En 1960 y con apenas un año de antelación, Benjamin Britten (1913-1976) recibía el encargo de componer una ópera para la inauguración del renovado auditorio Jubilee Hall de Aldeburgh, una villa marinera del condado de Suffolk, Inglaterra. Debido a la premura con que tenía que trabajar, decidió escribir él mismo el libreto, en colaboración con su pareja, el tenor Peter Pears (1910-1986) y en solo siete meses, la partitura de “El sueño de una noche de verano” estaba acabada, una adaptación –y reducción– de la obra homónima de William Shakespeare, que pasó de cinco a tres actos sin perder por ello los elementos esenciales de la trama ni el texto de los personajes, con excepción de una única frase: «Compelling thee to marry with Demetrius» (Obligarte a casarte con Demetrius). Fue estrenada el 11 de junio de 1960 en el Festival de Aldeburgh, con dirección del propio compositor.. Ahora, con el mismo equipo artístico de la ópera que triunfó en 2017 con “Billy Budd” y en 2021 con “Peter Grimes”, ambas de Benjamin Britten: Ivor Bolton, en la dirección musical; Deborah Warner, en la de escena y Kim Brandstrup, en la coreografía, el Teatro Real ofrecerá 6 funciones entre el 10 y el 22 de marzo de una nueva producción de “El sueño de una noche de verano”, que posteriormente se presentará en los teatros coproductores, el Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro Maggio Musicale Fiorentino.. «Otra vuelta de tuerca». Como ya hiciera en la fantasmagórica “Otra vuelta de tuerca”, Britten superpone en escena dos mundos, el real y el sobrenatural, subrayando así su preferencia por dar a la ópera un carácter onírico, simbólico, sobrenatural y también burlesco. En el mundo mágico de las hadas –el inconsciente, lo irracional– todo se altera cuando Oberon, su soberano, celoso de la relación de Tytania con el joven paje que la asiste, decide vengarse pidiendo al alocado Puck que le dé un brebaje que la hará amar locamente la primera persona que vea al despertarse. La equivocación de Puck al administrar el filtro desencadena el caos en la penumbra del bosque en esa noche de verano, donde dos parejas –Hermia y Lisander, Demetrius y Helena– huyen de la hipocresía de la vida cortesana, y un grupo de artesanos se divierte ensayando la obra Píramo y Tisbe –el teatro dentro del teatro– para celebrar la boda del duque Theseus y la reina Hippolyta.. “Si Shakespeare inicia su comedia en la corte ateniense de Theseus e Hippolyta, Britten decide suprimir esta primera parte y empezar directamente en el bosque, que es tierra de hadas y elfos y la tierra de los niños”, explica la directora Deborah Warner, que resalta las diferencias con la comedia del bardo. “Algo distintivo y muy interesante de Britten es que hay cuatro mundos muy distintos, el de la corte, el de las hadas, el de los rústicos artesanos y el de los amantes. El compositor crea, tanto visual como musicalmente, cuatro contextos muy distintos que colisionan y se fusionan en el bosque”.. En cuanto a la escenografía, prosigue Warner, “hemos creado un espacio que no es la representación de un bosque como lo sería en un cuento para niños, sino una instalación que tiene aspectos que evocan un bosque, pero tiene otros muchos aspectos en los que la fantasía o la imaginación del espectador puede funcionar, un espacio con una dimensión aérea, con columpios y otra terrestre, con elementos vegetales y agua”. Por otro lado, “hay dos coros de niños, uno representa a las hadas, y un equipo de bailarines que encontramos en Madrid y pertenecen a distintas disciplinas, danza urbana, acróbatas o formación clásica”, explica.. Cuatro grupos de personajes, cuatro mundos sonoros. El director musical Ivor Bolton, que vuelve al Real, destaca esos cuatro grandes bloques “tanto desde el punto de vista de la dramaturgia como musical, cuatro grupos de personajes con mundos sonoros claramente diferenciados. El del bosque, con el coro infantil, va acompañado de instrumentos como arpa, celesta, cuerdas, viento, maderas, “glissandi” muy específicos que evocan ese ambiente mágico y fantasmal desde el principio. El mundo de los amantes –prosigue Bolton- se representa con música más convencional, más tradicional, con evocaciones al barroco y al arquetipo musical del siglo XIX, una música pasional, más lírica y diatónica. Y el mundo de los rústicos, que es el lado cómico, va acompañado de viento madera en las tesituras bajas y de metales en las más altas. Es un estilo musical mucho más neoclásico”, concluye.. En el reparto, Iestyn Davies (Oberon), Liv Redpath (Tytania), Daniel Abelson (Puck), Thomas Oliemans (Theseus), Christine Rice (Hippolyta), Sam Furness (Lysander), Jacques Imbrailo (Demetrius), Simone McIntosh (Hermia) o Jacquelyn Wagner (Helena), Clive Bayley (Botton), Henry Waddington (Quince), Ru Charlesworth (Flute), Stephen Richardson (Snug), John Graham-Hall (Snout) y William Dazeley (Starveling). Junto a ellos, el coro infantil Pequeños Cantores de la ORCAM, preparados por Ana González –con un importante papel en la ópera–, y la Orquesta Titular del Real.
Veinte años después, “El sueño de una noche de verano” regresa al coliseo madrileño en una producción que firman Ivor Bolton y Deborah Warner
En 1960 y con apenas un año de antelación, Benjamin Britten (1913-1976) recibía el encargo de componer una ópera para la inauguración del renovado auditorio Jubilee Hall de Aldeburgh, una villa marinera del condado de Suffolk, Inglaterra. Debido a la premura con que tenía que trabajar, decidió escribir él mismo el libreto, en colaboración con su pareja, el tenor Peter Pears (1910-1986) y en solo siete meses, la partitura de “El sueño de una noche de verano” estaba acabada, una adaptación –y reducción– de la obra homónima de William Shakespeare, que pasó de cinco a tres actos sin perder por ello los elementos esenciales de la trama ni el texto de los personajes, con excepción de una única frase: «Compelling thee to marry with Demetrius» (Obligarte a casarte con Demetrius). Fue estrenada el 11 de junio de 1960 en el Festival de Aldeburgh, con dirección del propio compositor.. Ahora, con el mismo equipo artístico de la ópera que triunfó en 2017 con “Billy Budd” y en 2021 con “Peter Grimes”, ambas de Benjamin Britten: Ivor Bolton, en la dirección musical; Deborah Warner, en la de escena y Kim Brandstrup, en la coreografía, el Teatro Real ofrecerá 6 funciones entre el 10 y el 22 de marzo de una nueva producción de “El sueño de una noche de verano”, que posteriormente se presentará en los teatros coproductores, el Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro Maggio Musicale Fiorentino.. «Otra vuelta de tuerca». Como ya hiciera en la fantasmagórica “Otra vuelta de tuerca”, Britten superpone en escena dos mundos, el real y el sobrenatural, subrayando así su preferencia por dar a la ópera un carácter onírico, simbólico, sobrenatural y también burlesco. En el mundo mágico de las hadas –el inconsciente, lo irracional– todo se altera cuando Oberon, su soberano, celoso de la relación de Tytania con el joven paje que la asiste, decide vengarse pidiendo al alocado Puck que le dé un brebaje que la hará amar locamente la primera persona que vea al despertarse. La equivocación de Puck al administrar el filtro desencadena el caos en la penumbra del bosque en esa noche de verano, donde dos parejas –Hermia y Lisander, Demetrius y Helena– huyen de la hipocresía de la vida cortesana, y un grupo de artesanos se divierte ensayando la obra Píramo y Tisbe –el teatro dentro del teatro– para celebrar la boda del duque Theseus y la reina Hippolyta.. “Si Shakespeare inicia su comedia en la corte ateniense de Theseus e Hippolyta, Britten decide suprimir esta primera parte y empezar directamente en el bosque, que es tierra de hadas y elfos y la tierra de los niños”, explica la directora Deborah Warner, que resalta las diferencias con la comedia del bardo. “Algo distintivo y muy interesante de Britten es que hay cuatro mundos muy distintos, el de la corte, el de las hadas, el de los rústicos artesanos y el de los amantes. El compositor crea, tanto visual como musicalmente, cuatro contextos muy distintos que colisionan y se fusionan en el bosque”.. En cuanto a la escenografía, prosigue Warner, “hemos creado un espacio que no es la representación de un bosque como lo sería en un cuento para niños, sino una instalación que tiene aspectos que evocan un bosque, pero tiene otros muchos aspectos en los que la fantasía o la imaginación del espectador puede funcionar, un espacio con una dimensión aérea, con columpios y otra terrestre, con elementos vegetales y agua”. Por otro lado, “hay dos coros de niños, uno representa a las hadas, y un equipo de bailarines que encontramos en Madrid y pertenecen a distintas disciplinas, danza urbana, acróbatas o formación clásica”, explica.. Cuatro grupos de personajes, cuatro mundos sonoros. El director musical Ivor Bolton, que vuelve al Real, destaca esos cuatro grandes bloques “tanto desde el punto de vista de la dramaturgia como musical, cuatro grupos de personajes con mundos sonoros claramente diferenciados. El del bosque, con el coro infantil, va acompañado de instrumentos como arpa, celesta, cuerdas, viento, maderas, “glissandi” muy específicos que evocan ese ambiente mágico y fantasmal desde el principio. El mundo de los amantes –prosigue Bolton- se representa con música más convencional, más tradicional, con evocaciones al barroco y al arquetipo musical del siglo XIX, una música pasional, más lírica y diatónica. Y el mundo de los rústicos, que es el lado cómico, va acompañado de viento madera en las tesituras bajas y de metales en las más altas. Es un estilo musical mucho más neoclásico”, concluye.. En el reparto, Iestyn Davies (Oberon), Liv Redpath (Tytania), Daniel Abelson (Puck), Thomas Oliemans (Theseus), Christine Rice (Hippolyta), Sam Furness (Lysander), Jacques Imbrailo (Demetrius), Simone McIntosh (Hermia) o Jacquelyn Wagner (Helena), Clive Bayley (Botton), Henry Waddington (Quince), Ru Charlesworth (Flute), Stephen Richardson (Snug), John Graham-Hall (Snout) y William Dazeley (Starveling). Junto a ellos, el coro infantil Pequeños Cantores de la ORCAM, preparados por Ana González –con un importante papel en la ópera–, y la Orquesta Titular del Real.
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