Llegó la dana en septiembre de 2019 a la Vega Baja, al sur de la provincia de Alicante, y anegó huertas, casas, pueblos y vidas y más vidas. Falleció una persona. Y el acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos -dana-, el fenómemo atmosférico que provoca que llueva gran cantidad de agua en poco tiempo, entró en la sociedad. Dos años después, en octubre de 2024, otra dana, esta vez con la fuerza de un tsunami pero de tierra a mar, arrasó parte de la provincia de Valencia. Causó 233 víctimas mortales, y las imágenes de pueblos totalmente devorados por el agua y el lodo aún permanecen en la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana.. En ese contexto, y con los cambios en el día a día que general el cambio climático, calor a destiempo, frío a destiempo, cambios de temperaturas bruscos o un calentamiento de la superficie del mar más que preocupante, las ciudades deben adaptarse a una nueva realidad. Realidad que en Alicante se manifiesta en que, a causa de los gases de efecto invernadero, han subido las temperaturas entre1,3 grados y 1,7 grados en los últimos 30 años, llueve menos días al año y cuando cae lo hace de forma más intensa, torrencial, según el II Informe II Informe de la Cátedra Aguas de Alicante de Cambio Climático de la Universidad de Alicante, (UA), dirigido por Jorge Olcina.. Y así surgen los parques, que se puedan considerar de nueva generación, que tienen en cuenta esa probabilidad de lluvias torrenciales. Y Alicante, tendrá seis nuevas grandes zonas verdes previstas en el Plan General Estructural, PGE, con una superficie total de con una superficie total de 349,23 hectáreas. Todas interconectadas entre sí por corredores verdes.. Cursos naturales del agua. De los seis parques, dos -y aquí está la revolución- se han diseñado para hacer frente a la lluvias torrenciales, amortiguando su efecto. Se trata del Parque Lagunas de Rabasa -con 152,39 hectáreas- y del Parque Agrario de la Huerta – con123,18 hectáreas-, dos grandes zonas verdes estructurales que se apoyan directamente en los cursos naturales de agua del barranco de las Ovejas y del barranco de Lloixa.. Se convierten así en infraestructuras clave para la gestión de las escorrentías pluviales del municipio, incrementando la resiliencia de Alicante en caso de fuertes precipitaciones, evitando inundaciones y protegiendo el frente litoral de la contaminación arrastrada por las lluvias.. En ambos casos, el objetivo es crear un sistema de retención, acumulación y laminación de agua mediante la implantación de infraestructuras tipo dique, así como una red de conducciones e interceptores capaces de desviar el agua procedente de los barrancos y cuencas adyacentes hacia los parques.. A preguntas del diario LA RAZÓN sobre la función antiinundaciones de los parques, el catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UA, Jorge Olcina, «cuanto más equipamientos se hagan para reducir el riesgo de inundación en diferentes partes de la ciudad, mejor. Y además son equipamientos sostenibles, sistema de drenaje sostenibles, que es lo que hay que hacer».. «En entornos urbanos mediterráneos como Alicante, en los que ya se están notando los efectos del cambio climático, que se creen espacios verdes que además sirvan para amortiguar efectos de lluvias fuertes es perfecto; me parece muy, muy positivo», agregó.. Añadió que en el caso del gran parque de Las Lagunas de Rabasa «se puede convertir en el Central Park» de Alicante, es decir, «el gran parque urbano que la ciudad necesitaba, me parece una idea muy buena también».. Además de los parques Lagunas de Rabasa y Agrario de la Huerta, están previstos también los nuevos parques públicos Lomas de Garbinet, con 35,74 hectáreas; Lomas de Pino Ruaya, entre Vistahermosa y Santa Faz, con 28,52 hectáreas; Cerro de las Balsas, en Nueva Albufereta, con 5,87 hectáreas; y Parque Central, con 3,53 hectáreas.. El hito de La Marjal. Alicante se convirtió en la primera ciudad de España en construir un parque inundable, La Marjal. Corría el año 2015 y la infraestructura fue todo un hito en obras anti-inundaciones.. La experiencia de riadas en la ciudad hacía necesario buscar soluciones en Alicante. El parque se construyó tomando como referencia las lluvias torrenciales que se produjeron en Alicante en 2007 y ahora, y tras la dana de Valencia este tipo de infraestructuras se ha demostrado que son necesarias, según los expertos en climatología.. «Ahora cae gran cantidad de agua en un breve espacio de tiempo, y un parque inundable retiene el agua y evita que se inunde la zona cercana al mismo», explicó el experto en climatología, Jorge Olcina.. La gracia de La Marjal -un auténtico oasis entre las moles de edificios de las urbanizaciones de la playa de San Juan- es que no se trata de una obra de ingeniería que rompa un trazado urbano, canalizando el cauce de un río, sino que se integra un espacio verde en un entorno urbano, añadió Olcina.. Es, por tanto, una infraestructura que responde a los extremos del clima -calor en exceso y lluvia, también en exceso, pero pocas veces al año- que provoca el cambio climático.. Permite en verano disfrutar del fresco que proporciona la vegetación del parque. Al mismo tiempo que, en caso de fuertes lluvias, La Marjal es capaz de almacenar hasta 45.000 metros cúbicos de agua de lluvia. Sus estanques convierten este enclave en un auténtico refugio para aves, al tiempo que es un pulmón verde para Alicante.
La ciudad contará con seis nuevas zonas verdes; dos de ellas se adaptan a la realidad que impone el cambio climático
Llegó la dana en septiembre de 2019 a la Vega Baja, al sur de la provincia de Alicante, y anegó huertas, casas, pueblos y vidas y más vidas. Falleció una persona. Y el acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos -dana-, el fenómemo atmosférico que provoca que llueva gran cantidad de agua en poco tiempo, entró en la sociedad. Dos años después, en octubre de 2024, otra dana, esta vez con la fuerza de un tsunami pero de tierra a mar, arrasó parte de la provincia de Valencia. Causó 233 víctimas mortales, y las imágenes de pueblos totalmente devorados por el agua y el lodo aún permanecen en la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana.. En ese contexto, y con los cambios en el día a día que general el cambio climático, calor a destiempo, frío a destiempo, cambios de temperaturas bruscos o un calentamiento de la superficie del mar más que preocupante, las ciudades deben adaptarse a una nueva realidad. Realidad que en Alicante se manifiesta en que, a causa de los gases de efecto invernadero, han subido las temperaturas entre1,3 grados y 1,7 grados en los últimos 30 años, llueve menos días al año y cuando cae lo hace de forma más intensa, torrencial, según el II Informe II Informe de la Cátedra Aguas de Alicante de Cambio Climático de la Universidad de Alicante, (UA), dirigido por Jorge Olcina.. Y así surgen los parques, que se puedan considerar de nueva generación, que tienen en cuenta esa probabilidad de lluvias torrenciales. Y Alicante, tendrá seis nuevas grandes zonas verdes previstas en el Plan General Estructural, PGE, con una superficie total de con una superficie total de 349,23 hectáreas. Todas interconectadas entre sí por corredores verdes.. Cursos naturales del agua. De los seis parques, dos -y aquí está la revolución- se han diseñado para hacer frente a la lluvias torrenciales, amortiguando su efecto. Se trata del Parque Lagunas de Rabasa -con 152,39 hectáreas- y del Parque Agrario de la Huerta – con123,18 hectáreas-, dos grandes zonas verdes estructurales que se apoyan directamente en los cursos naturales de agua del barranco de las Ovejas y del barranco de Lloixa.. Se convierten así en infraestructuras clave para la gestión de las escorrentías pluviales del municipio, incrementando la resiliencia de Alicante en caso de fuertes precipitaciones, evitando inundaciones y protegiendo el frente litoral de la contaminación arrastrada por las lluvias.. En ambos casos, el objetivo es crear un sistema de retención, acumulación y laminación de agua mediante la implantación de infraestructuras tipo dique, así como una red de conducciones e interceptores capaces de desviar el agua procedente de los barrancos y cuencas adyacentes hacia los parques.. A preguntas del diario LA RAZÓN sobre la función antiinundaciones de los parques, el catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UA, Jorge Olcina, «cuanto más equipamientos se hagan para reducir el riesgo de inundación en diferentes partes de la ciudad, mejor. Y además son equipamientos sostenibles, sistema de drenaje sostenibles, que es lo que hay que hacer».. «En entornos urbanos mediterráneos como Alicante, en los que ya se están notando los efectos del cambio climático, que se creen espacios verdes que además sirvan para amortiguar efectos de lluvias fuertes es perfecto; me parece muy, muy positivo», agregó.. Añadió que en el caso del gran parque de Las Lagunas de Rabasa «se puede convertir en el Central Park» de Alicante, es decir, «el gran parque urbano que la ciudad necesitaba, me parece una idea muy buena también».. Además de los parques Lagunas de Rabasa y Agrario de la Huerta, están previstos también los nuevos parques públicos Lomas de Garbinet, con 35,74 hectáreas; Lomas de Pino Ruaya, entre Vistahermosa y Santa Faz, con 28,52 hectáreas; Cerro de las Balsas, en Nueva Albufereta, con 5,87 hectáreas; y Parque Central, con 3,53 hectáreas.. El hito de La Marjal. Alicante se convirtió en la primera ciudad de España en construir un parque inundable, La Marjal. Corría el año 2015 y la infraestructura fue todo un hito en obras anti-inundaciones.. La experiencia de riadas en la ciudad hacía necesario buscar soluciones en Alicante. El parque se construyó tomando como referencia las lluvias torrenciales que se produjeron en Alicante en 2007 y ahora, y tras la dana de Valencia este tipo de infraestructuras se ha demostrado que son necesarias, según los expertos en climatología.. «Ahora cae gran cantidad de agua en un breve espacio de tiempo, y un parque inundable retiene el agua y evita que se inunde la zona cercana al mismo», explicó el experto en climatología, Jorge Olcina.. La gracia de La Marjal -un auténtico oasis entre las moles de edificios de las urbanizaciones de la playa de San Juan- es que no se trata de una obra de ingeniería que rompa un trazado urbano, canalizando el cauce de un río, sino que se integra un espacio verde en un entorno urbano, añadió Olcina.. Es, por tanto, una infraestructura que responde a los extremos del clima -calor en exceso y lluvia, también en exceso, pero pocas veces al año- que provoca el cambio climático.. Permite en verano disfrutar del fresco que proporciona la vegetación del parque. Al mismo tiempo que, en caso de fuertes lluvias, La Marjal es capaz de almacenar hasta 45.000 metros cúbicos de agua de lluvia. Sus estanques convierten este enclave en un auténtico refugio para aves, al tiempo que es un pulmón verde para Alicante.
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