Gabriella Guillén ha sido la segunda expulsada de Supervivientes. La exconcursante ya está en España y en la última gala fue recibida en plató. Pero antes de volver pudo reencontrarse con su maleta y objetos personales que tuvo que dejar atrás, darse una ducha, dormir en una cama con colchón y almohada, además de verse en el espejo tras semanas sin hacerlo y disfrutar de un gran banquete de comida.. «¡No me lo creo! Qué piernitas se me han quedado, superfinas, y las marcas de los mosquitos y los golpes. Por favor, qué pelos. No me reconozco, qué morena, qué pelos», decía la joven al ver su cuerpo reflejado, sin poder creerse que era ella la que tenía delante.. «Me sorprende muchísimo la cara, la tengo superpequeña, la cintura, las piernas, normal, sin comer, comíamos una vez al día», continuaba acerca de su cambio físico. «Lo primero que voy a hacer en España es entrar al taller: el pelo, las uñas…», aseguró sobre lo que hará nada más llegar.. Una de las cosas que más le preocupa a Gabriella Guillén es su hijo. «Espero que me reconozca. Me habrá visto en la tele, seguro que reconoce a su mamá», se dijo a sí misma sobre la posibilidad de que su pequeño tenga dudas de quién es cuando la vuelva a ver.. Después de observarse en el espejo, le esperaba una mesa llena de comida y bebida exclusiva para ella. Aunque aseguró que lo «mejor» que ha llevado ha sido el hambre, se lo comería «todo». Y lo que más ganas de comer tiene cuando esté en su casa son unas «lentejas con chorizo o un cocido».
La exconcursante ya está en España, pero antes de volver pudo descubrir cómo se ha quedado físicamente después de casi un mes de concurso.
20MINUTOS.ES – Televisión
Gabriella Guillén ha sido la segunda expulsada de Supervivientes. La exconcursante ya está en España y en la última gala fue recibida en plató. Pero antes de volver pudo reencontrarse con su maleta y objetos personales que tuvo que dejar atrás, darse una ducha, dormir en una cama con colchón y almohada, además de verse en el espejo tras semanas sin hacerlo y disfrutar de un gran banquete de comida.. «¡No me lo creo! Qué piernitas se me han quedado, superfinas, y las marcas de los mosquitos y los golpes. Por favor, qué pelos. No me reconozco, qué morena, qué pelos», decía la joven al ver su cuerpo reflejado, sin poder creerse que era ella la que tenía delante.. «Me sorprende muchísimo la cara, la tengo superpequeña, la cintura, las piernas, normal, sin comer, comíamos una vez al día», continuaba acerca de su cambio físico. «Lo primero que voy a hacer en España es entrar al taller: el pelo, las uñas…», aseguró sobre lo que hará nada más llegar.. Una de las cosas que más le preocupa a Gabriella Guillén es su hijo. «Espero que me reconozca. Me habrá visto en la tele, seguro que reconoce a su mamá», se dijo a sí misma sobre la posibilidad de que su pequeño tenga dudas de quién es cuando la vuelva a ver.. Después de observarse en el espejo, le esperaba una mesa llena de comida y bebida exclusiva para ella. Aunque aseguró que lo «mejor» que ha llevado ha sido el hambre, se lo comería «todo». Y lo que más ganas de comer tiene cuando esté en su casa son unas «lentejas con chorizo o un cocido».
