La fiesta de Villa Montaña en La isla de las tentaciones se congeló en seco cuando la luz de la tentación estalló y el rostro de Leila apareció en el televisor ante todos los chicos. Nadie esperaba que fuera ella la primera, y Atamán menos que nadie.. El canario reaccionó de inmediato: «Lo sabía». Repitió la frase una y otra vez, llevándose las manos a la cabeza sin poder disimular el golpe. «Mis límites son muy altos», alcanzó a decir entre resoplidos y cabizbajo, mientras algunas tentadoras murmuraban «pobrecillo» y otras le pedían que intentara calmarse.. Lo que vino después fue aún más tenso. Atamán arrancó a caminar a paso rápido hacia fuera de la villa en un amago de ir directo a buscar a su pareja, y fue José quien tuvo que interceptarle antes de que la situación se desbordara. «Atamán no, tú no te vas», se escuchó decir con firmeza.. Las lágrimas no tardaron en aparecer. «Es que lo ha hecho la primera, tío. ¿Por qué crees que me pongo así?», repetía sin poder contenerse, mientras sus compañeros se mantenían a su lado intentando darle todo el apoyo posible en uno de sus momentos más duros en la isla.. Las tentadoras esperaban en la villa el regreso de los chicos, pero Atamán seguía fuera de sí, incapaz de asumir lo ocurrido. Todos los presentes comentaban lo vivido profundamente impactados, viendo a un participante que jamás habían visto así: destrozado y sin poder creer lo que acababa de descubrir.
Atamán no pudo contener las lágrimas al descubrir que Leila había sido la primera en hacer sonar la luz de la tentación.
20MINUTOS.ES – Televisión
La fiesta de Villa Montaña en La isla de las tentaciones se congeló en seco cuando la luz de la tentación estalló y el rostro de Leila apareció en el televisor ante todos los chicos. Nadie esperaba que fuera ella la primera, y Atamán menos que nadie.. El canario reaccionó de inmediato: «Lo sabía». Repitió la frase una y otra vez, llevándose las manos a la cabeza sin poder disimular el golpe. «Mis límites son muy altos», alcanzó a decir entre resoplidos y cabizbajo, mientras algunas tentadoras murmuraban «pobrecillo» y otras le pedían que intentara calmarse.. Lo que vino después fue aún más tenso. Atamán arrancó a caminar a paso rápido hacia fuera de la villa en un amago de ir directo a buscar a su pareja, y fue José quien tuvo que interceptarle antes de que la situación se desbordara. «Atamán no, tú no te vas», se escuchó decir con firmeza.. Las lágrimas no tardaron en aparecer. «Es que lo ha hecho la primera, tío. ¿Por qué crees que me pongo así?», repetía sin poder contenerse, mientras sus compañeros se mantenían a su lado intentando darle todo el apoyo posible en uno de sus momentos más duros en la isla.. Las tentadoras esperaban en la villa el regreso de los chicos, pero Atamán seguía fuera de sí, incapaz de asumir lo ocurrido. Todos los presentes comentaban lo vivido profundamente impactados, viendo a un participante que jamás habían visto así: destrozado y sin poder creer lo que acababa de descubrir.
