Quienes conviven con moho en las paredes conocen la frustración de limpiar una mancha oscura que siempre reaparece. Más allá del impacto visual, el hongo puede deteriorar muebles, cabeceros y cualquier objeto apoyado sobre una superficie fría y húmeda. En los últimos meses, una técnica de aislamiento con paneles de poliestireno expandido (EPS) se viralizó por su capacidad para interrumpir el ciclo de la condensación y reducir la presencia de humedad en el hogar. El moho suele instalarse en las paredes más frías, especialmente en ambientes con poca ventilación o cerca de ventanas antiguas. La explicación es física: cuando el vapor de agua del aire toca una superficie mucho más fría, se produce condensación, y esas gotas que se forman son el entorno ideal para que los hongos crezcan. Dormitorios con cabeceros pegados a la pared, baños sin ventilación y habitaciones con muros exteriores son los lugares donde el problema se repite con más frecuencia. El poliestireno expandido funciona como aislante térmico gracias a su estructura, compuesta en un 98 % por aire en celdas cerradas. Esa característica dificulta el paso del calor y ayuda a equilibrar la temperatura de la superficie. Al reducir el contraste térmico, el vapor tiene menos posibilidades de condensarse. Además, el EPS es no higroscópico, lo que significa que no absorbe agua y dificulta aún más la aparición de moho sobre el propio panel. Cómo se aplica la técnica y cuándo funciona realmente La instalación es sencilla: se colocan paneles de EPS —por ejemplo, de 30 milímetros— directamente sobre la pared con un adhesivo adecuado. Luego se refuerza con cinta de malla y se añade un acabado decorativo, como papel pintado. Esto permite incluso instalar un cabecero sin que toque la pared expuesta a la humedad. Sin embargo, es fundamental identificar el origen del problema. El EPS solo es efectivo contra el moho causado por condensación. Si la humedad proviene de una filtración, una fuga o una falla de impermeabilización, la mancha volverá a aparecer. Por eso, los especialistas recomiendan reparar cualquier problema estructural antes de aplicar el aislamiento. Los ambientes donde más sentido tiene esta técnica son los dormitorios con cabeceros apoyados en la pared, las zonas junto a ventanas antiguas, los baños sin ventilación y las paredes de esquina exterior, que suelen estar más expuestas al frío. Además de mejorar el aspecto de la superficie, el aislamiento térmico protege muebles y acabados, prolonga su vida útil y evita el desgaste provocado por la humedad.
El EPS actúa como barrera térmica y corta el ciclo de la condensación, una de las causas más comunes del hongo en viviendas con poca ventilación
Quienes conviven con moho en las paredesconocen la frustración de limpiar una mancha oscura que siempre reaparece. Más allá del impacto visual, el hongo puede deteriorar muebles, cabeceros y cualquier objeto apoyado sobre una superficie fría y húmeda. En los últimos meses, una técnica de aislamiento con paneles de poliestireno expandido (EPS)se viralizó por su capacidad para interrumpir el ciclo de la condensación y reducir la presencia de humedad en el hogar.El moho suele instalarse en las paredes más frías, especialmente en ambientes con poca ventilación o cerca de ventanas antiguas. La explicación es física: cuando el vapor de aguadel aire toca una superficie mucho más fría, se produce condensación, y esas gotas que se forman son el entorno ideal para que los hongos crezcan. Dormitorios con cabeceros pegados a la pared, baños sin ventilación y habitaciones con muros exteriores son los lugares donde el problema se repite con más frecuencia.El poliestireno expandido funciona como aislante térmicogracias a su estructura, compuesta en un 98 % por aireen celdas cerradas. Esa característica dificulta el paso del calor y ayuda a equilibrar la temperatura de la superficie. Al reducir el contraste térmico, el vapor tiene menos posibilidades de condensarse. Además, el EPS es no higroscópico, lo que significa que no absorbe agua y dificulta aún más la aparición de moho sobre el propio panel.La instalación es sencilla: se colocan paneles de EPS —por ejemplo, de 30 milímetros— directamente sobre la pared con un adhesivo adecuado. Luego se refuerza con cinta de mallay se añade un acabado decorativo, como papel pintado. Esto permite incluso instalar un cabecero sin que toque la pared expuesta a la humedad.Sin embargo, es fundamental identificar el origen del problema. El EPS solo es efectivo contra el moho causado por condensación. Si la humedad proviene de una filtración, una fuga o una falla de impermeabilización, la mancha volverá a aparecer. Por eso, los especialistas recomiendan reparar cualquier problema estructural antes de aplicar el aislamiento.Los ambientes donde más sentido tiene esta técnica son los dormitorios con cabeceros apoyados en la pared, las zonas junto a ventanas antiguas, los baños sin ventilación y las paredes de esquina exterior, que suelen estar más expuestas al frío. Además de mejorar el aspecto de la superficie, el aislamiento térmico protege muebles y acabados, prolonga su vida útil y evita el desgaste provocado por la humedad.
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