Nueve meses después de la tragedia de Adamuz, el presidente de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, Mario Samper señala directamente al Gobierno tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que, a primera hora de la tarde, ha dejado al menos 64 fallecidos. En una entrevista con La Razón, ha exigido la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; del ministro de Transportes, Óscar Puente; y de los responsables de Adif y de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.. Asimismo, Samper pide «que se pare la red ferroviaria» para analizar sus carencias e invertir antes de seguir operando. «No han hecho nada en estos nueve meses, por lo que nos volvemos a encontrar con una tragedia de este tipo», lamenta.. La tragedia, por la envergadura y el poco tiempo que ha pasado desde que se produjo el accidente de Adamuz, ha tenido un «fuerte impacto» entre quienes sobrevivieron a aquel siniestro. «Ha sido terrible, un duro golpe», reconoce Samper, especialmente «después de estar tanto tiempo denunciando la pésima situación de las infraestructuras», punto en el que ha manifestado que «no esperábamos que ocurriera en tan poco tiempo otra desgracia de esta magnitud».. Un AVE de Renfe ha colisionado con un tren de Iryo que se encontraba detenido en la vía a la altura de Urda. Más de 540 personas viajaban en ambos convoyes. El balance provisional eleva a al menos 64 el número de fallecidos, mientras 58 personas permanecen hospitalizadas, 15 de ellas en estado muy grave. La investigación se encuentra todavía en una fase inicial y fuentes del Gobierno apuntan a un posible error humano relacionado con el centro de control de Atocha, una hipótesis que deberá ser confirmada por las pesquisas abiertas sobre el accidente.. «Todos van a sentir esto en lo más profundo de su corazón. El caso va a ser muy difícil superarlo». Para los afectados por Adamuz, lo ocurrido ha supuesto enfrentarse de nuevo a una tragedia ferroviaria cuando todavía siguen afrontando las consecuencias de la anterior. «Todos, sin excepción, van a sentir esto en lo más profundo de su corazón», afirma Samper, que reconoce que «el caso va a ser muy difícil superarlo».. «Todos los afectados por el accidente de Adamuz con los que he hablado hoy están llorando», señala. Lo hacen, asegura, «con una carga sentimental y psicológica tremenda a sus espaldas que reabre esta brecha y desgarra una herida abierta». Pese a ello, desde la asociación ponen hoy la atención en quienes afrontan ahora directamente las consecuencias del siniestro de Toledo. «Desgraciadamente hoy hay personas que están peor que nosotros e intentaremos ayudarlos en la medida de lo posible».. Responsabilidades políticas. El presidente de la asociación considera que el nuevo accidente obliga a revisar lo ocurrido desde Adamuz, punto en el que carga contra el Gobierno y los organismos responsables del sistema ferroviario. «Los responsables, que son el propio ministro de Transportes, Óscar Puente; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de Adif y el presidente de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria no es que tengan que dimitir ahora, sino que deberían haberlo hecho hace nueve meses», sostiene.. Samper considera que durante estos nueve meses no se han adoptado las medidas suficientes para corregir las deficiencias que la asociación viene denunciando desde el accidente de Adamuz. Según sostiene, «todos los organismos encargados de mejorar la red ferroviaria», ya sea «por dejadez o asuntos burocráticos, injustificables desde luego, han permitido que la red ferroviaria siga igual que en el accidente de Adamuz».. La asociación ha reclamado durante este tiempo al Consejo de Ministros que se detenga temporalmente la alta velocidad para analizar el estado de la infraestructura, acometer las actuaciones necesarias y garantizar la seguridad antes de recuperar el servicio con normalidad.. Preguntado por qué debería hacerse ahora, Samper insisten en que «lo primero es que dimitan los responsables y lo segundo es que se pare la red ferroviaria, analizar cuáles son las carencias que hay y ponerse manos a la obra e invertir». Una reclamación que, según sostiene, debe abordarse como una cuestión prioritaria por el volumen de viajeros que utiliza el ferrocarril. «Estamos hablando de millones de pasajeros que han cogido el tren desde enero, no es un tema baladí, es un tema de prioridad nacional». Para Samper, la red «no puede abandonarse como se ha hecho hasta ahora».. Pérdida de confianza en el sistema ferroviario. Desde la asociación consideran que el accidente de Toledo agrava además la pérdida de confianza en el sistema ferroviario español. «Antes había sensación de inseguridad cuando los traqueteos del tren hacían insoportables los viajes», adelanta. Ahora, continúa, «la realidad es que la seguridad ferroviaria hoy en día no existe, demostrado por los acontecimientos».. «La realidad es que la seguridad ferroviaria hoy en día no existe». Samper sostiene que la situación tiene también consecuencias para la imagen internacional de España en un sector en el que las empresas españolas mantienen una importante presencia exterior. «Ahora mismo somos el referente negativo mundial, ¿cómo podemos venderles trenes e infraestructuras a otros países si no mantenemos las nuestras?», se pregunta, notablemente emocionado, el representante de los afectados.. En este punto califica de «inconcebible» que se haya producido otra tragedia ferroviaria de esta magnitud después de lo ocurrido en Adamuz, algo que, insiste, «no ha pasado en ningún país del mundo».. Por otra parte, Samper pone la lupa sobre la atención que recibirán a partir de ahora los supervivientes y familiares de las víctimas de Toledo, un ámbito en el que denuncia importantes carencias tras la experiencia de Adamuz.. «Desgraciadamente, los supervivientes de Adamuz no tienen la atención psicológica que necesitan», asegura. Según explica, «los seguros de Renfe e Iryo no cumplen como deberían» y «la asistencia ha sido deficitaria» hasta el punto de que «muchas personas siguen pagándose su atención psicológica».. El presidente de la asociación considera que esa experiencia debe servir para evitar que los afectados por la tragedia de Toledo tengan que afrontar las mismas dificultades y reclama un cambio tanto en la respuesta a las víctimas como en la gestión del sistema ferroviario. «Las personas responsables ahora mismo no están capacitadas para atender a las familias en cuanto a medio de transportes, tienen que salir de ahí», afirma.. Para Samper, la prioridad pasa ahora por determinar qué ha ocurrido en Toledo, atender a los afectados y acometer las actuaciones necesarias para recuperar la confianza en el ferrocarril. «Hace falta volver a invertir en el ferrocarril para que nos podamos montar en el tren con total seguridad».
La asociación denuncia que nueve meses después del trágico accidente de Adamuz siguen sin adoptarse las medidas necesarias, reclama parar la red ferroviaria y ofrece su ayuda a las víctimas de Toledo
Nueve meses después de la tragedia de Adamuz, el presidente de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, Mario Samper señala directamente al Gobierno tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que, a primera hora de la tarde, ha dejado al menos 64 fallecidos. En una entrevista con La Razón, ha exigido la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; del ministro de Transportes, Óscar Puente; y de los responsables de Adif y de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.. Asimismo, Samper pide «que se pare la red ferroviaria» para analizar sus carencias e invertir antes de seguir operando. «No han hecho nada en estos nueve meses, por lo que nos volvemos a encontrar con una tragedia de este tipo», lamenta.. La tragedia, por la envergadura y el poco tiempo que ha pasado desde que se produjo el accidente de Adamuz, ha tenido un «fuerte impacto» entre quienes sobrevivieron a aquel siniestro. «Ha sido terrible, un duro golpe», reconoce Samper, especialmente «después de estar tanto tiempo denunciando la pésima situación de las infraestructuras», punto en el que ha manifestado que «no esperábamos que ocurriera en tan poco tiempo otra desgracia de esta magnitud».. Un AVE de Renfe ha colisionado con un tren de Iryo que se encontraba detenido en la vía a la altura de Urda. Más de 540 personas viajaban en ambos convoyes. El balance provisional eleva a al menos 64 el número de fallecidos, mientras 58 personas permanecen hospitalizadas, 15 de ellas en estado muy grave. La investigación se encuentra todavía en una fase inicial y fuentes del Gobierno apuntan a un posible error humano relacionado con el centro de control de Atocha, una hipótesis que deberá ser confirmada por las pesquisas abiertas sobre el accidente.. «Todos van a sentir esto en lo más profundo de su corazón. El caso va a ser muy difícil superarlo». Para los afectados por Adamuz, lo ocurrido ha supuesto enfrentarse de nuevo a una tragedia ferroviaria cuando todavía siguen afrontando las consecuencias de la anterior. «Todos, sin excepción, van a sentir esto en lo más profundo de su corazón», afirma Samper, que reconoce que «el caso va a ser muy difícil superarlo».. «Todos los afectados por el accidente de Adamuz con los que he hablado hoy están llorando», señala. Lo hacen, asegura, «con una carga sentimental y psicológica tremenda a sus espaldas que reabre esta brecha y desgarra una herida abierta». Pese a ello, desde la asociación ponen hoy la atención en quienes afrontan ahora directamente las consecuencias del siniestro de Toledo. «Desgraciadamente hoy hay personas que están peor que nosotros e intentaremos ayudarlos en la medida de lo posible».. Responsabilidades políticas. El presidente de la asociación considera que el nuevo accidente obliga a revisar lo ocurrido desde Adamuz, punto en el que carga contra el Gobierno y los organismos responsables del sistema ferroviario. «Los responsables, que son el propio ministro de Transportes, Óscar Puente; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente de Adif y el presidente de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria no es que tengan que dimitir ahora, sino que deberían haberlo hecho hace nueve meses», sostiene.. Samper considera que durante estos nueve meses no se han adoptado las medidas suficientes para corregir las deficiencias que la asociación viene denunciando desde el accidente de Adamuz. Según sostiene, «todos los organismos encargados de mejorar la red ferroviaria», ya sea «por dejadez o asuntos burocráticos, injustificables desde luego, han permitido que la red ferroviaria siga igual que en el accidente de Adamuz».. La asociación ha reclamado durante este tiempo al Consejo de Ministros que se detenga temporalmente la alta velocidad para analizar el estado de la infraestructura, acometer las actuaciones necesarias y garantizar la seguridad antes de recuperar el servicio con normalidad.. Preguntado por qué debería hacerse ahora, Samper insisten en que «lo primero es que dimitan los responsables y lo segundo es que se pare la red ferroviaria, analizar cuáles son las carencias que hay y ponerse manos a la obra e invertir». Una reclamación que, según sostiene, debe abordarse como una cuestión prioritaria por el volumen de viajeros que utiliza el ferrocarril. «Estamos hablando de millones de pasajeros que han cogido el tren desde enero, no es un tema baladí, es un tema de prioridad nacional». Para Samper, la red «no puede abandonarse como se ha hecho hasta ahora».. Pérdida de confianza en el sistema ferroviario. Desde la asociación consideran que el accidente de Toledo agrava además la pérdida de confianza en el sistema ferroviario español. «Antes había sensación de inseguridad cuando los traqueteos del tren hacían insoportables los viajes», adelanta. Ahora, continúa, «la realidad es que la seguridad ferroviaria hoy en día no existe, demostrado por los acontecimientos».. «La realidad es que la seguridad ferroviaria hoy en día no existe». Samper sostiene que la situación tiene también consecuencias para la imagen internacional de España en un sector en el que las empresas españolas mantienen una importante presencia exterior. «Ahora mismo somos el referente negativo mundial, ¿cómo podemos venderles trenes e infraestructuras a otros países si no mantenemos las nuestras?», se pregunta, notablemente emocionado, el representante de los afectados.. En este punto califica de «inconcebible» que se haya producido otra tragedia ferroviaria de esta magnitud después de lo ocurrido en Adamuz, algo que, insiste, «no ha pasado en ningún país del mundo».. Por otra parte, Samper pone la lupa sobre la atención que recibirán a partir de ahora los supervivientes y familiares de las víctimas de Toledo, un ámbito en el que denuncia importantes carencias tras la experiencia de Adamuz.. «Desgraciadamente, los supervivientes de Adamuz no tienen la atención psicológica que necesitan», asegura. Según explica, «los seguros de Renfe e Iryo no cumplen como deberían» y «la asistencia ha sido deficitaria» hasta el punto de que «muchas personas siguen pagándose su atención psicológica».. El presidente de la asociación considera que esa experiencia debe servir para evitar que los afectados por la tragedia de Toledo tengan que afrontar las mismas dificultades y reclama un cambio tanto en la respuesta a las víctimas como en la gestión del sistema ferroviario. «Las personas responsables ahora mismo no están capacitadas para atender a las familias en cuanto a medio de transportes, tienen que salir de ahí», afirma.. Para Samper, la prioridad pasa ahora por determinar qué ha ocurrido en Toledo, atender a los afectados y acometer las actuaciones necesarias para recuperar la confianza en el ferrocarril. «Hace falta volver a invertir en el ferrocarril para que nos podamos montar en el tren con total seguridad».
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