Esta noche, un satélite de la NASA va a reentrar en la atmósfera terrestre. No es un suceso inusual, dado que cada mes se producen varias reentradas no controladas de satélites o etapas agotadas de cohetes, pero el caso de la sonda Van Allen Probe A es diferente dado que no se va a producir de acuerdo con las directrices de seguridad habituales de la NASA.. Van Allen Probe A, que ha pasado más de una década atravesando los cinturones de radiación de Van Allen que rodean la Tierra, se quemará durante la reentrada, pero es probable que parte del satélite de 600 kilogramos llegue a la superficie terrestre sin desintegrarse en la atmósfera. ‘Se espera que algunos componentes sobrevivan al reingreso. El riesgo de que alguien en la Tierra sufra algún daño es bajo’, ha señalado la agencia espacial en un comunicado.. 1 probabilidad entre 4.200 en lugar de 1 entre 10.000. Esta situación plantea un riesgo para la población que es superior al que normalmente permite Estados Unidos. El riesgo de que alguien en la Tierra resulte herido sigue siendo bajo, aproximadamente de 1 entre 4.200, pero supera el estándar de 1 entre 10.000 para que una reentrada no controlada cause víctimas.. ‘Debido a cambios de diseño en una fase avanzada, aumentó el riesgo potencial de una reentrada no controlada. Después de tener en cuenta los beneficios científicos de la misión y el bajo riesgo de daño para cualquier persona en la Tierra, la NASA concedió una exención para abordar el incumplimiento de las Prácticas Estándar de Mitigación de Desechos Orbitales del Gobierno de EE UU. En consonancia con la política nacional, la NASA notificó la excepción al Departamento de Estado de EE UU’, ha afirmado un portavoz de la NASA.. ¿Cuándo y dónde caerá Van Allen Probe A?. Es difícil predecir las reentradas de satélites. La densidad de la atmósfera superior varía, y la última previsión de la Fuerza Espacial de EE UU indicaba que la Van Allen Probe A reentrará en la atmósfera en torno a las 01:45, hora peninsular española, de mañana 12 de marzo.. La Van Allen Probe A fue lanzada en 2012 como parte de una misión de dos satélites para estudiar los cinturones de radiación de la Tierra. Estos cinturones son una acumulación de partículas con carga eléctrica atrapadas por el campo magnético terrestre y ayudan a proteger nuestro planeta de la radiación cósmica y de las tormentas solares. La NASA dio por terminada la misión en 2019, cuando los satélites se quedaron sin combustible.. Las dos Van Allen Probes fueron lanzadas a órbitas elípticas que iban desde unos pocos cientos de kilómetros sobre la Tierra hasta un apogeo, o punto más alto, de más de 32.000 km. Debido a la inclinación de sus órbitas, se espera que la Probe A termine cayendo en una franja en torno al ecuador situada entre los 10 grados de latitud norte y sur.. Inicialmente, los ingenieros de la NASA esperaban que la nave reentrara en la atmósfera en 2034, pero una actividad solar más intensa de lo previsto hizo que la atmósfera se expandiera hacia el exterior, aumentando el arrastre atmosférico sobre los satélites y adelantando su reingreso. La sonda gemela, Van Allen Probe B, no debería caer antes de 2030, con un riesgo similar para la población.. Las dos naves fueron construidas por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. La NASA ha afirmado que la misión realizó varios descubrimientos importantes, entre ellos ‘los primeros datos que muestran la existencia de un tercer cinturón de radiación transitorio, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar’.. No es la primera vez que un satélite de la NASA reentra en la atmósfera sin cumplir los estándares de riesgo. Uno de ellos, el Rossi X-ray Timing Explorer (RXTE), lo hizo en 2018 con una probabilidad de 1 entre 1.000 de dañar a alguien en tierra. No hubo heridos. RXTE fue lanzado en 1995, apenas cuatro meses antes de que la NASA emitiera su primera norma sobre mitigación de desechos orbitales y gestión del riesgo de reentrada.
La agencia espacial espera que algunos componentes de la sonda de 600 kilogramos sobrevivan al reingreso que tendrá lugar durante esta noche
Esta noche, un satélite de la NASA va a reentrar en la atmósfera terrestre. No es un suceso inusual, dado que cada mes se producen varias reentradas no controladas de satélites o etapas agotadas de cohetes, pero el caso de la sonda Van Allen Probe A es diferente dado que no se va a producir de acuerdo con las directrices de seguridad habituales de la NASA.. Van Allen Probe A, que ha pasado más de una década atravesando los cinturones de radiación de Van Allen que rodean la Tierra, se quemará durante la reentrada, pero es probable que parte del satélite de 600 kilogramos llegue a la superficie terrestre sin desintegrarse en la atmósfera. ‘Se espera que algunos componentes sobrevivan al reingreso. El riesgo de que alguien en la Tierra sufra algún daño es bajo’, ha señalado la agencia espacial en un comunicado.. 1 probabilidad entre 4.200 en lugar de 1 entre 10.000. Esta situación plantea un riesgo para la población que es superior al que normalmente permite Estados Unidos. El riesgo de que alguien en la Tierra resulte herido sigue siendo bajo, aproximadamente de 1 entre 4.200, pero supera el estándar de 1 entre 10.000 para que una reentrada no controlada cause víctimas.. ‘Debido a cambios de diseño en una fase avanzada, aumentó el riesgo potencial de una reentrada no controlada. Después de tener en cuenta los beneficios científicos de la misión y el bajo riesgo de daño para cualquier persona en la Tierra, la NASA concedió una exención para abordar el incumplimiento de las Prácticas Estándar de Mitigación de Desechos Orbitales del Gobierno de EE UU. En consonancia con la política nacional, la NASA notificó la excepción al Departamento de Estado de EE UU’, ha afirmado un portavoz de la NASA.. ¿Cuándo y dónde caerá Van Allen Probe A?. Es difícil predecir las reentradas de satélites. La densidad de la atmósfera superior varía, y la última previsión de la Fuerza Espacial de EE UU indicaba que la Van Allen Probe A reentrará en la atmósfera en torno a las 01:45, hora peninsular española, de mañana 12 de marzo.. La Van Allen Probe A fue lanzada en 2012 como parte de una misión de dos satélites para estudiar los cinturones de radiación de la Tierra. Estos cinturones son una acumulación de partículas con carga eléctrica atrapadas por el campo magnético terrestre y ayudan a proteger nuestro planeta de la radiación cósmica y de las tormentas solares. La NASA dio por terminada la misión en 2019, cuando los satélites se quedaron sin combustible.. Las dos Van Allen Probes fueron lanzadas a órbitas elípticas que iban desde unos pocos cientos de kilómetros sobre la Tierra hasta un apogeo, o punto más alto, de más de 32.000 km. Debido a la inclinación de sus órbitas, se espera que la Probe A termine cayendo en una franja en torno al ecuador situada entre los 10 grados de latitud norte y sur.. Inicialmente, los ingenieros de la NASA esperaban que la nave reentrara en la atmósfera en 2034, pero una actividad solar más intensa de lo previsto hizo que la atmósfera se expandiera hacia el exterior, aumentando el arrastre atmosférico sobre los satélites y adelantando su reingreso. La sonda gemela, Van Allen Probe B, no debería caer antes de 2030, con un riesgo similar para la población.. Las dos naves fueron construidas por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. La NASA ha afirmado que la misión realizó varios descubrimientos importantes, entre ellos ‘los primeros datos que muestran la existencia de un tercer cinturón de radiación transitorio, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar’.. No es la primera vez que un satélite de la NASA reentra en la atmósfera sin cumplir los estándares de riesgo. Uno de ellos, el Rossi X-ray Timing Explorer (RXTE), lo hizo en 2018 con una probabilidad de 1 entre 1.000 de dañar a alguien en tierra. No hubo heridos. RXTE fue lanzado en 1995, apenas cuatro meses antes de que la NASA emitiera su primera norma sobre mitigación de desechos orbitales y gestión del riesgo de reentrada.
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