El centenario de Las aventuras del príncipe Achmed ha devuelto la atención sobre la cineasta alemana Lotte Reiniger, autora de una película de 1926 considerada el largometraje de animación más antiguo que se conserva.. La directora, que tenía solo 26 años cuando la estrenó, se adelantó más de una década a Blancanieves y los siete enanitos, la obra con la que Disney popularizó el cine animado.. Nacida en Berlín en 1899, Reiniger empezó interesándose por el teatro de sombras y creando siluetas recortadas inspiradas en obras de Shakespeare. Sus primeros pasos en el cine estuvieron lejos del glamour: trabajó en una adaptación de El flautista de Hamelín, donde recortaba rótulos y ayudaba con las ratas del rodaje. Cuando los animales no seguían al “flautista”, el equipo optó por sustituirlos por figuras de madera animadas fotograma a fotograma, una experiencia que despertó su interés por la animación.. A partir de ahí desarrolló una técnica propia basada en siluetas articuladas de cartón, iluminadas desde abajo y fotografiadas movimiento a movimiento. El proceso era completamente artesanal, pero permitió a Reiniger convertirse en una pionera de la animación mucho antes de que Mickey Mouse llegara a las pantallas.. La mujer que se adelantó a Disney. En 1919 estrenó su primer cortometraje y durante los años siguientes adaptó cuentos como La Bella Durmiente o Cenicienta. Incluso llegó a realizar un anuncio para Nivea, en una época en la que el cine animado todavía daba sus primeros pasos.. Su gran salto llegó cuando un banquero berlinés decidió financiar un proyecto mucho más ambicioso. Reiniger reunió un pequeño equipo y dedicó tres años a crear Las aventuras del príncipe Achmed, una historia inspirada en Las mil y una noches sobre un príncipe enfrentado a un hechicero capaz de transformarse.. La película también destacó por su innovación técnica. Reiniger utilizó varias capas de vidrio para crear profundidad en las escenas, un sistema precursor de la cámara multiplano que Disney popularizaría años después. Aunque la versión del estudio estadounidense fue más compleja, especialistas consideran que la alemana fue la primera en emplear una técnica similar.. Una pionera olvidada durante décadas. Durante años, Blancanieves y los siete enanitos fue presentada como el primer largometraje de animación, algo que ayudó a eclipsar el trabajo de Reiniger. Sin embargo, muchos historiadores consideran Las aventuras del príncipe Achmed como la película animada más antigua que todavía se conserva, ya que producciones anteriores, como El Apóstol (1917), desaparecieron.. Un siglo después, la cinta sigue proyectándose en distintos países, muchas veces con música en directo. La efeméride también ha servido para recuperar el legado de una creadora que, con unas tijeras, siluetas de cartón y mucha paciencia, logró adelantarse a Disney y dejar huella en la historia del cine.
El centenario de Las aventuras del príncipe Achmed ha vuelto a poner el foco sobre Lotte Reiniger, una pionera que revolucionó la animación con siluetas recortadas y una técnica artesanal
El centenario de Las aventuras del príncipe Achmed ha devuelto la atención sobre la cineasta alemana Lotte Reiniger, autora de una película de 1926 considerada el largometraje de animación más antiguo que se conserva.. La directora, que tenía solo 26 años cuando la estrenó, se adelantó más de una década aBlancanieves y los siete enanitos, la obra con la que Disney popularizó el cine animado.. Nacida en Berlín en 1899, Reiniger empezó interesándose por el teatro de sombras y creando siluetas recortadas inspiradas en obras de Shakespeare. Sus primeros pasos en el cine estuvieron lejos del glamour: trabajó en una adaptación de El flautista de Hamelín, donde recortaba rótulos y ayudaba con las ratas del rodaje. Cuando los animales no seguían al “flautista”, el equipo optó por sustituirlos por figuras de madera animadas fotograma a fotograma, una experiencia que despertó su interés por la animación.. A partir de ahí desarrolló una técnica propia basada en siluetas articuladas de cartón, iluminadas desde abajo y fotografiadas movimiento a movimiento. El proceso era completamente artesanal, pero permitió a Reiniger convertirse en una pionera de la animación mucho antes de queMickey Mouse llegara a las pantallas.. La mujer que se adelantó a Disney. En 1919 estrenó su primer cortometraje y durante los años siguientes adaptó cuentos como La Bella Durmiente o Cenicienta. Incluso llegó a realizar un anuncio para Nivea, en una época en la que el cine animado todavía daba sus primeros pasos.. Su gran salto llegó cuando un banquero berlinés decidió financiar un proyecto mucho más ambicioso. Reiniger reunió un pequeño equipo y dedicó tres años a crear Las aventuras del príncipe Achmed, una historia inspirada en Las mil y una noches sobre un príncipe enfrentado a un hechicero capaz de transformarse.. La película también destacó por su innovación técnica. Reiniger utilizó varias capas de vidrio para crear profundidad en las escenas, un sistema precursor de la cámara multiplano que Disney popularizaría años después. Aunque la versión del estudio estadounidense fue más compleja, especialistas consideran que la alemana fue la primera en emplear una técnica similar.. Una pionera olvidada durante décadas. Durante años, Blancanieves y los siete enanitos fue presentada como el primer largometraje de animación, algo que ayudó a eclipsar el trabajo de Reiniger. Sin embargo, muchos historiadores consideran Las aventuras del príncipe Achmed como la película animada más antigua que todavía se conserva, ya que producciones anteriores, como El Apóstol (1917), desaparecieron.. Un siglo después, la cinta sigue proyectándose en distintos países, muchas veces con música en directo. La efeméride también ha servido para recuperar el legado de una creadora que, con unas tijeras, siluetas de cartón y mucha paciencia, logró adelantarse a Disney y dejar huella en la historia del cine.
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