El acceso a la vivienda para las personas mayores vuelve a estar en el centro del debate. Alba Aldehuela, propietaria de 25 años, acudió al programa Ahora Sonsoles, de Antena 3, para explicar abiertamente que prefiere no alquilar habitaciones a personas de edad avanzada. Sus palabras generaron un tenso cara a cara con la presentadora Sonsoles Ónega en directo.. Aldehuela vive en el piso que en su momento adquirió su padre y alquila las habitaciones restantes. Su criterio de selección es claro: busca inquilinos que compartan su etapa vital. «Si salgo de fiesta y llego a las 5 de la mañana…», apuntó, dando a entender que la diferencia de rutinas con una persona jubilada haría inviable la convivencia. Antes buscaba estudiantes universitarios; ahora prefiere jóvenes trabajadores de perfil similar al suyo.. Su preferencia. La joven fue directa al justificar su postura: «Convivir con una persona mayor no es que me moleste, pero es mi preferencia. Porque al final yo vivo allí, soy la que enseña el piso… que por suerte es en Madrid, que hay mucha gente que demanda pisos». Una afirmación que, sin embargo, choca con la realidad del mercado: el alquiler en la capital ya supera los 1.500 euros mensuales de media, con subidas acumuladas de más del 50% en los últimos cinco años, lo que deja a las personas mayores con pensión como uno de los colectivos más vulnerables ante la crisis de la vivienda.. El programa constató además que el caso de Alba no es aislado. Al llamar a diferentes propietarios, encontró la misma respuesta: no alquilaban a personas mayores, y las justificaciones eran prácticamente idénticas.. Fue entonces cuando Sonsoles Ónega tomó partido. La presentadora no dudó en calificar la actitud de discriminación ante la propia interesada: «Alba se va a enfadar si yo digo que discrimina, pero, para mí, discrimina». Aldehuela lo rechazó de plano: «No es discriminatorio. Yo me he mudado a otra ciudad y elijo con quién quiero convivir, no es otra cosa».. Una reflexión con la que sigue de acuerdo. Ónega fue un paso más allá y le planteó un escenario personal para hacerla reflexionar: «Si le hicieran eso a tu madre o a tu abuela, ¿qué? ¿Qué pasaría si no les alquilasen una habitación que necesitaran?». Alba no dio su brazo a torcer y cerró el debate apuntando que a ella también podrían rechazarla por su edad, añadiendo: «Yo no pongo esos términos».. El debate deja una pregunta sin respuesta clara: ¿dónde termina la preferencia personal de un propietario y dónde empieza la discriminación hacia un colectivo que, en muchos casos, depende únicamente de una pensión para sobrevivir?
Alba Aldehuela, propietaria de un piso en Madrid, explicó los criterios con los que filtra a los interesados en convivir con ella
El acceso a la vivienda para las personas mayores vuelve a estar en el centro del debate. Alba Aldehuela, propietaria de 25 años, acudió al programa Ahora Sonsoles, de Antena 3, para explicar abiertamente que prefiere no alquilar habitaciones a personas de edad avanzada. Sus palabras generaron un tenso cara a cara con la presentadora Sonsoles Ónega en directo.. Aldehuela vive en el piso que en su momento adquirió su padre y alquila las habitaciones restantes. Su criterio de selección es claro: busca inquilinos que compartan su etapa vital. «Si salgo de fiesta y llego a las 5 de la mañana…», apuntó, dando a entender que la diferencia de rutinas con una persona jubilada haría inviable la convivencia. Antes buscaba estudiantes universitarios; ahora prefiere jóvenes trabajadores de perfil similar al suyo.. Su preferencia. La joven fue directa al justificar su postura: «Convivir con una persona mayor no es que me moleste, pero es mi preferencia. Porque al final yo vivo allí, soy la que enseña el piso… que por suerte es en Madrid, que hay mucha gente que demanda pisos». Una afirmación que, sin embargo, choca con la realidad del mercado: el alquiler en la capital ya supera los 1.500 euros mensuales de media, con subidas acumuladas de más del 50% en los últimos cinco años, lo que deja a las personas mayores con pensión como uno de los colectivos más vulnerables ante la crisis de la vivienda.. El programa constató además que el caso de Alba no es aislado. Al llamar a diferentes propietarios, encontró la misma respuesta: no alquilaban a personas mayores, y las justificaciones eran prácticamente idénticas.. Fue entonces cuando Sonsoles Ónega tomó partido. La presentadora no dudó en calificar la actitud de discriminación ante la propia interesada: «Alba se va a enfadar si yo digo que discrimina, pero, para mí, discrimina». Aldehuela lo rechazó de plano: «No es discriminatorio. Yo me he mudado a otra ciudad y elijo con quién quiero convivir, no es otra cosa».. Una reflexión con la que sigue de acuerdo. Ónega fue un paso más allá y le planteó un escenario personal para hacerla reflexionar: «Si le hicieran eso a tu madre o a tu abuela, ¿qué? ¿Qué pasaría si no les alquilasen una habitación que necesitaran?». Alba no dio su brazo a torcer y cerró el debate apuntando que a ella también podrían rechazarla por su edad, añadiendo: «Yo no pongo esos términos».. El debate deja una pregunta sin respuesta clara: ¿dónde termina la preferencia personal de un propietario y dónde empieza la discriminación hacia un colectivo que, en muchos casos, depende únicamente de una pensión para sobrevivir?
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