La dispensación de los nuevos medicamentos para adelgazar se ha disparado en Castilla y León al calor de la revolución terapéutica que vive este tratamiento para combatir la obesidad. Las farmacias de la Comunidad dispensaron y facturaron durante 2025 un total de 275.067 envases de Ozempic, Rybelsus y Trulicity, frente a los 86.635 registrados en 2021, lo que implica que en apenas cinco años el consumo de estos tratamientos se triplicó, con un crecimiento acumulado del 217,5 por ciento.. Los datos de la Consejería de Sanidad, recabados por Ical, reflejan una tendencia ascendente sin interrupciones durante todo el periodo analizado. Tras los 86.635 envases contabilizados en 2021, la cifra ascendió a 129.379 en 2022, alcanzó los 177.422 en 2023, superó los 225.000 en 2024, con 225.924 unidades, y se situó finalmente en 275.067 durante 2025. En términos absolutos, el sistema farmacéutico de Castilla y León dispensó casi 188.500 envases más que al inicio de la serie.. Detrás de este crecimiento se encuentra el auge de los agonistas del receptor GLP-1, una nueva generación de tratamientos desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2 y que han revolucionado el abordaje de la obesidad en todo el mundo. La popularización de medicamentos como Ozempic, Rybelsus o Trulicity, impulsada por los resultados obtenidos en la pérdida de peso, ha convertido a estos fármacos en un fenómeno sanitario y social de alcance internacional.. Especial protagonismo ha adquirido la semaglutida, principio activo de Ozempic y Rybelsus, cuya eficacia para reducir el peso corporal la ha situado en el centro del debate sobre el tratamiento de la obesidad. Su creciente demanda llegó incluso a provocar problemas de suministro en distintos países, incluida España, durante los años de mayor expansión de estos tratamientos, en 2023 y 2024.. En este contexto, el jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, profesor de la Universidad de Valladolid y coordinador del Grupo de Nutrición de la Sociedad Castellano-Leonesa de Endocrinología, Diabetes y Nutrición (SCLEDYN), Daniel de Luis Román, explica a Ical que estos medicamentos representan «uno de los avances farmacológicos más relevantes de los últimos años» para combatir una enfermedad que afecta a millones de personas.. A su juicio, su aparición ha contribuido además a cambiar la forma de entender la obesidad. «No es simplemente una cuestión de voluntad, sino una enfermedad crónica, compleja, multifactorial y con una base biológica. En ella intervienen factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales, psicológicos y sociales. Estos fármacos ayudan a corregir parte de las alteraciones del apetito y la saciedad, lo que permite a muchos pacientes conseguir resultados que antes eran muy difíciles de alcanzar solo con dieta y ejercicio”.. No obstante, el especialista advierte de que su éxito “no debe verse como la única respuesta a la epidemia de obesidad”. “ La prevención sigue siendo esencial. Necesitamos políticas de salud pública, educación nutricional, promoción de la actividad física, entornos alimentarios más saludables, detección precoz y abordajes multidisciplinares. Tampoco sustituyen a la cirugía bariátrica en pacientes en los que esta está indicada, ni eliminan la necesidad de tratamiento nutricional, psicológico o de ejercicio físico”.. ¿Inyecciones milagro?. De Luis insiste además en que no deben considerarse «inyecciones milagro». «No son medicamentos para adelgazar rápido ni para sustituir una alimentación saludable», afirma. Según explica, están indicados para pacientes con obesidad o con sobrepeso asociado a enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, apnea obstructiva del sueño, dislipemia o riesgo cardiovascular elevado, siempre tras una valoración médica individualizada. “No todos los pacientes se benefician igual, no todos tienen el mismo perfil de seguridad y no todos necesitan el mismo abordaje”, precisa.. Aunque reconoce que permiten pérdidas de peso clínicamente relevantes y mejoran numerosos parámetros metabólicos y cardiovasculares, recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y que una parte importante del peso perdido puede recuperarse cuando se abandona el tratamiento si no se consolidan hábitos saludables relacionados con la alimentación, la actividad física y el descanso.. Asimismo, destaca que los beneficios de estos medicamentos van más allá de la reducción de peso, ya que contribuyen a mejorar el control glucémico en pacientes con diabetes, reducen factores de riesgo cardiometabólico y pueden repercutir positivamente en problemas asociados a la obesidad como la apnea del sueño, el dolor articular o la calidad de vida. Sin embargo, recuerda que no están exentos de efectos adversos, principalmente digestivos, por lo que insiste en la necesidad de que su utilización se realice bajo supervisión médica.. Crecimiento generalizado. El crecimiento de Castilla y León en estos cinco años fue generalizado en las nueve provincias. Así, Valladolid concentró el mayor volumen de dispensaciones, al pasar de 18.397 envases en 2021 a 61.110 en 2025, lo que supone multiplicar por 3,3 el consumo y un incremento del 232 por ciento. León siguió una evolución similar, al crecer de 15.980 a 51.160 envases, un 220 por ciento más y 3,2 veces por encima de la cifra inicial. Salamanca pasó de 16.523 a 48.221 envases, con un aumento del 192 por ciento y un volumen final 2,9 veces superior al de 2021.. Burgos registró uno de los avances más intensos de la Comunidad, al pasar de 8.845 a 32.156 envases, lo que supone multiplicar por 3,6 las dispensaciones y un crecimiento del 264 por ciento. En Ávila, los envases facturados aumentaron de 5.400 a 19.505, un 261 por ciento más y 3,6 veces por encima del nivel inicial; en Segovia, de 6.794 a 19.739, con un incremento del 191 por ciento; y en Zamora, de 6.626 a 19.672, lo que representa un crecimiento del 197 por ciento y prácticamente triplicar el volumen registrado en 2021.. Por su parte, Palencia elevó las dispensaciones de 5.884 a 17.241 envases, un 193 por ciento más que en 2021 y casi tres veces su volumen inicial, mientras que Soria, pese a registrar el menor número absoluto de envases, pasó de 2.186 a 6.263, lo que supuso multiplicar por 2,9 el consumo y un incremento del 186 por ciento.
Ozempic, Rybelsus y Trulicity marcan un nuevo camino frente a la obesidad, aunque los especialistas advierten de que no son “tratamientos milagro”
La dispensación de los nuevos medicamentos para adelgazar se ha disparado en Castilla y León al calor de la revolución terapéutica que vive este tratamiento para combatir la obesidad. Las farmacias de la Comunidad dispensaron y facturaron durante 2025 un total de 275.067 envases de Ozempic, Rybelsus y Trulicity, frente a los 86.635 registrados en 2021, lo que implica que en apenas cinco años el consumo de estos tratamientos se triplicó, con un crecimiento acumulado del 217,5 por ciento.. Los datos de la Consejería de Sanidad, recabados por Ical, reflejan una tendencia ascendente sin interrupciones durante todo el periodo analizado. Tras los 86.635 envases contabilizados en 2021, la cifra ascendió a 129.379 en 2022, alcanzó los 177.422 en 2023, superó los 225.000 en 2024, con 225.924 unidades, y se situó finalmente en 275.067 durante 2025. En términos absolutos, el sistema farmacéutico de Castilla y León dispensó casi 188.500 envases más que al inicio de la serie.. Detrás de este crecimiento se encuentra el auge de los agonistas del receptor GLP-1, una nueva generación de tratamientos desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2 y que han revolucionado el abordaje de la obesidad en todo el mundo. La popularización de medicamentos como Ozempic, Rybelsus o Trulicity, impulsada por los resultados obtenidos en la pérdida de peso, ha convertido a estos fármacos en un fenómeno sanitario y social de alcance internacional.. Especial protagonismo ha adquirido la semaglutida, principio activo de Ozempic y Rybelsus, cuya eficacia para reducir el peso corporal la ha situado en el centro del debate sobre el tratamiento de la obesidad. Su creciente demanda llegó incluso a provocar problemas de suministro en distintos países, incluida España, durante los años de mayor expansión de estos tratamientos, en 2023 y 2024.. En este contexto, el jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, profesor de la Universidad de Valladolid y coordinador del Grupo de Nutrición de la Sociedad Castellano-Leonesa de Endocrinología, Diabetes y Nutrición (SCLEDYN), Daniel de Luis Román, explica a Ical que estos medicamentos representan «uno de los avances farmacológicos más relevantes de los últimos años» para combatir una enfermedad que afecta a millones de personas.. A su juicio, su aparición ha contribuido además a cambiar la forma de entender la obesidad. «No es simplemente una cuestión de voluntad, sino una enfermedad crónica, compleja, multifactorial y con una base biológica. En ella intervienen factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales, psicológicos y sociales. Estos fármacos ayudan a corregir parte de las alteraciones del apetito y la saciedad, lo que permite a muchos pacientes conseguir resultados que antes eran muy difíciles de alcanzar solo con dieta y ejercicio”.. No obstante, el especialista advierte de que su éxito “no debe verse como la única respuesta a la epidemia de obesidad”. “ La prevención sigue siendo esencial. Necesitamos políticas de salud pública, educación nutricional, promoción de la actividad física, entornos alimentarios más saludables, detección precoz y abordajes multidisciplinares. Tampoco sustituyen a la cirugía bariátrica en pacientes en los que esta está indicada, ni eliminan la necesidad de tratamiento nutricional, psicológico o de ejercicio físico”.. ¿Inyecciones milagro?. De Luis insiste además en que no deben considerarse «inyecciones milagro». «No son medicamentos para adelgazar rápido ni para sustituir una alimentación saludable», afirma. Según explica, están indicados para pacientes con obesidad o con sobrepeso asociado a enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, apnea obstructiva del sueño, dislipemia o riesgo cardiovascular elevado, siempre tras una valoración médica individualizada. “No todos los pacientes se benefician igual, no todos tienen el mismo perfil de seguridad y no todos necesitan el mismo abordaje”, precisa.. Aunque reconoce que permiten pérdidas de peso clínicamente relevantes y mejoran numerosos parámetros metabólicos y cardiovasculares, recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y que una parte importante del peso perdido puede recuperarse cuando se abandona el tratamiento si no se consolidan hábitos saludables relacionados con la alimentación, la actividad física y el descanso.. Asimismo, destaca que los beneficios de estos medicamentos van más allá de la reducción de peso, ya que contribuyen a mejorar el control glucémico en pacientes con diabetes, reducen factores de riesgo cardiometabólico y pueden repercutir positivamente en problemas asociados a la obesidad como la apnea del sueño, el dolor articular o la calidad de vida. Sin embargo, recuerda que no están exentos de efectos adversos, principalmente digestivos, por lo que insiste en la necesidad de que su utilización se realice bajo supervisión médica.. Crecimiento generalizado. El crecimiento de Castilla y León en estos cinco años fue generalizado en las nueve provincias. Así, Valladolid concentró el mayor volumen de dispensaciones, al pasar de 18.397 envases en 2021 a 61.110 en 2025, lo que supone multiplicar por 3,3 el consumo y un incremento del 232 por ciento. León siguió una evolución similar, al crecer de 15.980 a 51.160 envases, un 220 por ciento más y 3,2 veces por encima de la cifra inicial. Salamanca pasó de 16.523 a 48.221 envases, con un aumento del 192 por ciento y un volumen final 2,9 veces superior al de 2021.. Burgos registró uno de los avances más intensos de la Comunidad, al pasar de 8.845 a 32.156 envases, lo que supone multiplicar por 3,6 las dispensaciones y un crecimiento del 264 por ciento. En Ávila, los envases facturados aumentaron de 5.400 a 19.505, un 261 por ciento más y 3,6 veces por encima del nivel inicial; en Segovia, de 6.794 a 19.739, con un incremento del 191 por ciento; y en Zamora, de 6.626 a 19.672, lo que representa un crecimiento del 197 por ciento y prácticamente triplicar el volumen registrado en 2021.. Por su parte, Palencia elevó las dispensaciones de 5.884 a 17.241 envases, un 193 por ciento más que en 2021 y casi tres veces su volumen inicial, mientras que Soria, pese a registrar el menor número absoluto de envases, pasó de 2.186 a 6.263, lo que supuso multiplicar por 2,9 el consumo y un incremento del 186 por ciento.
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