La primavera ha llegado. Este viernes 20 de marzo se produce el equinoccio de primavera. Se trata de un acontecimiento que marca el cambio de estación con la entrada de la temporada estival. Los equinoccios, cuyo término proviene del latín aequinoctium (“noche igual”), se registran dos veces al año, en marzo y septiembre, cuando el Sol se sitúa en línea con el ecuador de la Tierra. Este fenómeno hace que el día y la noche tengan una duración prácticamente equivalente en todo el planeta.. En el hemisferio norte, el equinoccio de marzo marca la transición del invierno a la primavera, trayendo consigo el florecimiento de la naturaleza y un aumento progresivo de las horas de luz. En contraste, en el hemisferio sur este mismo evento señala la llegada del otoño, con días más cortos y temperaturas en descenso. El arranque de la primavera. Este fenómeno se debe al equilibrio del eje terrestre con el Sol, una característica que también se observa en otros planetas. Sin embargo, no es la causa directa del aumento de temperaturas en primavera, ya que el calentamiento del clima está relacionado con la cantidad de luz solar que recibe la Tierra (que comienza a ser mayor en el hemisferio norte en este momento del año), y de cómo esta energía es absorbida y redistribuida por la atmósfera y los océanos.. En el hemisferio norte, este proceso hace que las temperaturas comiencen a elevarse progresivamente durante los meses de abril y mayo. En contraste, en el hemisferio sur este mismo evento señala la llegada del otoño, con días más cortos y temperaturas en descenso.. ¿Cuál es la diferencia entre los solsticios y los equinoccios?. Los equinoccios marcan los dos momentos del año en los que el Sol se encuentra alineado con el ecuador terrestre, por lo que los días y las noches tienen, prácticamente, tienen la misma duración.. Por contra, los solsticios marcan los dos momentos al año en los que la Tierra experimenta su máximo grado de inclinación hacia o en contra del Sol, lo que hace que la luz solar se distribuya de manera desigual entre los hemisferios (marcando el inicio del verano o el invierno en cada hemisferio). Son los periodos de máxima diferencia en la duración entre el día y la noche.
Los equinoccios se producen dos veces al año, cuando la inclinación de Tierra y el Sol se alinean.
La primavera ha llegado. Este viernes 20 de marzo se produce el equinoccio de primavera. Se trata de un acontecimiento que marca el cambio de estación con la entrada de la temporada estival. Los equinoccios, cuyo término proviene del latín aequinoctium (“noche igual”), se registran dos veces al año, en marzo y septiembre, cuando el Sol se sitúa en línea con el ecuador de la Tierra. Este fenómeno hace que el día y la noche tengan una duración prácticamente equivalente en todo el planeta.. En el hemisferio norte, el equinoccio de marzo marca la transición del invierno a la primavera, trayendo consigo el florecimiento de la naturaleza y un aumento progresivo de las horas de luz. En contraste, en el hemisferio sur este mismo evento señala la llegada del otoño, con días más cortos y temperaturas en descenso. El arranque de la primavera. Este fenómeno se debe al equilibrio del eje terrestre con el Sol, una característica que también se observa en otros planetas. Sin embargo, no es la causa directa del aumento de temperaturas en primavera, ya que el calentamiento del clima está relacionado con la cantidad de luz solar que recibe la Tierra (que comienza a ser mayor en el hemisferio norte en este momento del año), y de cómo esta energía es absorbida y redistribuida por la atmósfera y los océanos.. Una mujer rodeada de flores.Srdjan Pavlovic. En el hemisferio norte, este proceso hace que las temperaturas comiencen a elevarse progresivamente durante los meses de abril y mayo. En contraste, en el hemisferio sur este mismo evento señala la llegada del otoño, con días más cortos y temperaturas en descenso.. ¿Cuál es la diferencia entre los solsticios y los equinoccios?. Los equinoccios marcan los dos momentos del año en los que el Sol se encuentra alineado con el ecuador terrestre, por lo que los días y las noches tienen, prácticamente, tienen la misma duración.. Por contra, los solsticios marcan los dos momentos al año en los que la Tierra experimenta su máximo grado de inclinación hacia o en contra del Sol, lo que hace que la luz solar se distribuya de manera desigual entre los hemisferios (marcando el inicio del verano o el invierno en cada hemisferio). Son los periodos de máxima diferencia en la duración entre el día y la noche.
