Pese a las negociaciones a varias bandas en busca de un acuerdo que ponga fin a la escalada en el golfo Pérsico y restaure el tráfico en el estrecho de Ormuz, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sigue su propia agenda. Israel ha recrudecido los ataques en Líbano en la misma línea de las operaciones que ya estaba desarrollando en la franja de Gaza, en Cisjordania y con las incursiones terrestres en el sur de Siria. Estas no son operaciones especiales, como las define el eufemismo oficial israelí. Se trata de guerras abiertas que persiguen expulsar a la población y hacer inhabitable el territorio a sus residentes con la destrucción de todas sus infraestructuras. Una estrategia de tierra arrasada en todo el perímetro alrededor de Israel que no se detendrá con meras declaraciones ni por muchas condenas que realice el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como la de este lunes.. Seguir leyendo
La invasión a gran escala lanzada por Netanyahu sabotea cualquier esperanza de acuerdo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz
EDITORIAL. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. La invasión a gran escala lanzada por Netanyahu sabotea cualquier esperanza de acuerdo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Los equipos de rescate buscaban el jueves víctimas en un apartamento de Sidón (Líbano) bombardeado por la aviación israelí.Mohammed Zaatari (AP Photo). Pese a las negociaciones a varias bandas en busca de un acuerdo que ponga fin a la escalada en el golfo Pérsico y restaure el tráfico en el estrecho de Ormuz, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sigue su propia agenda. Israel ha recrudecido los ataques en Líbano en la misma línea de las operaciones que ya estaba desarrollando en la franja de Gaza, en Cisjordania y con las incursiones terrestres en el sur de Siria. Estas no son operaciones especiales, como las define el eufemismo oficial israelí. Se trata de guerras abiertas que persiguen expulsar a la población y hacer inhabitable el territorio a sus residentes con la destrucción de todas sus infraestructuras. Una estrategia de tierra arrasada en todo el perímetro alrededor de Israel que no se detendrá con meras declaraciones ni por muchas condenas que realice el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como la de este lunes.. La invasión a gran escala del sur de Líbano alcanzó el domingo un punto de especial simbolismo con la toma de la emblemática fortaleza medieval de Beaufort, un lugar estratégico y símbolo de todas las guerras entre ambos países. Líbano padece una de las mayores ofensivas israelíes desde la guerra de 1982, que ya ha dejado alrededor de 3.300 fallecidos y más de un millón de desplazados: uno de cada seis libaneses ha tenido que dejar su hogar. Mientras delegaciones de Israel y del Gobierno libanés iniciaban ayer su cuarta ronda de negociaciones en Washington, miles de personas colapsaban las principales arterias de Beirut en previsión de un ataque inminente después de que Netanyahu amenazara el domingo con una nueva oleada de bombardeos en las barriadas del sur de la ciudad, los suburbios chiíes de Dahiye.. Desde Washington empiezan a ser evidentes, aunque veladas, las señales de irritación con Netanyahu, incluidas informaciones sobre supuestas presiones de Trump para que deje de boicotear las conversaciones con Irán. Pero Netanyahu no tiene ninguna intención de dejar escapar esta oportunidad y mantiene el fuego cruzado con la milicia chií de Hezbolá, pese al alto coste que tiene para su propia población. Hezbolá lanza a diario decenas de drones contra las tropas israelíes en Líbano y en localidades cercanas a la frontera, donde han tenido que cancelar las clases en los colegios y no dejan de sonar las alarmas antiaéreas. Los periódicos recogen cada día la fotografía de un nuevo soldado israelí caído en combate, lo que evidencia debilidades ante los drones de fibra óptica desarrollados por Hezbolá. Gracias al fanatismo de Netanyahu, la situación es hoy menos segura para la población de lo que era el pasado 2 de marzo.. La guerra en Líbano y los ataques contra Irán son dos frentes profundamente entrelazados: lo que ocurre en el sur de Líbano repercute directamente en las posibilidades de un acuerdo con Teherán, y al contrario. Para Irán, vincular el alto el fuego de ambos escenarios sirve para poner a prueba la voluntad y la capacidad del propio Trump de imponerse a Netanyahu. Al tiempo, la política de Líbano desafía cualquier lógica de país funcional, con la presencia de una milicia que actúa como un Estado dentro del Estado. Eso convierte al país en la pieza más complicada del puzle regional, un extremo que tanto Teherán como Israel están dispuestos a explotar. Solo el cese de la violencia en Líbano puede facilitar que Irán abra el estrecho de Ormuz, solo Netanyahu puede frenar esa violencia y solo Trump puede obligarle a hacerlo. Mientras no lo haga, cualquier apariencia de avance es provisional.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Oriente Próximo. Oriente medio. Conflicto árabe-israelí. Israel. Líbano. Guerra. Conflictos armados. Bombardeos. Víctimas guerra. Desplazados. Beirut. Ataque contra Irán. Estados Unidos. Irán. Estrecho de Ormuz. Golfo pérsico. Benjamin Netanyahu. Hezbolá. Franja Gaza. Cisjordania. Drones. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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