Marcelo Bielsa impregna todo el terreno que pisa. Lo hizo en el Athletic Club y lo hace ahora en Uruguay, aunque tiene a la «Celeste» al borde de la eliminación. Sólo una victoria contra España le garantiza un lugar en los dieciseisavos de final, pero eso no cambia la admiración que Luis de la Fuente siente por él. «He seguido mucho su trayectoria, cuando estuvo de entrenador en el Athletic estuve cinco o seis meses yendo a Lezama a ver sus entrenamientos. Tengo todos grabados. Aprendí muchísimo de él, ha sido un entrenador muy innovador en muchos aspectos. He tenido la suerte de coincidir con él en unas jornadas en Madrid y soy un declarado admirador. Para mí es un honor y un gusto enorme enfrentarme a él», dice De la Fuente.. «Marcelo, como todos los entrenadores, ha evolucionado. Hizo que el Athletic jugara maravillosamente bien al fútbol con un partido en Old Trafford para enmarcar, con una variante táctica que era el marcaje al hombre en todo el campo. Ahora no es tan exigente, pero sí hace ese tipo de marcaje en determinadas zonas. Nuestras ideas pasan por conocer bien a los jugadores que entrenamos. Una idea con jugadores que no son capaces de desarrollarla no hay idea», explica De la Fuente.. Dice el seleccionador que el de Uruguay es el partido más importante del campeonato. Siempre es el próximo, partido a partido, aunque el objetivo sea llegar el día 19 de julio a la final del campeonato. «Nos planteamos cada partido de manera individual. El único partido importante es el de Uruguay. Después ya hablaremos», advierte.. Para el seleccionador, todos los partidos son importantes, algunos de ellos por lo que dejan, aunque no sea un buen resultado, como sucedió en la primera jornada del grupo contra Cabo Verde. «Fue un aprendizaje que nos hizo mejores para el futuro. Esta vida es todo un aprendizaje, no se parece en nada a lo que hemos tenido detrás. Cabo Verde nos sirvió de una gran experiencia porque muchos era la primera vez que nos encontrábamos aquí. El segundo partido sirvió para ver esa fortaleza en el juego, pero cada partido es totalmente diferente. No sé que tipo de partido nos vamos a encontrar. Que el desarrollo del partido fuera fiel a lo que hemos preparado durante este tiempo sería una buena noticia para nosotros», admite el seleccionador español.. Nombres. En la selección española hay dos nombres que están marcando el Mundial. Lamine Yamal, por la lesión que arrastraba y que le ha hecho ir entrando en el equipo poco a poco, y Mikel Oyarzabal, que después de no tocar la pelota en la primera media hora contra Cabo Verde marcó dos goles y dio una asistencia en 24 minutos contra Arabia Saudí. «Lamine es un chico de 18 años llamado a ser un genio y él lo entiende muy bien. Esa madurez que tiene, que sabe aguantar la presión mediática de una manera positiva le lleva a ser un futbolista genial. Está en proceso de crecimiento y tenemos que acompañarlo para que ese crecimiento sea de la manera más positiva para él. Lo que interesa al aficionado es el Lamine persona y futbolista, porque la persona le ayuda a ser mejor futbolista», explica De la Fuente.. Y para responder sobre la lesión, si está preparado para aguantar los 90 minutos, el seleccionador elige la esquiva. «Hay partid9os que tienen un gran ritmo, una gran exigencia y hacen que el desgaste sea mayor. En otros llevamos la iniciativa y el desgaste no es tan grande. Haremos lo que consideremos más importante en esos momentos para el equipo», asegura.. «Oyarzabal es un grande de los grandes, por fin estanos empezando a reconocerlo en España. Fíjate», dice con ironía. «Mikel Oyarzabal es una persona muy inteligente y no solamente en el terreno de juego, donde destaca por su interpretación del juego. Es uno de los delanteros que mejor juega al espacio o caído a banda. Esa interpretación que tiene del fútbol la tienen muy pocos futbolistas. Esa humildad, que aun siendo muy bueno hay que tener los pies en el suelo y él lo hace. Siempre está sereno, tranquilo, sobrio y agradezco que sea así porque a mí cada día me tiene más encandilado», reconoce.
El técnico argentino ahora es el seleccionador de Uruguay, rival de España. El seleccionador español recuerda los meses que pasó observando sus métodos de entrenamiento cuando estaba en paro
Marcelo Bielsa impregna todo el terreno que pisa. Lo hizo en el Athletic Club y lo hace ahora en Uruguay, aunque tiene a la «Celeste» al borde de la eliminación. Sólo una victoria contra España le garantiza un lugar en los dieciseisavos de final, pero eso no cambia la admiración que Luis de la Fuente siente por él. «He seguido mucho su trayectoria, cuando estuvo de entrenador en el Athletic estuve cinco o seis meses yendo a Lezama a ver sus entrenamientos. Tengo todos grabados. Aprendí muchísimo de él, ha sido un entrenador muy innovador en muchos aspectos. He tenido la suerte de coincidir con él en unas jornadas en Madrid y soy un declarado admirador. Para mí es un honor y un gusto enorme enfrentarme a él», dice De la Fuente.. «Marcelo, como todos los entrenadores, ha evolucionado. Hizo que el Athletic jugara maravillosamente bien al fútbol con un partido en Old Trafford para enmarcar, con una variante táctica que era el marcaje al hombre en todo el campo. Ahora no es tan exigente, pero sí hace ese tipo de marcaje en determinadas zonas. Nuestras ideas pasan por conocer bien a los jugadores que entrenamos. Una idea con jugadores que no son capaces de desarrollarla no hay idea», explica De la Fuente.. Dice el seleccionador que el de Uruguay es el partido más importante del campeonato. Siempre es el próximo, partido a partido, aunque el objetivo sea llegar el día 19 de julio a la final del campeonato. «Nos planteamos cada partido de manera individual. El único partido importante es el de Uruguay. Después ya hablaremos», advierte.. Para el seleccionador, todos los partidos son importantes, algunos de ellos por lo que dejan, aunque no sea un buen resultado, como sucedió en la primera jornada del grupo contra Cabo Verde. «Fue un aprendizaje que nos hizo mejores para el futuro. Esta vida es todo un aprendizaje, no se parece en nada a lo que hemos tenido detrás. Cabo Verde nos sirvió de una gran experiencia porque muchos era la primera vez que nos encontrábamos aquí. El segundo partido sirvió para ver esa fortaleza en el juego, pero cada partido es totalmente diferente. No sé que tipo de partido nos vamos a encontrar. Que el desarrollo del partido fuera fiel a lo que hemos preparado durante este tiempo sería una buena noticia para nosotros», admite el seleccionador español.. En la selección española hay dos nombres que están marcando el Mundial. Lamine Yamal, por la lesión que arrastraba y que le ha hecho ir entrando en el equipo poco a poco, y Mikel Oyarzabal, que después de no tocar la pelota en la primera media hora contra Cabo Verde marcó dos goles y dio una asistencia en 24 minutos contra Arabia Saudí. «Lamine es un chico de 18 años llamado a ser un genio y él lo entiende muy bien. Esa madurez que tiene, que sabe aguantar la presión mediática de una manera positiva le lleva a ser un futbolista genial. Está en proceso de crecimiento y tenemos que acompañarlo para que ese crecimiento sea de la manera más positiva para él. Lo que interesa al aficionado es el Lamine persona y futbolista, porque la persona le ayuda a ser mejor futbolista», explica De la Fuente.. Y para responder sobre la lesión, si está preparado para aguantar los 90 minutos, el seleccionador elige la esquiva. «Hay partid9os que tienen un gran ritmo, una gran exigencia y hacen que el desgaste sea mayor. En otros llevamos la iniciativa y el desgaste no es tan grande. Haremos lo que consideremos más importante en esos momentos para el equipo», asegura.. «Oyarzabal es un grande de los grandes, por fin estanos empezando a reconocerlo en España. Fíjate», dice con ironía. «Mikel Oyarzabal es una persona muy inteligente y no solamente en el terreno de juego, donde destaca por su interpretación del juego. Es uno de los delanteros que mejor juega al espacio o caído a banda. Esa interpretación que tiene del fútbol la tienen muy pocos futbolistas. Esa humildad, que aun siendo muy bueno hay que tener los pies en el suelo y él lo hace. Siempre está sereno, tranquilo, sobrio y agradezco que sea así porque a mí cada día me tiene más encandilado», reconoce.
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