porque esta construcción fabulada proyectada como único motivo de la muerte no nos sirve para hacer justicia a la desaparición de esta creadora multidisciplinar, autora de la monumental «Persépolis», una obra autobiográfica que arranca en los momentos finales del régimen del Sah y da buena cuenta de las dificultades de vivir bajo un estado teocrático que terminó convirtiéndose en película legendaria y obteniendo el Premio del Jurado en Cannes, así como «Bordados» o «Pollo con ciruelas», creaciones fantásticas de marcado carácter reivindicativo que también se adaptaron a la gran pantalla. El 16 de septiembre de 2022, la policía de la moral de Irán mató a golpes a Mahsa Amini por no llevar «bien» el velo y su muerte desató una oleada de protestas en todo el país que se transformó en una revolución feminista sin precedentes.. Con el fin de narrar este acontecimiento fundamental para Irán y para el mundo, la dibujante decidió crear un volumen colectivo de no ficción gráfica que conmemorase el inicio de la revolución del velo en Irán contando con la colaboración de tres especialistas en cultura persa así como diecisiete de los más prestigiosos talentos del cómic internacional. El resultado de esta colisión de sabiduría y creatividad fue «Mujer Vida Libertad».. El día 16 de Junio del año 2009, a raíz de los sucesos ocurridos tras las elecciones en Irán, disputadas entre Mahmud Ahmadineyad y Mir-Hosein Musaví, la historietista ofreció una conferencia en Bruselas criticando duramente el posible fraude electoral que provocó dichos acontecimientos. Ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2024 por su defensa de los derechos humanos, Satrapi le vino a decir a Macrón que probara a meterse la Legión de Honor que le concedieron el pasado año por una zona geométricamente similar al Arco del Triunfo cuando optó por rechazar la condecoración. «No puedo ignorar lo que me parece una actitud hipócrita de Francia con Irán, los iraníes no necesitan comunicación, necesitamos acciones concretas», dijo entonces. El miedo nunca le durmió la conciencia y estamos seguras de que la tristeza tampoco.
Pese al cansancio acumulado, la multidisciplinar creadora iraní practicó una dignidad admirable y se mostró coherente y combativa hasta sus últimos días
Como en aquel poema reventado de imposibilidad con el que Idea Vilariño conjugaba todas las formas posibles de dolor manifestadas hacia el amado ausente describiendo escenarios que ya no podrían realizarse nunca de manera conjunta (ya no será / ya no / no te tendré de noche / no te besaré al irme / nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros / no llegaré a saber por qué ni cómo nunca / ni si era de verdad lo que dijiste que era / ni quién fuiste / ni qué fui para ti / ni cómo hubiera sido (…) / no me abrazarás nunca como esa noche / nunca/ no volveré a tocarte / no te veré morir), el corazón de Marjane Satrapi no pudo soportar al parecer tanta parcela de futuro anulado, tanta invasión de condicionales perfectos y martilleos no elegidos de pretéritos simples que pasaron a describir una realidad que había sido presente, real, matérica, hasta que sencillamente dejó de serlo y se paró ayer de forma prematura a los 56 años.. «Murió de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida». Con estas palabras tan repletas de metafórica socavación en la paradójica belleza de lo mortal, la familia de la reconocida novelista gráfica iraní enviaba un comunicado citado por distintos medios franceses para anunciar su fallecimiento. Confirmada o no esta conjeturada y conmovedora interpretación novelesca de las causas de su muerte, lo cierto es que la socióloga franco-iraní Azadeh Kian y amiga personal, reforzó la probabilidad en France Info asegurando que la muerte de su esposo supuso un duro golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse del todo: «Desde su muerte ya no era la misma. Se estaba dejando morir desde la pérdida del amor de su vida», afirmó la académica, quien además recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.. Pensar que fue la pena provocada por la muerte de su amor y no los dolores de un mundo intoxicado de locura, exterminio, violencia e injusticia lo que terminó ayer con la vida de Satrapi –referente feminista, combativa opositora de la represión del velo en la sociedad iraní, activista coherente y arrojada defensora de la libertad– otorga cierto consuelo narrativo trascendentalmente momentáneo y romántico para reconectarnos con la posibilidad de que en los márgenes territoriales de un escenario global anestesiado frente al sufrimiento del otro como el que habitamos, siguen existiendo fogonazos de alteraciones emocionales que nos reconectan con nuestra condición humana, con marcos poéticos en los que creemos que el amor significa algo y que sí es físicamente posible morir de pena al perderlo por no ser capaces de seguir duelándolo.. Pero resulta importante en este caso subrayar lo de momentáneo, porque esta construcción fabulada proyectada como único motivo de la muerte no nos sirve para hacer justicia a la desaparición de esta creadora multidisciplinar, autora de la monumental «Persépolis», una obra autobiográfica que arranca en los momentos finales del régimen del Sah y da buena cuenta de las dificultades de vivir bajo un estado teocrático que terminó convirtiéndose en película legendaria y obteniendo el Premio del Jurado en Cannes, así como «Bordados» o «Pollo con ciruelas», creaciones fantásticas de marcado carácter reivindicativo que también se adaptaron a la gran pantalla. El 16 de septiembre de 2022, la policía de la moral de Irán mató a golpes a Mahsa Amini por no llevar «bien» el velo y su muerte desató una oleada de protestas en todo el país que se transformó en una revolución feminista sin precedentes.. Con el fin de narrar este acontecimiento fundamental para Irán y para el mundo, la dibujante decidió crear un volumen colectivo de no ficción gráfica que conmemorase el inicio de la revolución del velo en Irán contando con la colaboración de tres especialistas en cultura persa así como diecisiete de los más prestigiosos talentos del cómic internacional. El resultado de esta colisión de sabiduría y creatividad fue «Mujer Vida Libertad».. El día 16 de Junio del año 2009, a raíz de los sucesos ocurridos tras las elecciones en Irán, disputadas entre Mahmud Ahmadineyad y Mir-Hosein Musaví, la historietista ofreció una conferencia en Bruselas criticando duramente el posible fraude electoral que provocó dichos acontecimientos. Ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2024 por su defensa de los derechos humanos, Satrapi le vino a decir a Macrón que probara a meterse la Legión de Honor que le concedieron el pasado año por una zona geométricamente similar al Arco del Triunfo cuando optó por rechazar la condecoración. «No puedo ignorar lo que me parece una actitud hipócrita de Francia con Irán, los iraníes no necesitan comunicación, necesitamos acciones concretas», dijo entonces. El miedo nunca le durmió la conciencia y estamos seguras de que la tristeza tampoco.
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