Los avances tecnológicos están cambiando la forma de relacionarnos y eso incluye las experiencias de compra en los supermercados y tiendas de ropa. Cada vez es más común poder elegir entre las cajas tradicionales, en las que es un trabajador el encargado de cobrar el precio de los productos, y las cajas de autopago, en las que es el propio consumidor el que se encarga de cobrar sus productos. A pesar de que esta elección parece insignificante, guarda detrás todo un significado, el cual ha sido analizado y explicado por la psicología.. En ocasiones, elegir entre una caja tradicional y otra de autopago se debe al largo tiempo de espera de las primeras, especialmente en los días más significativos en los que los trabajadores se ven desbordados ante la alta afluencia de clientes. Sin embargo, esta no es siempre la única razón detrás de la elección; también afectan otras cuestiones que, si bien son invisibles, marcan notablemente las acciones de las personas. Una de estas cuestiones, y sin duda la más importante, es el factor emocional.. El ser humano es, por naturaleza, sociable y busca pequeñas interacciones en su día a día para ganar esa pequeña satisfacción que generan los gestos y palabras amables, también de personas extrañas como son los trabajadores en las tiendas a las que se acude a comprar. Puede que existan personas que, por circunstancias concretas, prefieran evitar el contacto humano. No obstante, la mayoría busca una mirada, un gesto de comprensión, en quienes les rodean.. El estado de ánimo de los individuos depende de las microinteracciones con otras personas. Diferentes expertos en psicología comenzaron a observar la importancia de las microinteracciones entre las personas, descubriendo que estas tenían una importancia mucho mayor de lo que pudiera parecer. Estos pequeños gestos están directamente relacionados con el bienestar emocional de cada individuo. Concretamente, Nicholas Epley, psicólogo conductual de la Universidad de Chicago, llevó a cabo una investigación en la que consiguió demostrar cómo el estado de ánimo de las personas puede mejorar, o empeorar, gracias a la interacción con desconocidos.. Estos resultados se pueden explicar debido a la sensación de conexión social que generan las interacciones, por muy pequeñas que sean, pues son capaces de generar lo que se denomina ‘vínculos débiles’. Este término proviene de la sociología y responde a aquellas conexiones breves que se generan entre individuos sin relación cercana, pero que son esenciales para recopilar nueva información, aportar diferentes perspectivas de la vida y conectar con otros aspectos a los que no se tiene acceso con los ‘vínculos fuertes’ o personas del entorno cercano.. En la rapidez se pierden valiosos momentos de pausa y reconexión. La búsqueda de estas conexiones, así como de contacto humano en general, puede no ser consciente. Por eso, algunas personas sienten rechazo al tener que usar las cajas de autopago, pues estas eliminan lo que la psicología denomina como ‘fricción social’. Esta fricción son gestos, palabras, que, si bien son casi imperceptibles, son esenciales para construir una comunidad. En su ausencia, puede empezar a crecer un sentimiento cada vez más creciente de soledad y desconexión, pues con la rapidez se pierden esos momentos de pausa y conexión con la mente.. Todos estos elementos se pierden con el uso de las cajas de autopago, cuya única interacción es entre el ordenador y el cliente. Por ello, a pesar de que algunas personas las evitan de forma consciente por cuestiones morales y reivindicativas, una gran parte de la población experimenta un sentimiento de rechazo inconsciente pero latente, que les motiva a escoger la espera frente a la rapidez de las máquinas. Todo ello con el objetivo, consciente o inconsciente, de mantener el contacto humano en un mundo cada vez más desconectado y con mayor tendencia al individualismo.
Más allá del tiempo de espera, los expertos en psicología explican por qué algunas personas prefieren interactuar con las personas de su entorno y escoger las cajas tradicionales en los supermercados
Los avances tecnológicos están cambiando la forma de relacionarnos y eso incluye las experiencias de compra en los supermercados y tiendas de ropa. Cada vez es más común poder elegir entre las cajas tradicionales, en las que es un trabajador el encargado de cobrar el precio de los productos, y las cajas de autopago, en las que es el propio consumidor el que se encarga de cobrar sus productos. A pesar de que esta elección parece insignificante, guarda detrás todo un significado, el cual ha sido analizado y explicado por la psicología.. En ocasiones, elegir entre una caja tradicional y otra de autopago se debe al largo tiempo de espera de las primeras, especialmente en los días más significativos en los que los trabajadores se ven desbordados ante la alta afluencia de clientes. Sin embargo, esta no es siempre la única razón detrás de la elección; también afectan otras cuestiones que, si bien son invisibles, marcan notablemente las acciones de las personas. Una de estas cuestiones, y sin duda la más importante, es el factor emocional.. El ser humano es, por naturaleza, sociable y busca pequeñas interacciones en su día a día para ganar esa pequeña satisfacción que generan los gestos y palabras amables, también de personas extrañas como son los trabajadores en las tiendas a las que se acude a comprar. Puede que existan personas que, por circunstancias concretas, prefieran evitar el contacto humano. No obstante, la mayoría busca una mirada, un gesto de comprensión, en quienes les rodean.. El estado de ánimo de los individuos depende de las microinteracciones con otras personas. Diferentes expertos en psicología comenzaron a observar la importancia de las microinteracciones entre las personas, descubriendo que estas tenían una importancia mucho mayor de lo que pudiera parecer. Estos pequeños gestos están directamente relacionados con el bienestar emocional de cada individuo. Concretamente, Nicholas Epley, psicólogo conductual de la Universidad de Chicago, llevó a cabo una investigación en la que consiguió demostrar cómo el estado de ánimo de las personas puede mejorar, o empeorar, gracias a la interacción con desconocidos.. Estos resultados se pueden explicar debido a la sensación de conexión social que generan las interacciones, por muy pequeñas que sean, pues son capaces de generar lo que se denomina ‘vínculos débiles’. Este término proviene de la sociología y responde a aquellas conexiones breves que se generan entre individuos sin relación cercana, pero que son esenciales para recopilar nueva información, aportar diferentes perspectivas de la vida y conectar con otros aspectos a los que no se tiene acceso con los ‘vínculos fuertes’ o personas del entorno cercano.. En la rapidez se pierden valiosos momentos de pausa y reconexión. La búsqueda de estas conexiones, así como de contacto humano en general, puede no ser consciente. Por eso, algunas personas sienten rechazo al tener que usar las cajas de autopago, pues estas eliminan lo que la psicología denomina como ‘fricción social’. Esta fricción son gestos, palabras, que, si bien son casi imperceptibles, son esenciales para construir una comunidad. En su ausencia, puede empezar a crecer un sentimiento cada vez más creciente de soledad y desconexión, pues con la rapidez se pierden esos momentos de pausa y conexión con la mente.. Todos estos elementos se pierden con el uso de las cajas de autopago, cuya única interacción es entre el ordenador y el cliente. Por ello, a pesar de que algunas personas las evitan de forma consciente por cuestiones morales y reivindicativas, una gran parte de la población experimenta un sentimiento de rechazo inconsciente pero latente, que les motiva a escoger la espera frente a la rapidez de las máquinas. Todo ello con el objetivo, consciente o inconsciente, de mantener el contacto humano en un mundo cada vez más desconectado y con mayor tendencia al individualismo.
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