De las 44.500 palabras que en su versión española tiene la “Magnifica Humanitas” sobresale, por su intensa presencia y por la atención que le presta León XIV, la guerra. En su capítulo quinto, el Papa dedica varias páginas a la normalización de la guerra como instrumento de política internacional y alerta sobre las dramáticas consecuencias de la aplicación de la Inteligencia artificial a las armas.. Lean este párrafo: ”No es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles. No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable. La IA no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad: sólo puede hacerlo más rápido e impersonal bajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa con las víctimas reducidas a datos”.. El Pontífice constata que “la revolución digital está modificando la gramática de los conflictos”. La guerra, como vemos cada día, ya no es lo que era: la lucha de trincheras, los asaltos blindados, los bombardeos han sido sustituidos por ataques cibernéticos, uso masivo de drones y la automatización de las decisiones bélicas.. Pero lo que más preocupa a Prevost es la “notable ceguera espiritual y cultural de nuestro tiempo”, que conduce a un falso realismo “basado no sólo en la lógica arraigada de la fuerza sino también en la convicción cultural y antropológica como si la guerra fuera inevitablemente parte de la naturaleza humana”. Dicho con otras palabras, se siembra en la conciencia y en la cultura “la resignación ante una guerra ineludible y califica la paz y el diálogo como posiciones utópicas o irracionales que ignoran los riesgos en juego”.. El Papa propone estas vías de solución: ”Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, relanzar el diálogo y el multilateralismo”.
La primera encíclica del Papa aborda las consecuencias que podría tener la aplicación de la Inteligencia artificial en los conflictos bélicos
De las 44.500 palabras que en su versión española tiene la “Magnifica Humanitas” sobresale, por su intensa presencia y por la atención que le presta León XIV, la guerra. En su capítulo quinto, el Papa dedica varias páginas a la normalización de la guerra como instrumento de política internacional y alerta sobre las dramáticas consecuencias de la aplicación de la Inteligencia artificial a las armas.. Lean este párrafo: ”No es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles. No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable. La IA no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad: sólo puede hacerlo más rápido e impersonal bajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa con las víctimas reducidas a datos”.. El Pontífice constata que “la revolución digital está modificando la gramática de los conflictos”. La guerra, como vemos cada día, ya no es lo que era: la lucha de trincheras, los asaltos blindados, los bombardeos han sido sustituidos por ataques cibernéticos, uso masivo de drones y la automatización de las decisiones bélicas.. Pero lo que más preocupa a Prevost es la “notable ceguera espiritual y cultural de nuestro tiempo”, que conduce a un falso realismo “basado no sólo en la lógica arraigada de la fuerza sino también en la convicción cultural y antropológica como si la guerra fuera inevitablemente parte de la naturaleza humana”. Dicho con otras palabras, se siembra en la conciencia y en la cultura “la resignación ante una guerra ineludible y califica la paz y el diálogo como posiciones utópicas o irracionales que ignoran los riesgos en juego”.. El Papa propone estas vías de solución: ”Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, relanzar el diálogo y el multilateralismo”.
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