Con la llegada del buen tiempo, las motos toman el protagonismo en las calles de las ciudades y pueblos pero también en las carreteras. El inicio del mes de junio es la antesala del verano y un buen momento para que los amantes de las dos ruedas, sobre todo de las clásicas, se junten el fin de semana para disfrutar de su gran pasión y, de paso, conocer nuevos lugares de la España que se vacía u olvidada y reencontrarse con los viejos amigos que nunca fallan.. En nuestro país, en general, y en Castilla y León en particular, existe una enorme afición al scooterismo clásico, con muchos clubes y personas independientes que se encargan de organizar eventos dedicados a la Vespa y la Lambretta, ya sean grandes concentraciones nacionales, rutas o rallys de fin de semana, las denominadas Scooteradas o Scooter Run -rodar en grupo en español-, como la que ocupa estas líneas de hoy en LA RAZÓN: La Scooter Run Ribera de Duero.. Una concentración que se celebra desde hace 18 años en la localidad vallisoletana de Peñafiel y que está considerada como una de las más importantes que se organizan en España en el medio rural,. O al menos en la que más y mejor se come y bebe “y a precio de pueblo”, según explica a este periódico Alberto A. Rula, impulsor y organizador de esta gran cita motera que impulsó junto a su hermano Fernando y un amigo de la vecina localidad de Langayo, Alfredo, que además acerca el movimiento “Mod” a la comarca ribereña.. Los mods fueron una subcultura juvenil británica que nació a finales de los años 50 del pasado siglo en algunos barrios de Londres como el Soho, cuyo estilo se basaba en la música moderna, la moda vanguardista y las motocicletas Vespa y Lambretta que adoptaron como iconos de libertad y estilo.. Eran conocidos por su impecable forma de vestir, con trajes de corte italiano ajustados, camisas pulcras y abrigos elegantes o parkas militares verdes para proteger sus trajes hechos a medida. También se caracterizaban por añadir decenas de espejos retrovisores y faros extras a sus motos como un gesto de rebeldía en la época ante la obligación de tener que colocar un espejo. Escuchaban Modern Jazz, Rhythm and Blues, Soul, Ska y bandas como The Who o The Small Faces.. “Conducir una Vespa o una Lambretta es una forma de vivir; una vida con estilo y un estilo de vida”, señala Alberto A. Rula, mientras apunta que estas scooteradas no son para correr con ellas sino para pasear y disfrutar en grupo del paisaje. Cuenta el organizador que estas son motos sencillas en las que cualquiera, con un poco de conocimiento en motor, puede meter mano y arreglar cualquier desperfecto que se produzca y que, además, tiene la singularidad de que son las únicas que tienen rueda de repuesto.. “Siempre andamos trasteando con ellas y nos manchamos las manos de grasa porque a alguien siempre le pasa algo”, señala Rula, quien hace hincapié en la pequeña pero gran familia que forman los amantes de esta forma de vida en España. “Aquí a las motos se las cuida y se las mima; se echan horas y se gasta dinero”, apunta.. Un encuentro singular y diferente. Pero si algo hace única también a la “Scooter Run” Ribera de Duero de Peñafiel es lo mucho y bueno que ofrece a los participantes, la mayoría habituales y procedentes de toda España. Así, llegan desde Jerez de la Frontera hasta Valencia y Castellón, pasando por Asturias, Galicia, Madrid, Guadalajara o Valladolid y Palencia. También hay scooteristas internacionales procedentes de Bélgica e Inglaterra, que son asiduos en cada edición y además arrastran a más gente de sus respectivos países.. Cuando arrancó en 2008 participaron alrededor de 70 personas y en la edición de este año son ya 150 los inscritos. Y no son más por temas de logística. “Es mejor mantenerlo así, ni pequeña ni grande porque lo que funciona mejor no tocarlo”afirma Alberto.. Esta scooterada ofrece también y sobre todo poder conocer una zona vitivinícola espectacular en la que se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo, que los participantes pueden probar además de su gastronomía con el plato estrella de la zona, el lechazo, como protagonista, o el queso Flor de Esgueva que se elabora en la peña más fiel de Castilla.. La música es también protagonista de esta cita, que siempre trae a grupos conocidos en España, algunos independientes que están empezando y a los que les dan cancha o hacen buenos tributos. Así, entre los artistas presentes están The Sunrisers!, una banda de reciente creación cuyo repertorio une canciones melódicas y pop.. Una banda que adora el sonido rickenbaker, cantan en castellano y sus referencias musicales proceden principalmente del revival ‘mod’ de los últimos años 70 y primeros 80 incluyendo también influencias de sonido rickenbaker de 12 cuerdas californiano e influencias del fenómeno brit tanto de los 60 como de los 90, según cuenta Alberto, que destaca que también incorporan en sus conciertos versiones de temas de otras bandas como de Los Substitutos, Dehra Dun,The Jam, Byrds o Style Council hasta el ye yé patrio de Los Brincos o Raphael pasando por algún tránsito del mod-punk británico.. También hay varios DJ invitados que llegan de varios puntos de España, como es el caso de Sr. Trivi, de Leganés y Don Nacho, de Guadalajara que traen sus propios discos de vinilo de música soul, rhythm and blues, twist, freackbeat, beat, sixtie o garaje rock, “y eso vale su dinero”, señala Alberto, quien destaca que en lo que a música se refiere «somos un poco talibanes».. Impacto económico. Muchas empresas de la zona, sobre todo bodegas y supermercados, colaboran regalando vino o productos gastronómicos como un jamón que van para los premios. También colabora el Ayuntamiento y hay bares que ayudan económicamente aportando un dinero que ha servido para comprar los trofeos que se entregan a la Mejor Vespa, la Mejor Lambretta, el scotterista rodando más lejano o la dedicación a las scooters, chapa y cambio manual. Galardones al que este año se suma un premio especial que se entregará a una persona muy vinculada a este mundo y cuya pasión heredó de su parre, aunque es una sorpresa que no se desvelará hasta el final.. Una scooterada que tiene también su importante impacto en la economía local de Peñafiel y comarca, con restaurantes, hoteles y alojamientos rurales llenos para acoger a los participantes, algunos de ellos también familias con niños a quienes inculcan su devoción por este estilo de vida. A todos ellos les hará entrega de una taza de desayuno personalizado como recuerdo.. Y de cara al futuro, Alberto piensa en no tocar demasiado esta concentración pero sí que le gustaría poder celebrar algún evento en el castillo de Peñafiel y, sobre todo, que pueda haber relevo generacional.
Más de 150 amantes de la svespas y lambrettas se reúnen desde hoy y hasta el domingo en la vallisoletana de Peñafiel para participar en una concentración que cumple ya 18 años y que incluye rutas por la comarca ribereña, comidas populares y mucha música
Con la llegada del buen tiempo, las motos toman el protagonismo en las calles de las ciudades y pueblos pero también en las carreteras. El inicio del mes de junio es la antesala del verano y un buen momento para que los amantes de las dos ruedas, sobre todo de las clásicas, se junten el fin de semana para disfrutar de su gran pasión y, de paso, conocer nuevos lugares de la España que se vacía u olvidada y reencontrarse con los viejos amigos que nunca fallan.. En nuestro país, en general, y en Castilla y León en particular, existe una enorme afición al scooterismo clásico, con muchos clubes y personas independientes que se encargan de organizar eventos dedicados a la Vespa y la Lambretta, ya sean grandes concentraciones nacionales, rutas o rallys de fin de semana, las denominadas Scooteradas o Scooter Run -rodar en grupo en español-, como la que ocupa estas líneas de hoy en LA RAZÓN: La Scooter Run Ribera de Duero.. Una concentración que se celebra desde hace 18 años en la localidad vallisoletana de Peñafiel y que está considerada como una de las más importantes que se organizan en España en el medio rural,. O al menos en la que más y mejor se come y bebe “y a precio de pueblo”, según explica a este periódico Alberto A. Rula, impulsor y organizador de esta gran cita motera que impulsó junto a su hermano Fernando y un amigo de la vecina localidad de Langayo, Alfredo, que además acerca el movimiento “Mod” a la comarca ribereña.. Los mods fueron una subcultura juvenil británica que nació a finales de los años 50 del pasado siglo en algunos barrios de Londres como el Soho, cuyo estilo se basaba en la música moderna, la moda vanguardista y las motocicletas Vespa y Lambretta que adoptaron como iconos de libertad y estilo.. Eran conocidos por su impecable forma de vestir, con trajes de corte italiano ajustados, camisas pulcras y abrigos elegantes o parkas militares verdes para proteger sus trajes hechos a medida. También se caracterizaban por añadir decenas de espejos retrovisores y faros extras a sus motos como un gesto de rebeldía en la época ante la obligación de tener que colocar un espejo. Escuchaban Modern Jazz, Rhythm and Blues, Soul, Ska y bandas como The Who o The Small Faces.. “Conducir una Vespa o una Lambretta es una forma de vivir; una vida con estilo y un estilo de vida”, señala Alberto A. Rula, mientras apunta que estas scooteradas no son para correr con ellas sino para pasear y disfrutar en grupo del paisaje. Cuenta el organizador que estas son motos sencillas en las que cualquiera, con un poco de conocimiento en motor, puede meter mano y arreglar cualquier desperfecto que se produzca y que, además, tiene la singularidad de que son las únicas que tienen rueda de repuesto.. “Siempre andamos trasteando con ellas y nos manchamos las manos de grasa porque a alguien siempre le pasa algo”, señala Rula, quien hace hincapié en la pequeña pero gran familia que forman los amantes de esta forma de vida en España. “Aquí a las motos se las cuida y se las mima; se echan horas y se gasta dinero”, apunta.. Un encuentro singular y diferente. Pero si algo hace única también a la “Scooter Run” Ribera de Duero de Peñafiel es lo mucho y bueno que ofrece a los participantes, la mayoría habituales y procedentes de toda España. Así, llegan desde Jerez de la Frontera hasta Valencia y Castellón, pasando por Asturias, Galicia, Madrid, Guadalajara o Valladolid y Palencia. También hay scooteristas internacionales procedentes de Bélgica e Inglaterra, que son asiduos en cada edición y además arrastran a más gente de sus respectivos países.. Cuando arrancó en 2008 participaron alrededor de 70 personas y en la edición de este año son ya 150 los inscritos. Y no son más por temas de logística. “Es mejor mantenerlo así, ni pequeña ni grande porque lo que funciona mejor no tocarlo”afirma Alberto.. Esta scooterada ofrece también y sobre todo poder conocer una zona vitivinícola espectacular en la que se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo, que los participantes pueden probar además de su gastronomía con el plato estrella de la zona, el lechazo, como protagonista, o el queso Flor de Esgueva que se elabora en la peña más fiel de Castilla.. La música es también protagonista de esta cita, que siempre trae a grupos conocidos en España, algunos independientes que están empezando y a los que les dan cancha o hacen buenos tributos. Así, entre los artistas presentes están The Sunrisers!, una banda de reciente creación cuyo repertorio une canciones melódicas y pop.. Una banda que adora el sonido rickenbaker, cantan en castellano y sus referencias musicales proceden principalmente del revival ‘mod’ de los últimos años 70 y primeros 80 incluyendo también influencias de sonido rickenbaker de 12 cuerdas californiano e influencias del fenómeno brit tanto de los 60 como de los 90, según cuenta Alberto, que destaca que también incorporan en sus conciertos versiones de temas de otras bandas como de Los Substitutos, Dehra Dun,The Jam, Byrds o Style Council hasta el ye yé patrio de Los Brincos o Raphael pasando por algún tránsito del mod-punk británico.. También hay varios DJ invitados que llegan de varios puntos de España, como es el caso de Sr. Trivi, de Leganés y Don Nacho, de Guadalajara que traen sus propios discos de vinilo de música soul, rhythm and blues, twist, freackbeat, beat, sixtie o garaje rock, “y eso vale su dinero”, señala Alberto, quien destaca que en lo que a música se refiere «somos un poco talibanes».. Impacto económico. Muchas empresas de la zona, sobre todo bodegas y supermercados, colaboran regalando vino o productos gastronómicos como un jamón que van para los premios. También colabora el Ayuntamiento y hay bares que ayudan económicamente aportando un dinero que ha servido para comprar los trofeos que se entregan a la Mejor Vespa, la Mejor Lambretta, el scotterista rodando más lejano o la dedicación a las scooters, chapa y cambio manual. Galardones al que este año se suma un premio especial que se entregará a una persona muy vinculada a este mundo y cuya pasión heredó de su parre, aunque es una sorpresa que no se desvelará hasta el final.. Una scooterada que tiene también su importante impacto en la economía local de Peñafiel y comarca, con restaurantes, hoteles y alojamientos rurales llenos para acoger a los participantes, algunos de ellos también familias con niños a quienes inculcan su devoción por este estilo de vida. A todos ellos les hará entrega de una taza de desayuno personalizado como recuerdo.. Y de cara al futuro, Alberto piensa en no tocar demasiado esta concentración pero sí que le gustaría poder celebrar algún evento en el castillo de Peñafiel y, sobre todo, que pueda haber relevo generacional.
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