El balance de los dos primeros años de mandato de Salvador Illa ha provocado una respuesta unánime de la oposición: todos los grupos han coincidido en criticar el tono triunfalista del presidente de la Generalitat y en acusarle de no asumir los problemas que, a su juicio, atraviesa Cataluña. PP, Junts, ERC y Comuns han cuestionado el diagnóstico del jefe del ejecutivo catalán, aunque con matices distintos: mientras los populares han pedido directamente elecciones anticipadas, los republicanos han reclamado cambios en el Govern y los socios de investidura han exigido más autocrítica y mayor ambición. La portavoz del PP en el Parlament, Lorena Roldán, ha sido la más contundente al reclamar a Illa la convocatoria de elecciones. «Cataluña está peor que hace dos años, cosa que parecía imposible, pero lo ha conseguido», ha afirmado, acusando al presidente de haber sido un «fraude político» y de no haber hecho «absolutamente nada» durante su mandato. Los populares han cargado contra la gestión de los servicios públicos, los resultados educativos y la política del ejecutivo catalán, al que han acusado de estar «más dedicado a la propaganda que a resolver los problemas de los ciudadanos». En este sentido, Roldán también ha puesto el foco en la polémica de las pruebas PISA y ha criticado que el Govern conociera desde hacía meses las irregularidades y no informara de ellas. Desde Junts, su portavoz Salvador Vergés ha calificado el balance de Illa de «triunfalista» y carente de autocrítica. A su juicio, el presidente sigue «anclado en la propaganda» y no reconoce la realidad que perciben los catalanes, marcada por las huelgas educativas, los problemas de Rodalies y la inseguridad. Vergés ha atribuido la situación actual a una combinación entre lo que considera una «asfixia premeditada del Estado español» y una «mala y nefasta gestión» del Govern socialista. Además, ha acusado al ejecutivo de actuar siempre de forma reactiva, «cuando los escándalos y las crisis ya han estallado», en lugar de prevenirlos. En relación con el error en las pruebas PISA, Junts ha reclamado que Illa comparezca en el Parlament y ha anunciado el registro de una comisión de investigación para esclarecer el «gravísimo escándalo». Según Vergés, la primera prioridad del presidente tras regresar de su viaje institucional a Vietnam y Singapur debería haber sido dar explicaciones sobre este asunto. Sus socios, también críticos ERC, socio clave para la estabilidad parlamentaria del Govern, también ha criticado el balance de Illa. Su portavoz, Ester Capella, ha reclamado al presidente que impulse cambios en el ejecutivo durante el mes de septiembre ante la falta de autocrítica que, a su juicio, mostró en su comparecencia. Capella ha señalado especialmente al Departamento de Educación por la crisis de las pruebas PISA y el conflicto con los sindicatos docentes. «Hay cosas que no van bien», ha afirmado, reclamando que el Govern analice sus errore
Junts, PP, ERC y los comuns creen que el Govern debería hacer muchos cambios
El balance de los dos primeros años de mandato de Salvador Illa ha provocado una respuesta unánime de la oposición: todos los grupos han coincidido en criticar el tono triunfalista del presidente de la Generalitat y en acusarle de no asumir los problemas que, a su juicio, atraviesa Cataluña. PP, Junts, ERC y Comuns han cuestionado el diagnóstico del jefe del ejecutivo catalán, aunque con matices distintos: mientras los populares han pedido directamente elecciones anticipadas, los republicanos han reclamado cambios en el Govern y los socios de investidura han exigido más autocrítica y mayor ambición.La portavoz del PP en el Parlament, Lorena Roldán, ha sido la más contundente al reclamar a Illa la convocatoria de elecciones. «Cataluña está peor que hace dos años, cosa que parecía imposible, pero lo ha conseguido», ha afirmado, acusando al presidente de haber sido un «fraude político» y de no haber hecho «absolutamente nada» durante su mandato.Los populares han cargado contra la gestión de los servicios públicos, los resultados educativos y la política del ejecutivo catalán, al que han acusado de estar «más dedicado a la propaganda que a resolver los problemas de los ciudadanos». En este sentido, Roldán también ha puesto el foco en la polémica de las pruebas PISA y ha criticado que el Govern conociera desde hacía meses las irregularidades y no informara de ellas.Desde Junts, su portavoz Salvador Vergés ha calificado el balance de Illa de «triunfalista» y carente de autocrítica. A su juicio, el presidente sigue «anclado en la propaganda» y no reconoce la realidad que perciben los catalanes, marcada por las huelgas educativas, los problemas de Rodalies y la inseguridad.Vergés ha atribuido la situación actual a una combinación entre lo que considera una «asfixia premeditada del Estado español» y una «mala y nefasta gestión» del Govern socialista. Además, ha acusado al ejecutivo de actuar siempre de forma reactiva, «cuando los escándalos y las crisis ya han estallado», en lugar de prevenirlos. En relación con el error en las pruebas PISA, Junts ha reclamado que Illa comparezca en el Parlament y ha anunciado el registro de una comisión de investigación para esclarecer el «gravísimo escándalo». Según Vergés, la primera prioridad del presidente tras regresar de su viaje institucional a Vietnam y Singapur debería haber sido dar explicaciones sobre este asunto.Sus socios, también críticosERC, socio clave para la estabilidad parlamentaria del Govern, también ha criticado el balance de Illa. Su portavoz, Ester Capella, ha reclamado al presidente que impulse cambios en el ejecutivo durante el mes de septiembre ante la falta de autocrítica que, a su juicio, mostró en su comparecencia. Capella ha señalado especialmente al Departamento de Educación por la crisis de las pruebas PISA y el conflicto con los sindicatos docentes. «Hay cosas que no van bien», ha afirmado, reclamando que el Govern analice sus errores y me
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