España disputa este martes contra Francia la segunda semifinal de un Mundial de su historia, y la RFEF organizó un vuelo chárter con más de 200 pasajeros para llevar a Iker Casillas, Fernando Llorente, Jesús Navas, Pepe Reina, Michel Salgado, Emilio Butragueño y una larga representación de directivos del fútbol español hasta el escenario del partido contra Francia. El mensaje era claro: la Selección no viaja sola a una cita de esta magnitud. Cuatro de esos exfutbolistas saben lo que significa llegar hasta aquí. Casillas, Llorente, Navas y Reina jugaron la semifinal de Sudáfrica 2010 contra Alemania, el partido en que un cabezazo de Carles Puyol abrió la puerta a aquel título que cambió la historia del fútbol español. Ahora vuelven, esta vez desde la grada, para arropar a una generación que aspira a repetir aquella gesta. La presencia de leyendas en el paladar de la cita Entre los dirigentes que estuvieron en el acto de despedida estaba también Martín Presa, dirigente del Rayo Vallecano, junto a una de las figuras más inesperadas de la cita: Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. Su asistencia no pasó desapercibid, y Laporta navegó en esas aguas sin mostrar incomodidad aparente. El momento cumbre llegó Cuando Casillas cerró su intervención ante el público con un rotundo «¡Viva España!», el máximo responsable del Barça aplaudió junto al resto de los asistentes, con una sonrisa en la cara. Después posó junto al propio Casillas y otras personalidades vinculadas al Real Madrid, en una imagen que habría resultado impensable en cualquier otro escenario. Laporta ha hecho del catalanismo y de la cercanía del Barcelona al independentismo uno de sus sellos de identidad durante años, pero este Mundial le ha empujado hacia un discurso más matizado. Su argumento público es que apoya a los futbolistas del Barça que visten la camiseta de España, y la plantilla le da argumentos de sobra para sostenerlo: Lamine Yamal, Pablo Cubarsí, Ferran Torres, Pedri, Dani Olmo, Gavi, Eric García y Joan García son los jugadores azulgrana que han llegado hasta las semifinales con la Selección. Del Real Madrid, en el equipo figura Marc Cucurella. Con ese escudo humano, Laporta puede presentar su apoyo a España como una lealtad a sus futbolistas antes que una renuncia a sus posiciones políticas. Es una fórmula que le permite aplaudir el «¡Viva España!» de Casillas sin que nadie pueda acusarle de contradicción, aunque la imagen de ambos juntos, sonrientes, deja poco margen para los matices. Una segunda vez en la historia Al margen de la política y de los gestos que rodean a la expedición oficial, España afronta algo que sólo ha vivido una vez antes en su historia: una semifinal de un Mundial. El partido contra Francia tiene una dimensión que va más allá del resultado, aunque el resultado sea lo único que importa en este momento. Las leyendas que subieron al chárter de la RFEF lo saben mejor que nadie, porque el
El presidente del Barcelona ha estado en un acto de la Federación antes de la semifinal del Mundial
España disputa este martes contra Francia la segunda semifinal de un Mundial de su historia, y la RFEF organizó un vuelo chárter con más de 200 pasajeros para llevar a Iker Casillas, Fernando Llorente, Jesús Navas, Pepe Reina, Michel Salgado, Emilio Butragueño y una larga representación de directivos del fútbol español hasta el escenario del partido contra Francia. El mensaje era claro: la Selección no viaja sola a una cita de esta magnitud.Cuatro de esos exfutbolistas saben lo que significa llegar hasta aquí. Casillas, Llorente, Navas y Reina jugaron la semifinal de Sudáfrica 2010 contra Alemania, el partido en que un cabezazo de Carles Puyol abrió la puerta a aquel título que cambió la historia del fútbol español. Ahora vuelven, esta vez desde la grada, para arropar a una generación que aspira a repetir aquella gesta.La presencia de leyendas en el paladar de la citaEntre los dirigentes que estuvieron en el acto de despedida estaba también Martín Presa, dirigente del Rayo Vallecano, junto a una de las figuras más inesperadas de la cita: Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. Su asistencia no pasó desapercibid, y Laporta navegó en esas aguas sin mostrar incomodidad aparente.El momento cumbre llegó Cuando Casillas cerró su intervención ante el público con un rotundo «¡Viva España!», el máximo responsable del Barça aplaudió junto al resto de los asistentes, con una sonrisa en la cara. Después posó junto al propio Casillas y otras personalidades vinculadas al Real Madrid, en una imagen que habría resultado impensable en cualquier otro escenario.Laporta ha hecho del catalanismo y de la cercanía del Barcelona al independentismo uno de sus sellos de identidad durante años, pero este Mundial le ha empujado hacia un discurso más matizado. Su argumento público es que apoya a los futbolistas del Barça que visten la camiseta de España, y la plantilla le da argumentos de sobra para sostenerlo: Lamine Yamal, Pablo Cubarsí, Ferran Torres, Pedri, Dani Olmo, Gavi, Eric García y Joan García son los jugadores azulgrana que han llegado hasta las semifinales con la Selección. Del Real Madrid, en el equipo figura Marc Cucurella.Con ese escudo humano, Laporta puede presentar su apoyo a España como una lealtad a sus futbolistas antes que una renuncia a sus posiciones políticas. Es una fórmula que le permite aplaudir el «¡Viva España!» de Casillas sin que nadie pueda acusarle de contradicción, aunque la imagen de ambos juntos, sonrientes, deja poco margen para los matices.Una segunda vez en la historiaAl margen de la política y de los gestos que rodean a la expedición oficial, España afronta algo que sólo ha vivido una vez antes en su historia: una semifinal de un Mundial. El partido contra Francia tiene una dimensión que va más allá del resultado, aunque el resultado sea lo único que importa en este momento. Las leyendas que subieron al chárter de la RFEF lo saben mejor que nadie, porque ellos también est
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