Este miércoles se cumplen tres días de la huelga indefinida convocada por todos los sindicatos educativos. Durante la primera jornada el seguimiento fue del 50 por ciento, según los datos de la Conselleria de Educación. LA RAZÓN ha hablado con uno de esos docentes que ha decidido seguir con sus clases. Una decisión que argumenta incidiendo en una idea muy clara: los problemas de la educación no se van a resolver con unas medidas que no inciden en el fondo de la cuestión, pues esta situación que se ha ido generando a lo largo de las últimas décadas.. “Estamos parcheando la atención a los alumnos como podemos, no tenemos mucho margen. Apagando fuegos”, explica este docente que imparte clases en ESO y prefiere mantenerse en el anonimato.. Este docente no pretende arrogarse con la representación de todos aquellos profesores que no hacen huelga y admite: «Soy plenamente consciente de lo que ocurre en el sistema, efectivamente hay muchas cosas que mejorar”. Asegura que no ha recibido presiones para que secunde la huelga, aunque sí conoce otros compañeros que sí las han sufrido. Otra cosa, es que no esté de acuerdo con que se hayan pegado carteles en los centros. “Por ejemplo, el que dice: ¿Cómo vas a explicarle a tus alumnos que no has hecho huelga?» » Yo tengo mis ideas y mis argumentos y lo puedo defender perfectamente».. Valora la valentía de todos aquellos que sí la siguen y otros que no pueden permitirse no hacerla por cuestiones económicas, aunque considera que, aunque la Conselleria de Educación aceptase todas las reivindicaciones de los sindicatos, no se resolverían los problemas que arrastra la educación.. «Se mejoraría mínimamente nuestra práctica laboral, pero el problema educativo es de fondo. Pienso que es una cuestión mucho más general”.. Para empezar, señala que el aumento exponencial de los alumnos con trastornos de la conducta. «Es verdad que es difícil abordar sus necesidades con los medios que tenemos”.. Por otra parte, apunta al bajísimo nivel con el que llegan los alumnos a la ESO en cuestiones tan básicas como la lectoescritura, “es terrible, aunque me bajaran la ratio el problema seguiría siendo el mismo. No saben hacer frente a un texto de determinada complejidad. Existe un problema de fondo que trasciende del ámbito autonómico”.. Añade también la protesta se hace en contra de un gobierno específico, “eso también hay que decirlo, yo creo que, en parte, está politizada. Señala que la Lomloe «es una ley con mucha manga ancha en determinados tipos de conductas y de resultados. Es decir, estamos dando graduados a gente que tiene tres y cuatro asignaturas suspendidas”.. Además, en los últimos cursos de la ESO hay muchos alumnos con conductas disruptivas. “La obligatoriedad de tener a gente aquí hasta los 16 años sin ningún tipo de interés académico es un melón que no se quiere abrir” y añade que los docentes llegan a tener miedo de las reacciones que pueden recibir por parte de los padres cuando amonestas a su hijo.. En este punto tiene mucho que ver otro asunto importante, «la obsesión de los padres para que sus hijos recorran un camino académico. Como si la felicidad y el éxito laboral pasasen necesariamente por ahí. Vemos un montón de niños frustrados por esta cuestión y claro, generan muchos problemas en clase”.. El mapa de la situación en las aulas lo completa todo lo relacionado con la inclusión y la implicación de las familias, muchas de ellas desestructuradas. «Claro que se necesitan más medios” e insiste en que aquellos que ni siquiera conocen el idioma deberían tener mayores facilidades, tener centros específicos para ellos porque de lo contrario, “la inclusión es falsa”.. Todas estas cuestiones, concluye, han ido generando un hartazgo entre los profesores que ahora se ha aprovechado para convocar esta huelga. “Tenemos motivos”, afirma, “pero creo que también debemos valorar nuestra situación. No tenemos una profesión precaria. A pesar de todos los inconvenientes, tenemos un buen trabajo”.
«Soy plenamente consciente de lo que ocurre en el sistema y trasciende del ámbito autonómico»
Este miércoles se cumplen tres días de la huelga indefinida convocada por todos los sindicatos educativos. Durante la primera jornada el seguimiento fue del 50 por ciento, según los datos de la Conselleria de Educación. LA RAZÓN ha hablado con uno de esos docentes que ha decidido seguir con sus clases. Una decisión que argumenta incidiendo en una idea muy clara: los problemas de la educación no se van a resolver con unas medidas que no inciden en el fondo de la cuestión, pues esta situación que se ha ido generando a lo largo de las últimas décadas.. “Estamos parcheando la atención a los alumnos como podemos, no tenemos mucho margen. Apagando fuegos”, explica este docente que imparte clases en ESO y prefiere mantenerse en el anonimato.. Este docente no pretende arrogarse con la representación de todos aquellos profesores que no hacen huelga y admite: «Soy plenamente consciente de lo que ocurre en el sistema, efectivamente hay muchas cosas que mejorar”. Asegura que no ha recibido presiones para que secunde la huelga, aunque sí conoce otros compañeros que sí las han sufrido. Otra cosa, es que no esté de acuerdo con que se hayan pegado carteles en los centros. “Por ejemplo, el que dice: ¿Cómo vas a explicarle a tus alumnos que no has hecho huelga?» » Yo tengo mis ideas y mis argumentos y lo puedo defender perfectamente».. Valora la valentía de todos aquellos que sí la siguen y otros que no pueden permitirse no hacerla por cuestiones económicas, aunque considera que, aunque la Conselleria de Educación aceptase todas las reivindicaciones de los sindicatos, no se resolverían los problemas que arrastra la educación.. «Se mejoraría mínimamente nuestra práctica laboral, pero el problema educativo es de fondo. Pienso que es una cuestión mucho más general”.. Para empezar, señala que el aumento exponencial de los alumnos con trastornos de la conducta. «Es verdad que es difícil abordar sus necesidades con los medios que tenemos”.. Por otra parte, apunta al bajísimo nivel con el que llegan los alumnos a la ESO en cuestiones tan básicas como la lectoescritura, “es terrible, aunque me bajaran la ratio el problema seguiría siendo el mismo. No saben hacer frente a un texto de determinada complejidad. Existe un problema de fondo que trasciende del ámbito autonómico”.. Añade también la protesta se hace en contra de un gobierno específico, “eso también hay que decirlo, yo creo que, en parte, está politizada. Señala que la Lomloe «es una ley con mucha manga ancha en determinados tipos de conductas y de resultados. Es decir, estamos dando graduados a gente que tiene tres y cuatro asignaturas suspendidas”.. Además, en los últimos cursos de la ESO hay muchos alumnos con conductas disruptivas. “La obligatoriedad de tener a gente aquí hasta los 16 años sin ningún tipo de interés académico es un melón que no se quiere abrir” y añade que los docentes llegan a tener miedo de las reacciones que pueden recibir por parte de los padres cuando amonestas a su hijo.. En este punto tiene mucho que ver otro asunto importante, «la obsesión de los padres para que sus hijos recorran un camino académico. Como si la felicidad y el éxito laboral pasasen necesariamente por ahí. Vemos un montón de niños frustrados por esta cuestión y claro, generan muchos problemas en clase”.. El mapa de la situación en las aulas lo completa todo lo relacionado con la inclusión y la implicación de las familias, muchas de ellas desestructuradas. «Claro que se necesitan más medios” e insiste en que aquellos que ni siquiera conocen el idioma deberían tener mayores facilidades, tener centros específicos para ellos porque de lo contrario, “la inclusión es falsa”.. Todas estas cuestiones, concluye, han ido generando un hartazgo entre los profesores que ahora se ha aprovechado para convocar esta huelga. “Tenemos motivos”, afirma, “pero creo que también debemos valorar nuestra situación. No tenemos una profesión precaria. A pesar de todos los inconvenientes, tenemos un buen trabajo”.
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