Uno de los momentos más conmovedores de la visita del Papa León XIV a Barcelona tuvo lugar en la Iglesia de San Agustín, durante un encuentro con entidades sociales y caritativas que trabajan con personas vulnerables. Allí, en un diálogo espontáneo con un niño llamado Renzo, el Pontífice dejó una de las reflexiones más profundas de toda la jornada: la importancia de los abuelos y el peligro de su creciente soledad.. La pregunta llegó de forma sencilla por parte del niño, pero abrió un mensaje de gran calado social: “¿Por qué hay tantos abuelos solos si son tan importantes?”.. León XIV respondió con un llamamiento directo a la conciencia colectiva. Subrayó que los abuelos ocupan un papel esencial dentro de la familia, no solo por el cuidado que ofrecen, sino por su contribución en la transmisión de valores, fe y afecto a las nuevas generaciones. “Los abuelos son muy importantes en la vida de la familia. Nunca deberían quedarse solos”, afirmó el Papa, destacando que en muchas ocasiones son ellos quienes sostienen la vida cotidiana del hogar, ayudando en el cuidado de los nietos mientras los padres trabajan.. El Pontífice insistió en la idea de reciprocidad generacional como base de una sociedad más humana: “¿Y cómo debemos corresponder al amor? Con amor. Es lo que Jesús quiere que hagamos: cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos en su tiempo cuidaron de nosotros”.. León XIV fue más allá al advertir del riesgo de normalizar el abandono de los mayores. “No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste”, afirmó, apelando a un compromiso no solo familiar, sino también social.. El Papa animó además a extender ese cuidado más allá del propio círculo familiar, recordando que el deber de acompañar a los mayores no se limita a los vínculos de sangre: “Aunque no sean nuestros abuelos, no debemos permitir que se sientan solos ni desprotegidos”.
León XIV subrayó que el cuidado de los mayores es una responsabilidad de toda la sociedad, no solo familiar
Uno de los momentos más conmovedores de la visita del Papa León XIV a Barcelona tuvo lugar en la Iglesia de San Agustín, durante un encuentro con entidades sociales y caritativas que trabajan con personas vulnerables. Allí, en un diálogo espontáneo con un niño llamado Renzo, el Pontífice dejó una de las reflexiones más profundas de toda la jornada: la importancia de los abuelos y el peligro de su creciente soledad.. La pregunta llegó de forma sencilla por parte del niño, pero abrió un mensaje de gran calado social: “¿Por qué hay tantos abuelos solos si son tan importantes?”.. León XIV respondió con un llamamiento directo a la conciencia colectiva. Subrayó que los abuelos ocupan un papel esencial dentro de la familia, no solo por el cuidado que ofrecen, sino por su contribución en la transmisión de valores, fe y afecto a las nuevas generaciones. “Los abuelos son muy importantes en la vida de la familia. Nunca deberían quedarse solos”, afirmó el Papa, destacando que en muchas ocasiones son ellos quienes sostienen la vida cotidiana del hogar, ayudando en el cuidado de los nietos mientras los padres trabajan.. El Pontífice insistió en la idea de reciprocidad generacional como base de una sociedad más humana: “¿Y cómo debemos corresponder al amor? Con amor. Es lo que Jesús quiere que hagamos: cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos en su tiempo cuidaron de nosotros”.. León XIV fue más allá al advertir del riesgo de normalizar el abandono de los mayores. “No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste”, afirmó, apelando a un compromiso no solo familiar, sino también social.. El Papa animó además a extender ese cuidado más allá del propio círculo familiar, recordando que el deber de acompañar a los mayores no se limita a los vínculos de sangre: “Aunque no sean nuestros abuelos, no debemos permitir que se sientan solos ni desprotegidos”.
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