«Este debe ser el momento de la independencia de Europa», sentenció la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, en su último discurso sobre el Estado de la Unión. Este 9 de mayo, el Día de Europa no se celebra como una simple conmemoración de logros pasados, sino como el punto de partida de una reforma estructural. La relevancia del proyecto comunitario depende hoy de su capacidad para actuar como un bloque independiente. Bruselas hace hoy balance en dos ejes que marcan su futuro: la integración de nuevos miembros y la transformación de sus relaciones transatlánticas.. El Día de Europa conmemora cada 9 de mayo el aniversario de la Declaración Schuman en 1950, el documento fundacional que sentó las bases de la Unión Europea. Concebida por el ministro francés Robert Schuman tras la Segunda Guerra Mundial, esta propuesta estableció la gestión compartida de recursos como el carbón y el acero para garantizar una paz duradera. Siete décadas después, el significado del aniversario ha mutado: este año marca la transición definitiva de un modelo de integración económica a uno de seguridad estratégica.. Uno de los principales desafíos políticos es la ampliación hacia el Este. En Bruselas, el debate ya no gira solo en torno al compromiso con Ucrania y los Balcanes Occidentales, sino también a una cuestión geopolítica. La presión ha convertido la expansión en una herramienta de seguridad, cerrando el paso a injerencias por parte de Moscú.. Montenegro y Albania lideral la carrera. «La ampliación no es solo algo que hacemos por los demás (…) es una respuesta estratégica ante amenazas como los ataques híbridos, la desinformación y la presión en nuestras fronteras», señaló la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, durante la Conferencia de Alto Nivel sobre la Ampliación de la UE hace unas semanas. La UE gestiona ya los plazos técnicos para un bloque ampliado. Montenegro y Albania lideran la carrera con el objetivo de cerrar sus negociaciones entre este año y el siguiente. Con todo, es la integración de Ucrania la que hace más ruido, y el inicio formal de las negociaciones le ha dado un nuevo impulso a un proceso que parecía estancado.. Este proceso de expansión obligaría a una reforma interna. Bruselas reconoce que la UE no podría funcionar con las reglas actuales y gana fuerza la idea de eliminar el derecho de veto en ámbitos clave como la política exterior o la fiscalidad. La transición hacia la toma de decisiones por mayoría cualificada se presenta como la única vía para evitar bloqueos internos.. En paralelo, la relación transatlántica atraviesa una de sus fases más tensas. Desde que el pasado verano el presidente estadounidense, Donald Trump, convirtiera las amenazas arancelarias en herramienta de presión, Europa ha asumido que el tradicional «paraguas de seguridad» estadounidense tiene sus limitaciones. El bloque ha acelerado así una autonomía estratégica donde la inversión militar ha pasado de ser opcional a ser una prioridad existencial.. El pilar europeo. La UE no busca emanciparse por completo de Washington, sino establecer un ‘pilar europeo’ dentro de la OTAN que sea capaz de gestionar crisis regionales. Para lograrlo, los Veintisiete están priorizando la consolidación de su base industrial y un mercado común de defensa mediante compras conjuntas de armamento, reduciendo así la histórica dependencia de los suministros norteamericanos.. Este escenario ha empujado a Bruselas a coordinar más estrechamente el trabajo entre los distintos ejércitos europeos, buscando que puedan actuar juntos con eficacia. El objetivo este 2026 es que la Unión deje de limitarse a comprar tecnología estadounidense y pase a ser un actor con voz propia, capaz de asegurar sus suministros esenciales y decidir sobre sus propios recursos.. Como prueba de este giro, los comisarios europeos Andrius Kubilius y Piotr Serafin han iniciado una gira por el flanco oriental para activar el plan ReArm Europe. La firma en Polonia este viernes y en Lituania este sábado de los primeros préstamos del programa de acción por la seguridad de Europa (SAFE, por sus siglas en inglés) marca un hito. Este mecanismo movilizará más de 800.000 millones de euros destinados a la disuasión militar y a reducir la dependencia de terceros países.. El balance en este Día de Europa marca un cambio de prioridades. La estrategia de Bruselas es ahora doble: utilizar la ampliación para proteger las fronteras frente a Rusia y acelerar el rearme para reforzar su soberanía frente a Washington. En un escenario donde las garantías externas han dejado de ser fiables, la Unión Europea fía su peso en el nuevo tablero mundial a su capacidad para actuar, por primera vez, como un bloque autosuficiente.
«Este debe ser el momento de la independencia de Europa», sentenció la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, en su último discurso sobre el Estado de la Unión. Este 9 de mayo, el Día de Europa no se celebra como una simple conmemoración de logros pasados, sino como el punto de partida de una reforma estructural. La relevancia del proyecto comunitario depende hoy de su capacidad para actuar como un bloque independiente. Bruselas hace hoy balance en dos ejes que marcan su futuro: la integración de nuevos miembros y la transformación de sus relaciones transatlánticas.. El Día de Europa conmemora cada 9 de mayo el aniversario de la Declaración Schuman en 1950, el documento fundacional que sentó las bases de la Unión Europea. Concebida por el ministro francés Robert Schuman tras la Segunda Guerra Mundial, esta propuesta estableció la gestión compartida de recursos como el carbón y el acero para garantizar una paz duradera. Siete décadas después, el significado del aniversario ha mutado: este año marca la transición definitiva de un modelo de integración económica a uno de seguridad estratégica.. Uno de los principales desafíos políticos es la ampliación hacia el Este. En Bruselas, el debate ya no gira solo en torno al compromiso con Ucrania y los Balcanes Occidentales, sino también a una cuestión geopolítica. La presión ha convertido la expansión en una herramienta de seguridad, cerrando el paso a injerencias por parte de Moscú.. Montenegro y Albania lideral la carrera. «La ampliación no es solo algo que hacemos por los demás (…) es una respuesta estratégica ante amenazas como los ataques híbridos, la desinformación y la presión en nuestras fronteras», señaló la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, durante la Conferencia de Alto Nivel sobre la Ampliación de la UE hace unas semanas. La UE gestiona ya los plazos técnicos para un bloque ampliado. Montenegro y Albania lideran la carrera con el objetivo de cerrar sus negociaciones entre este año y el siguiente. Con todo, es la integración de Ucrania la que hace más ruido, y el inicio formal de las negociaciones le ha dado un nuevo impulso a un proceso que parecía estancado.. Este proceso de expansión obligaría a una reforma interna. Bruselas reconoce que la UE no podría funcionar con las reglas actuales y gana fuerza la idea de eliminar el derecho de veto en ámbitos clave como la política exterior o la fiscalidad. La transición hacia la toma de decisiones por mayoría cualificada se presenta como la única vía para evitar bloqueos internos.. En paralelo, la relación transatlántica atraviesa una de sus fases más tensas. Desde que el pasado verano el presidente estadounidense, Donald Trump, convirtiera las amenazas arancelarias en herramienta de presión, Europa ha asumido que el tradicional «paraguas de seguridad» estadounidense tiene sus limitaciones. El bloque ha acelerado así una autonomía estratégica donde la inversión militar ha pasado de ser opcional a ser una prioridad existencial.. El pilar europeo. La UE no busca emanciparse por completo de Washington, sino establecer un ‘pilar europeo’ dentro de la OTAN que sea capaz de gestionar crisis regionales. Para lograrlo, los Veintisiete están priorizando la consolidación de su base industrial y un mercado común de defensa mediante compras conjuntas de armamento, reduciendo así la histórica dependencia de los suministros norteamericanos.. Este escenario ha empujado a Bruselas a coordinar más estrechamente el trabajo entre los distintos ejércitos europeos, buscando que puedan actuar juntos con eficacia. El objetivo este 2026 es que la Unión deje de limitarse a comprar tecnología estadounidense y pase a ser un actor con voz propia, capaz de asegurar sus suministros esenciales y decidir sobre sus propios recursos.. Como prueba de este giro, los comisarios europeos Andrius Kubilius y Piotr Serafin han iniciado una gira por el flanco oriental para activar el plan ReArm Europe. La firma en Polonia este viernes y en Lituania este sábado de los primeros préstamos del programa de acción por la seguridad de Europa (SAFE, por sus siglas en inglés) marca un hito. Este mecanismo movilizará más de 800.000 millones de euros destinados a la disuasión militar y a reducir la dependencia de terceros países.. El balance en este Día de Europa marca un cambio de prioridades. La estrategia de Bruselas es ahora doble: utilizar la ampliación para proteger las fronteras frente a Rusia y acelerar el rearme para reforzar su soberanía frente a Washington. En un escenario donde las garantías externas han dejado de ser fiables, la Unión Europea fía su peso en el nuevo tablero mundial a su capacidad para actuar, por primera vez, como un bloque autosuficiente.
El 9 de mayo tiene lugar el aniversario de la Declaración Schuman en 1950, documento fundacional que sentó las bases de la Unión Europea
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