Demasiado pronto para actuar, pero con el gatillo listo para una muy probable subida de tipos en junio. Esa fue la postura que adoptó el BCE la semana pasada cuando acordó no dejarse llevar por la impaciencia y mantener sin cambios los tipos por séptima vez consecutiva. La cautela, sin embargo, no implica complacencia. La institución reconoce que los riesgos inflacionistas se han intensificado y que el escenario es cada vez más exigente. El mercado ya da por descontado que el organismo moverá ficha dentro de cinco semanas, por primera vez primera en dos años y medio.. Seguir leyendo
España inaugura mayo con la venta de 6.463 millones en deuda a seis y 12 meses
Demasiado pronto para actuar, pero con el gatillo listo para una muy probable subida de tipos en junio. Esa fue la postura que adoptó el BCE la semana pasada cuando acordó no dejarse llevar por la impaciencia y mantener sin cambios los tipos por séptima vez consecutiva. La cautela, sin embargo, no implica complacencia. La institución reconoce que los riesgos inflacionistas se han intensificado y que el escenario es cada vez más exigente. El mercado ya da por descontado que el organismo moverá ficha dentro de cinco semanas, por primera vez primera en dos años y medio.. Con este telón de fondo, el Tesoro ha inaugurado el mes de mayo con una subasta de letras a seis y doce meses en la que ha captado 6.463 millones. Las expectativas de un entorno de tipos más altos y de una inflación más persistente se han trasladado de forma directa a las rentabilidades que, en el caso de la referencia a un año, son las más elevadas desde septiembre de 2024.. Más de dos meses después de que EE UU e Irán iniciaran los ataques contra Irán, las perspectivas de que una solución del conflicto se diluyen con el paso de los días. Mientras el estrecho de Ormuz continúe cerrado, el riesgo de un repunte sostenido de la inflación y de un menor crecimiento seguirá planeando sobre las economías.. Invertir en un escenario de estanflación se vuelve especialmente complejo. Aunque hasta ahora la deuda pública ha sido uno de los activos más penalizados por este entorno, los vencimientos a corto plazo se mantienen como una de las opciones más atractivas. Su menor exposición al riesgo de duración y su capacidad para adaptarse con rapidez a los cambios en el ciclo de tipos las convierten en un refugio, especialmente atractivo para el inversor minorista. La demanda así lo refleja. Las peticiones para para ambas referencias han alcanzado los 11.586,54 millones, de los cuales 2.397,6 millones se han correspondido a las órdenes de los ahorradores.. El grueso de la emisión, 4.429,26 millones, ha correspondido a las letras a 12 meses. Tras cerrar la inflación de abril en el 3,2%, el repunte de los precios energéticos añade presión a un escenario que ya apunta a nuevas tensiones inflacionistas en los próximos meses, reforzando la expectativa de un entorno de tipos de interés más exigente. Y esto ha tenido un efecto directo en los rendimientos. El tipo marginal vuelve a experimentar un nuevo repunte y se sitúa en el 2,651% el nivel más alto desde septiembre de 2024, cuando el tipo de interés rondaba el 3,75%, frente al 2% en que permanece instalado el 2% desde hace 11 meses. Los inversores tratan de sacar el máximo provecho a estas rentabilidades y esto explica que las peticiones no competitivas, que corresponden en su mayoría a los ahorradores, superaran los 1.120 millones, algo por debajo de los 1.434 millones de la puja anterior.. El resto, 2.033,7 millones, se ha adjudicado en letras a seis meses. En este caso, los rendimientos apenas experimentan cambios y se mantienen en el 2,389%, ligeramente por debajo del 2,39% de la subasta de abril. La demanda de los particulares para esta referencia se ha situado en los 1.277,2 millones, superior a los 1.020 millones anteriores.. Aunque las elevadas rentabilidades suponen un aliciente para los ahorradores, por ahora los niveles siguen siendo lo suficientemente contenidos como para evitar una euforia similar a la registrada en 2023, cuando el final de los tipos de interés cero desató un fuerte trasvase de liquidez hacia la deuda pública. Además, el contexto actual difiere de forma sustancial del de hace tres años.. Durante la pandemia, las restricciones a la movilidad dispararon el ahorro de los hogares, que acumularon un colchón financiero excepcional. Hoy, aunque las familias siguen partiendo de una posición más favorable que la de los gobiernos —lastrados por elevados niveles de endeudamiento—, ese margen se está erosionando. El encarecimiento de la energía y las crecientes dificultades de acceso a la vivienda están ejerciendo una presión significativa sobre el presupuesto doméstico, reduciendo progresivamente el volumen de ahorro disponible.
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