Thalia no quiere soltar prenda de lo que le dirá al Papa. Será en la recta final del viaje de León XIV a España. En la mañana del viernes 12 de junio. En torno a las diez y media de la mañana. En la Plaza del Cristo en la localidad tinerfeña de San Cristóbal de La Laguna. El Papa llegará allí después de haber tocado de primera mano en el puerto de Arguineguín el dolor de cuantos fallecieron en el Atlántico en su travesía en cayuco y minutos después de visitar Las Raíces, el mayor centro de atención y acogida temporal de migrantes del archipiélago canario, que en 2021 llegó a mantener hacinados a cerca de 1.500 extranjeros.. En ese contexto tomará la palabra Thalia. Ella es el rostro de la migración latina, con una presencia más que significativa en las islas, una realidad creciente que la Iglesia atiende a través de diferentes plataformas sociales. Aunque el cayuco africano es icono de la tragedia, la mayoría de los extranjeros que llegan a Canarias para quedarse entran por el aeropuerto procedente de América. «Llegué hace tres años. Vivía con mi hermano en un piso de alquiler, pero de un día para otro nos vimos en la calle», comparte Thalia Johana Saldarriaga. Cuando uno intercambia unas palabras con esta colombiana de 48 años transmite la sensación de lo que recoge el informe Foessa de Cáritas Española. La precariedad laboral y la crisis de la vivienda hacen que de un día para otro cualquiera se vea abocado a la exclusión, una línea roja que hace que la pobreza ya no se asocie con la imagen tradicional de la mendicidad extrema. «Es muy duro verte de un día para otro sin nada».. En medio de esa pesadilla sobrevenida, salió a su rescate Cáritas Tenerife. A través del proyecto Ciprés, destinado a mujeres en situación de sin hogar, y cuenta con diez plazas de acogida. Esta iniciativa se puso en marcha en enero de 2015 y funciona los 365 días del año, las 24 horas del día. Se trata de un recurso alojativo acompañado de lunes a viernes por un equipo multidisciplinar compuesto por dos educadoras y una trabajadora social. Las personas participantes ven cubiertas sus necesidades básicas, tales como alimentación, higiene, medicación, transporte y ropero. Pero, sobre todo, encamina a las usuarias a volver a reinsertarse en el mercado laboral y así emanciparse. «En ese momento, supuso sentir una mano cerca que sabía que no me iba a soltar. Siempre he tenido la fe y confianza en Diosito de que la vida es un proceso», confiesa esta mujer, que ahora está en el otro lado. Thalia tiene trabajo y es voluntaria de Cáritas. Así se lo transmitirá al Pontífice agustino en un encuentro multitudinario que ella vivirá como una conversación de tú a tú, como si solo ella estuviera frente a Robert Prevost: «Ahora estoy en un buen momento, vivo de manera independiente, tengo mi trabajo y he podido poner mi experiencia al servicio de los demás, como voluntaria de Cáritas».. Thalia será la voz de los sin voz, pero no será la única migrante que visibilizará esta realidad en Tenerife. Junto a ella, en la Plaza del Cristo estarán Abdou, Mouha, Mutarr y Babacar, cuatro jóvenes de Gambia, Marruecos y Senegal. beneficiarios del proyecto Ben, que puso en marcha en octubre Cáritas Tenerife de la mano de Cáritas Española. Se trata de un recurso de acogida que ha buscado crear un hogar para migrantes ex tutelados de 18 a 25 años de la ruta atlántica.. En Arguineguín se verán con León XIV cerca de mil migrantes. Como Lamine, saharaui que llegó hace seis años a Lanzarote después de una travesía de doce horas. «Soy musulmán, pero ver al Papa es muy importante porque es un apoyo a toda la gente de la Iglesia que nos ayuda», expresa. Junto a Lamine estarán Jessica, sus hijas y sus nietos. Están siendo acompañados por Cáritas en la Parroquia de San Rafael y por el Área de Vivienda. «Soy peruana como el Papa y soy migrante como el Papa. Es normal que se identifique con nosotros, él habla de la experiencia que ha vivido», expone sobre su compatriota.. En el llamado «muelle de la vergüenza» también estarán voluntarios de Cáritas como Amparo Urzainqui, dominica de la Enseñanza, que llegó hace seis meses a la isla. Tras jubilarse como docente en Navarra, la religiosa ejerce profesora de español para los extranjeros, incluidos los que están en prisión. «Que el Papa venga es un respaldo grande. Es lo que haría Jesús», sentencia.
Cáritas en Gran Canaria y Tenerife ha ideado los actos con el Papa para que las personas a las que acompañan dialoguen con él
Thalia no quiere soltar prenda de lo que le dirá al Papa. Será en la recta final del viaje de León XIV a España. En la mañana del viernes 12 de junio. En torno a las diez y media de la mañana. En la Plaza del Cristo en la localidad tinerfeña de San Cristóbal de La Laguna. El Papa llegará allí después de haber tocado de primera mano en el puerto de Arguineguín el dolor de cuantos fallecieron en el Atlántico en su travesía en cayuco y minutos después de visitar Las Raíces, el mayor centro de atención y acogida temporal de migrantes del archipiélago canario, que en 2021 llegó a mantener hacinados a cerca de 1.500 extranjeros.. En ese contexto tomará la palabra Thalia. Ella es el rostro de la migración latina, con una presencia más que significativa en las islas, una realidad creciente que la Iglesia atiende a través de diferentes plataformas sociales. Aunque el cayuco africano es icono de la tragedia, la mayoría de los extranjeros que llegan a Canarias para quedarse entran por el aeropuerto procedente de América. «Llegué hace tres años. Vivía con mi hermano en un piso de alquiler, pero de un día para otro nos vimos en la calle», comparte Thalia Johana Saldarriaga. Cuando uno intercambia unas palabras con esta colombiana de 48 años transmite la sensación de lo que recoge el informe Foessa de Cáritas Española. La precariedad laboral y la crisis de la vivienda hacen que de un día para otro cualquiera se vea abocado a la exclusión, una línea roja que hace que la pobreza ya no se asocie con la imagen tradicional de la mendicidad extrema. «Es muy duro verte de un día para otro sin nada».. En medio de esa pesadilla sobrevenida, salió a su rescate Cáritas Tenerife. A través del proyecto Ciprés, destinado a mujeres en situación de sin hogar, y cuenta con diez plazas de acogida. Esta iniciativa se puso en marcha en enero de 2015 y funciona los 365 días del año, las 24 horas del día. Se trata de un recurso alojativo acompañado de lunes a viernes por un equipo multidisciplinar compuesto por dos educadoras y una trabajadora social. Las personas participantes ven cubiertas sus necesidades básicas, tales como alimentación, higiene, medicación, transporte y ropero. Pero, sobre todo, encamina a las usuarias a volver a reinsertarse en el mercado laboral y así emanciparse. «En ese momento, supuso sentir una mano cerca que sabía que no me iba a soltar. Siempre he tenido la fe y confianza en Diosito de que la vida es un proceso», confiesa esta mujer, que ahora está en el otro lado. Thalia tiene trabajo y es voluntaria de Cáritas. Así se lo transmitirá al Pontífice agustino en un encuentro multitudinario que ella vivirá como una conversación de tú a tú, como si solo ella estuviera frente a Robert Prevost: «Ahora estoy en un buen momento, vivo de manera independiente, tengo mi trabajo y he podido poner mi experiencia al servicio de los demás, como voluntaria de Cáritas».. Thalia será la voz de los sin voz, pero no será la única migrante que visibilizará esta realidad en Tenerife. Junto a ella, en la Plaza del Cristo estarán Abdou, Mouha, Mutarr y Babacar, cuatro jóvenes de Gambia, Marruecos y Senegal. beneficiarios del proyecto Ben, que puso en marcha en octubre Cáritas Tenerife de la mano de Cáritas Española. Se trata de un recurso de acogida que ha buscado crear un hogar para migrantes ex tutelados de 18 a 25 años de la ruta atlántica.. En Arguineguín se verán con León XIV cerca de mil migrantes. Como Lamine, saharaui que llegó hace seis años a Lanzarote después de una travesía de doce horas. «Soy musulmán, pero ver al Papa es muy importante porque es un apoyo a toda la gente de la Iglesia que nos ayuda», expresa. Junto a Lamine estarán Jessica, sus hijas y sus nietos. Están siendo acompañados por Cáritas en la Parroquia de San Rafael y por el Área de Vivienda. «Soy peruana como el Papa y soy migrante como el Papa. Es normal que se identifique con nosotros, él habla de la experiencia que ha vivido», expone sobre su compatriota.. En el llamado «muelle de la vergüenza» también estarán voluntarios de Cáritas como Amparo Urzainqui, dominica de la Enseñanza, que llegó hace seis meses a la isla. Tras jubilarse como docente en Navarra, la religiosa ejerce profesora de español para los extranjeros, incluidos los que están en prisión. «Que el Papa venga es un respaldo grande. Es lo que haría Jesús», sentencia.
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