Las Niñas de Cádiz son gente serena, pero sus dichos pican como los tábanos. Para parodiar la actualidad, Ana López Segovia, su directora y autora, suele trufar sus obras de referencias a la Grecia de Pericles. Esta vez, ha preferido situar la acción en el medioevo, porque existen similitudes entre la sociedad estamental y el caciquismo contemporáneo retratado en La Reina Brava, farsa grotesca con la que el Festival Iberoamericano de Teatro abrió el miércoles su 41ª edición, en el ciclópeo Gran Teatro Falla gaditano.. Seguir leyendo
Las Niñas de Cádiz son gente serena, pero sus dichos pican como los tábanos. Para parodiar la actualidad, Ana López Segovia, su directora y autora, suele trufar sus obras de referencias a la Grecia de Pericles. Esta vez, ha preferido situar la acción en el medioevo, porque existen similitudes entre la sociedad estamental y el caciquismo contemporáneo retratado en La Reina Brava, farsa grotesca con la que el Festival Iberoamericano de Teatro abrió el miércoles su 41ª edición, en el ciclópeo Gran Teatro Falla gaditano. Seguir leyendo
Las Niñas de Cádiz son gente serena, pero sus dichos pican como los tábanos. Para parodiar la actualidad, Ana López Segovia, su directora y autora, suele trufar sus obras de referencias a la Grecia de Pericles. Esta vez, ha preferido situar la acción en el medioevo, porque existen similitudes entre la sociedad estamental y el caciquismo contemporáneo retratado en La Reina Brava, farsa grotesca con la que el Festival Iberoamericano de Teatro abrió el miércoles su 41ª edición, en el ciclópeo Gran Teatro Falla gaditano.
Trasladar a otra época acontecimientos presentes es la manera mejor de hacer digestible para tirios y troyanos la visión crítica que de nuestros días tiene López Segovia, siempre buena observadora. La vida política actual puede narrarse sin tapujos si por el escenario desfilan monarcas absolutos, juglares aduladores y nobles logreros en vez de presidentes de diputación omnímodos, alcaldes déspotas y funcionarios puestos a dedo. Si una obra se ambienta en el pasado, el programador teatral de turno no debe temer que su concejal de cultura y su alcalde se den por aludidos.
Todo ello no quita a esta función un ápice de su mordacidad, que no es poca, pues el argumento utiliza la trama del caso Carrasco como una falsilla. La monarca que da título a la obra es un trasunto apenas disimulado de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León entre 2007 y 2014, en la que ejerció un poder cuasi feudal. La que también fuera presidenta del PP leonés llegó a ocupar 13 cargos simultáneamente, mientras repartía y negaba puestos de trabajo en la administración o conseguía expulsar de su partido a quienes osaron oponérsele. Hasta que un día, dio con la horma de su zapato: una militante popular le descerrajó varios tiros por el daño sostenido que le había causado a su hija, según declaró la propia autora del crimen.
Lo que se relata en La Reina Brava sigue casi punto por punto lo acontecido en el caso Carrasco. Pocas fantasías se ha permitido su autora, salvo las espaciotemporales. La función prende el interés, por sus alusiones a una realidad que resultará fehaciente para quien tenga experiencia en el desempeño de la función pública y para cualquiera atento a la actualidad.
Las Niñas de Cádiz hablan y cantan sin pelos en la lengua, como es tradición en las chirigotas, que les sirven de inspiración. Su sistema de alusiones sintoniza con el propio de las revistas de actualidades, como pudieron serlo en su día La Gran Vía, Cuadros disolventes o El año pasado por agua. Hay, por otra parte, un vínculo neural que no había advertido hasta ahora entre el teatro social que hace esta compañía y el de La Calòrica, tan disímiles en lo epidérmico. Pero, puestos a buscar semejanzas, a lo que más se parece La Reina Brava es al cabaré político de la desopilante compañía mexicana Las Reinas Chulas, infatigable azote del poder. ¡Cuánto nos gustaría volverla a ver por España!
Retornando a las raíces, alguna filiación tiene este espectáculo de López Segovia con Castañuela 70, mítico musical chusco del que nos ha llegado un aroma de leyenda. La pantomima del asesinato de su protagonista, está resuelta con un estilo emparentado con el de Comediants y el de Els Joglars de La torna. Dicen conocedores estrechos de la compañía gaditana que la responsabilidad de actuar en el templo de la chirigota le pesó una pizquita, pero no lo percibí. La totalidad del público saludó el final volcado y puesto en pie.
Texto y dirección: Ana López Segovia
Intérpretes: Rocío Segovia, Alicia Rodríguez y Ana López Segovia
FIT de Cádiz, 14 y 15 de octubre. 23, Noáin. 24, Alsasua. 25, Mutilva. 31 y 1 de noviembre, Valencia. 5, Tomares. 6, Alcalá de Guadaira. 7, Lebrija. Luego en Santa Cruz de Las Palmas, Melilla, Granada…
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