Los perros, igual que los humanos, pueden mostrar una preferencia clara por una pata. Aunque su inclinación no es tan marcada como la humana, muchos canes utilizan de forma consistente la derecha o la izquierda para manipular objetos o mantener el equilibrio. El estudio confirma que esta tendencia existe desde hace tiempo, pero ahora cuenta con una herramienta precisa para medirla.. El nuevo método, bautizado como Inventario de Doginburgh, toma como referencia el Inventario de Lateralidad de Edimburgo utilizado en personas. El equipo de la Universidad de Bari combinó cuatro pruebas esenciales para obtener una medición fiable de la preferencia de pata, algo que no podía lograrse con cuestionarios diseñados para manos humanas.. Las dos primeras tareas analizan qué pata usa el perro cuando intenta conseguir un premio. En el Kong Test, se coloca un alimento dentro del clásico juguete de goma y se observa qué pata emplea el animal para sujetarlo. En la segunda prueba, el perro debe alcanzar un premio escondido bajo un mueble ligeramente elevado, lo que permite ver qué extremidad utiliza para intentar recuperarlo.. Dos pruebas que miden el primer paso en movimiento y en reposo. Las otras dos pruebas evalúan qué pata adelanta el perro al bajar un escalón. En la primera, el animal parte desde una posición sentada en lo alto de unas escaleras y se registra qué pata utiliza para iniciar el descenso. En la segunda, el perro se acerca caminando a una plataforma con un escalón y se observa qué pata baja primero mientras continúa en movimiento.. El Inventario de Doginburgh permite determinar si un perro es diestro, zurdo o ambilateral, y además mide cuán fuerte es esa preferencia. Según el profesor Marcello Siniscalchi, a diferencia de los humanos —donde el 90% es diestro—, en los perros no existe un sesgo tan claro a nivel poblacional, pero sí a nivel individual.. Paciencia: no todos los perros colaboran igual. La coautora Dr. Sevim Isparta recuerda que algunos perros tardan más en participar en tareas que implican usar las patas para alcanzar comida, algo completamente normal. También advierte que pequeños cambios en cómo se presenta la prueba pueden influir en la pata elegida, por lo que es importante mantener condiciones neutras.. En las pruebas realizadas con 47 perros, los investigadores observaron que ningún macho mostró una fuerte preferencia por la pata derecha, y que ellos eran más propensos que las hembras a ser zurdos. Además, descubrieron que la primera pata que usa un perro suele ser un indicador sorprendentemente fiable de su preferencia general.
Investigadores italianos desarrollan el ‘Inventario de Doginburgh’, un método con cuatro pruebas que mide la preferencia real de pata en los perros
Los perros, igual que los humanos, pueden mostrar una preferencia clara por una pata. Aunque su inclinación no es tan marcada como la humana, muchos canes utilizan de forma consistente la derecha o la izquierda para manipular objetos o mantener el equilibrio. El estudio confirma que esta tendencia existe desde hace tiempo, pero ahora cuenta con una herramienta precisa para medirla.. El nuevo método, bautizado como Inventario de Doginburgh, toma como referencia el Inventario de Lateralidad de Edimburgo utilizado en personas. El equipo de la Universidad de Bari combinó cuatro pruebas esenciales para obtener una medición fiable de la preferencia de pata, algo que no podía lograrse con cuestionarios diseñados para manos humanas.. Las dos primeras tareas analizan qué pata usa el perro cuando intenta conseguir un premio. En el Kong Test, se coloca un alimento dentro del clásico juguete de goma y se observa qué pata emplea el animal para sujetarlo. En la segunda prueba, el perro debe alcanzar un premio escondido bajo un mueble ligeramente elevado, lo que permite ver qué extremidad utiliza para intentar recuperarlo.. Dos pruebas que miden el primer paso en movimiento y en reposo. Las otras dos pruebas evalúan qué pata adelanta el perro al bajar un escalón. En la primera, el animal parte desde una posición sentada en lo alto de unas escaleras y se registra qué pata utiliza para iniciar el descenso. En la segunda, el perro se acerca caminando a una plataforma con un escalón y se observa qué pata baja primero mientras continúa en movimiento.. El Inventario de Doginburgh permite determinar si un perro es diestro, zurdo o ambilateral, y además mide cuán fuerte es esa preferencia. Según el profesor Marcello Siniscalchi, a diferencia de los humanos —donde el 90% es diestro—, en los perros no existe un sesgo tan claro a nivel poblacional, pero sí a nivel individual.. Paciencia: no todos los perros colaboran igual. La coautora Dr. Sevim Isparta recuerda que algunos perros tardan más en participar en tareas que implican usar las patas para alcanzar comida, algo completamente normal. También advierte que pequeños cambios en cómo se presenta la prueba pueden influir en la pata elegida, por lo que es importante mantener condiciones neutras.. En las pruebas realizadas con 47 perros, los investigadores observaron que ningún macho mostró una fuerte preferencia por la pata derecha, y que ellos eran más propensos que las hembras a ser zurdos. Además, descubrieron que la primera pata que usa un perro suele ser un indicador sorprendentemente fiable de su preferencia general.
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