Una comida fuera de casa, un café en una terraza, una escapada de fin de semana o unas vacaciones en un hotel. La suma de estos gastos representa una factura considerable para las familias gallegas, hasta el punto de superar ampliamente el dinero que destinan a comprar alimentos para consumir en sus hogares. En concreto, los gallegos gastaron 7.887 millones de euros en restaurantes y servicios de alojamiento durante 2024, frente a los 6.691 millones destinados a alimentación y bebidas no alcohólicas. La diferencia asciende a casi 1.200 millones de euros, un 17,9% más.. Así lo refleja la última estadística de gasto en consumo final de los hogares residentes, publicada este viernes por el Instituto Galego de Estatística (IGE), que permite conocer cómo distribuyen su presupuesto las familias de Galicia y cuáles son las principales diferencias en función de su fuente de ingresos.. En conjunto, los hogares gallegos destinaron 47.981 millones de euros al consumo en 2024, una cantidad que incluye desde los gastos más cotidianos, como alimentación o electricidad, hasta transporte, sanidad, cultura, ocio o servicios financieros.. Conviene tener en cuenta que la categoría de restaurantes y alojamientos no se limita a bares y establecimientos de hostelería, sino que también incorpora los servicios de alojamiento. Del mismo modo, la partida de alimentación recoge las compras de alimentos y bebidas no alcohólicas, pero no las comidas realizadas fuera del hogar.. La vivienda, el principal gasto de las familias. Por encima de la hostelería y de la alimentación aparece una partida que concentra más de una quinta parte del consumo de los hogares gallegos: la vivienda.. Los gastos relacionados con la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles alcanzaron 10.299 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 21,5% del gasto total.. Se trata, con diferencia, del capítulo más importante del presupuesto familiar. Detrás se sitúan los restaurantes y servicios de alojamiento, que absorben el 16,4% del consumo, y la alimentación, con un 13,9%.. El transporte constituye otra de las grandes partidas, con 4.667 millones de euros, mientras que las actividades recreativas, el deporte y la cultura suman 3.453 millones.. También destacan los 2.818 millones destinados a seguros y servicios financieros, los 2.752 millones correspondientes a cuidado personal, protección social y otros servicios, y los 2.433 millones de gasto sanitario.. En cambio, entre las categorías que menos dinero movilizan figuran los servicios de educación, con 555 millones de euros, y la información y las comunicaciones, con 1.344 millones.. Los pensionistas destinan una mayor proporción de su gasto a la vivienda. La estadística del IGE permite ir un paso más allá y observar cómo cambian los hábitos de consumo según la principal fuente de ingresos del hogar.. Una de las diferencias más significativas aparece precisamente en la vivienda. Las familias que dependen principalmente de una pensión contributiva destinan el 27,1% de su consumo a vivienda y suministros, mientras que en los hogares sostenidos fundamentalmente por salarios ese porcentaje se reduce al 18,3%.. La diferencia, cercana a nueve puntos porcentuales, refleja el distinto peso que esta partida tiene en los presupuestos de ambos grupos, aunque no significa necesariamente que los pensionistas desembolsen una cantidad absoluta mayor.. Las divergencias también son apreciables en restaurantes y alojamientos. Los hogares cuya principal fuente de ingresos es un salario concentran en esta categoría el 19,3% de su gasto total, frente al 11% de los hogares que viven principalmente de pensiones contributivas.. En términos absolutos, los primeros destinaron 4.784 millones de euros a estos servicios, mientras que los segundos gastaron 1.625 millones. No obstante, estas cifras agregadas también están condicionadas por el diferente número de hogares que integra cada grupo.. La alimentación presenta un comportamiento distinto. En las familias sostenidas por salarios supone aproximadamente el 12,5% de su gasto, mientras que en las que dependen de pensiones contributivas alcanza el 16,8%.
Los hogares de Galicia destinaron cerca de 48.000 millones al consumo en 2024, con la vivienda como principal partida de gasto
Una comida fuera de casa, un café en una terraza, una escapada de fin de semana o unas vacaciones en un hotel. La suma de estos gastos representa una factura considerable para las familias gallegas, hasta el punto de superar ampliamente el dinero que destinan a comprar alimentos para consumir en sus hogares. En concreto, los gallegos gastaron 7.887 millones de euros en restaurantes y servicios de alojamiento durante 2024, frente a los 6.691 millones destinados a alimentación y bebidas no alcohólicas. La diferencia asciende a casi 1.200 millones de euros, un 17,9% más.. Así lo refleja la última estadística de gasto en consumo final de los hogares residentes, publicada este viernes por el Instituto Galego de Estatística (IGE), que permite conocer cómo distribuyen su presupuesto las familias de Galicia y cuáles son las principales diferencias en función de su fuente de ingresos.. En conjunto, los hogares gallegos destinaron 47.981 millones de euros al consumo en 2024, una cantidad que incluye desde los gastos más cotidianos, como alimentación o electricidad, hasta transporte, sanidad, cultura, ocio o servicios financieros.. Conviene tener en cuenta que la categoría de restaurantes y alojamientos no se limita a bares y establecimientos de hostelería, sino que también incorpora los servicios de alojamiento. Del mismo modo, la partida de alimentación recoge las compras de alimentos y bebidas no alcohólicas, pero no las comidas realizadas fuera del hogar.. La vivienda, el principal gasto de las familias. Por encima de la hostelería y de la alimentación aparece una partida que concentra más de una quinta parte del consumo de los hogares gallegos: la vivienda.. Los gastos relacionados con la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles alcanzaron 10.299 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 21,5% del gasto total.. Se trata, con diferencia, del capítulo más importante del presupuesto familiar. Detrás se sitúan los restaurantes y servicios de alojamiento, que absorben el 16,4% del consumo, y la alimentación, con un 13,9%.. El transporte constituye otra de las grandes partidas, con 4.667 millones de euros, mientras que las actividades recreativas, el deporte y la cultura suman 3.453 millones.. También destacan los 2.818 millones destinados a seguros y servicios financieros, los 2.752 millones correspondientes a cuidado personal, protección social y otros servicios, y los 2.433 millones de gasto sanitario.. En cambio, entre las categorías que menos dinero movilizan figuran los servicios de educación, con 555 millones de euros, y la información y las comunicaciones, con 1.344 millones.. Los pensionistas destinan una mayor proporción de su gasto a la vivienda. La estadística del IGE permite ir un paso más allá y observar cómo cambian los hábitos de consumo según la principal fuente de ingresos del hogar.. Una de las diferencias más significativas aparece precisamente en la vivienda. Las familias que dependen principalmente de una pensión contributiva destinan el 27,1% de su consumo a vivienda y suministros, mientras que en los hogares sostenidos fundamentalmente por salarios ese porcentaje se reduce al 18,3%.. La diferencia, cercana a nueve puntos porcentuales, refleja el distinto peso que esta partida tiene en los presupuestos de ambos grupos, aunque no significa necesariamente que los pensionistas desembolsen una cantidad absoluta mayor.. Las divergencias también son apreciables en restaurantes y alojamientos. Los hogares cuya principal fuente de ingresos es un salario concentran en esta categoría el 19,3% de su gasto total, frente al 11% de los hogares que viven principalmente de pensiones contributivas.. En términos absolutos, los primeros destinaron 4.784 millones de euros a estos servicios, mientras que los segundos gastaron 1.625 millones. No obstante, estas cifras agregadas también están condicionadas por el diferente número de hogares que integra cada grupo.. La alimentación presenta un comportamiento distinto. En las familias sostenidas por salarios supone aproximadamente el 12,5% de su gasto, mientras que en las que dependen de pensiones contributivas alcanza el 16,8%.
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