Tras un verano cargado de altibajos por las dudas sobre el impacto que el periplo judicial puede tener sobre su candidatura, la favorita para conquistar el Elíseo en 2027 ha realizado su rentrée política jugando sobre seguro: en su feudo talismán y con el principio eje de su programa. Marine Le Pen ha vuelto a la arena política garantizando a todos los franceses la «prioridad nacional» a ocho meses de las elecciones.. El último sondeo (Harris Interactive para RTL) aparecido este lunes le da un leve retroceso, pero sigue con un 33% de intención de voto muy por delante de todos sus rivales. Una encuesta que aparece después de que el domingo se diese un gran baño de masas en la localidad de Henin-Beaumont, un bastión del norte desindustrializado que la extrema derecha arrebató a la izquierda hace ya más de una década. Le Pen estuvo arropada por 3.000 personas para un primer acto del nuevo curso político en el que apretó algunas de las teclas temáticas que más preocupan a los franceses.. Es el caso de la vivienda, tema que vinculó no sólo a su preconizada prioridad nacional sino también a lo que ella tacha de ecología punitiva. «En nombre de una supuesta ecología, se ha hecho entrar al mercado inmobiliario en una lógica de restricciones y, con ello, en una espiral de recesión», lanzó al tiempo que proponía derogar la ley que obliga a las ciudades a mantener el 25% de inmuebles de protección oficial.. La eliminación de varias regulaciones medioambientales centró este primer acto en el que Le Pen afirmó que si llega a la presidencia francesa impulsará un plan de recorte de impuestos así como una bajada de la edad de jubilación tras haber hecho, en este segundo mandato de Macron, de la férrea oposición a la reforma de las pensiones que aumenta dicha edad a los 64 años como una de sus causas prioritarias. Menos impuestos, menos regulaciones, más poder adquisitivo para el ciudadano y más prioridad para los franceses. Le Pen desempolvó todo su catálogo de promesas pese a las numerosas críticas de economistas de toda tendencia política que tachan de irreal su plan en un contexto de Francia endeudada y con el déficit disparado al 5,1% al término del año pasado.. La líder ultraderechista volvió a esquivar las cuestiones internacionales que tanto la incomodan, como su tradicional cercanía con Rusia, su euroescepticismo o los cambios forzados de discurso que ha tenido que hacer con Trump.. Junto a ella, de nuevo su delfín y presidente del partido, Jordan Bardella, frustrado por no haber sido él el candidato tras la sentencia judicial de la desviación de fondos europeos, de cuya apelación depende ahora la campaña de Le Pen. Tras la decisión de concurrir, hubo un enfriamiento palpable en sus relaciones que se amplió a principios de verano por fricciones en grandes temas económicos. Empezar el curso político en este feudo mostrando unidad se había transformado en un asunto vital para el RN.. Henin-Beaumont es la gran ciudad laboratorio del norte obrero de Francia para el Reagrupamiento Nacional. Le Pen llegó aquí hace veinte años de la mano del alcalde Steeve Briois, que acaba de arrancar ahora su tercer mandato. En aquel momento, la líder ultraderechista iniciaba el proceso de desdiabolización del partido y su acercamiento a sectores populares. La conquista de un feudo obrero y su posterior implantación en la región era clave en su estrategia
Tras un verano cargado de altibajos por las dudas sobre el impacto que el periplo judicial puede tener sobre su candidatura, la favorita para conquistar el Elíseo en 2027 ha realizado su rentrée política jugando sobre seguro: en su feudo talismán y con el principio eje de su programa. Marine Le Pen ha vuelto a la arena política garantizando a todos los franceses la «prioridad nacional» a ocho meses de las elecciones.. El último sondeo (Harris Interactive para RTL) aparecido este lunes le da un leve retroceso, pero sigue con un 33% de intención de voto muy por delante de todos sus rivales. Una encuesta que aparece después de que el domingo se diese un gran baño de masas en la localidad de Henin-Beaumont, un bastión del norte desindustrializado que la extrema derecha arrebató a la izquierda hace ya más de una década. Le Pen estuvo arropada por 3.000 personas para un primer acto del nuevo curso político en el que apretó algunas de las teclas temáticas que más preocupan a los franceses.. Es el caso de la vivienda, tema que vinculó no sólo a su preconizada prioridad nacional sino también a lo que ella tacha de ecología punitiva. «En nombre de una supuesta ecología, se ha hecho entrar al mercado inmobiliario en una lógica de restricciones y, con ello, en una espiral de recesión», lanzó al tiempo que proponía derogar la ley que obliga a las ciudades a mantener el 25% de inmuebles de protección oficial.. Plan de recorte de impuestos. La eliminación de varias regulaciones medioambientales centró este primer acto en el que Le Pen afirmó que si llega a la presidencia francesa impulsará un plan de recorte de impuestos así como una bajada de la edad de jubilación tras haber hecho, en este segundo mandato de Macron, de la férrea oposición a la reforma de las pensiones que aumenta dicha edad a los 64 años como una de sus causas prioritarias. Menos impuestos, menos regulaciones, más poder adquisitivo para el ciudadano y más prioridad para los franceses. Le Pen desempolvó todo su catálogo de promesas pese a las numerosas críticas de economistas de toda tendencia política que tachan de irreal su plan en un contexto de Francia endeudada y con el déficit disparado al 5,1% al término del año pasado.. La líder ultraderechista volvió a esquivar las cuestiones internacionales que tanto la incomodan, como su tradicional cercanía con Rusia, su euroescepticismo o los cambios forzados de discurso que ha tenido que hacer con Trump.. Junto a ella, de nuevo su delfín y presidente del partido, Jordan Bardella, frustrado por no haber sido él el candidato tras la sentencia judicial de la desviación de fondos europeos, de cuya apelación depende ahora la campaña de Le Pen. Tras la decisión de concurrir, hubo un enfriamiento palpable en sus relaciones que se amplió a principios de verano por fricciones en grandes temas económicos. Empezar el curso político en este feudo mostrando unidad se había transformado en un asunto vital para el RN.. Henin-Beaumont es la gran ciudad laboratorio del norte obrero de Francia para el Reagrupamiento Nacional. Le Pen llegó aquí hace veinte años de la mano del alcalde Steeve Briois, que acaba de arrancar ahora su tercer mandato. En aquel momento, la líder ultraderechista iniciaba el proceso de desdiabolización del partido y su acercamiento a sectores populares. La conquista de un feudo obrero y su posterior implantación en la región era clave en su estrategia
La política ha vuelto a la arena política garantizando a todos los franceses la «prioridad nacional» a ocho meses de las elecciones
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