Mientras seguimos conmemorando el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y tras la bendición de la Torre de Jesucristo por parte del Papa León XIV, la casa de subastas Setdart ofrece dentro de cinco días un conjunto excepcional de tres piezas que conectan directamente con la génesis del templo expiatorio. Entre ellas, brilla la que se presenta como la fotografía más antigua conocida de la Sagrada Familia, un documento que captura el momento preciso en que la gran obra comenzaba a emerger del suelo barcelonés.. Hacia 1892, cuando Gaudí llevaba ya casi una década al frente del proyecto, la basílica aún conservaba elementos neogóticos iniciales mientras el arquitecto iba definiendo su personal lenguaje simbólico. La imagen, en tonos sepia y de medidas 31 por 24 centímetros, muestra el ábside central con sus andamios de madera, estructuras provisionales y soluciones artesanales propias de una obra que avanzaba con la lentitud y la paciencia de quien construye para la eternidad. Árboles y algunas edificaciones rodean el solar, recordándonos que aquel edificio nació en un paisaje aún en transformación del Eixample.. Esta fotografía forma parte de un álbum de 69 imágenes que documentan la instalación de andamios sobre el ábside neogótico heredado de Francesc de Paula Villar, integrado ya por Gaudí en su visión más ambiciosa. Su valor se multiplica porque gran parte de las maquetas, dibujos y documentos originales del arquitecto desaparecieron durante la Guerra Civil.. Junto a esta joya fotográfica, Setdart subasta un proyecto original para un ventanal de la Sagrada Familia, realizado hacia 1900 en yeso y procedente de la colección privada del arquitecto e historiador Isidre Puig Boada, figura clave en el estudio y la continuidad de la obra. La pieza revela el proceso creativo del maestro, como es la búsqueda formal, la simbología y la estructura fundidas en una misma concepción orgánica.. Completa la propuesta un retrato de Antoni Gaudí realizado por Ricard Opisso, artista que conoció al arquitecto desde la infancia y que, desde los doce años, colaboró en la Sagrada Familia como ayudante, delineante, fotógrafo y ocasional modelo para esculturas. Opisso, que vivió de cerca la ebullición en aquel taller, retrata aquí a Gaudí concentrado en la elaboración de planos.
La imagen forma parte de un álbum que documenta la instalación de andamios
Mientras seguimos conmemorando el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y tras la bendición de la Torre de Jesucristo por parte del Papa León XIV, la casa de subastas Setdart ofrece dentro de cinco días un conjunto excepcional de tres piezas que conectan directamente con la génesis del templo expiatorio. Entre ellas, brilla la que se presenta como la fotografía más antigua conocida de la Sagrada Familia, un documento que captura el momento preciso en que la gran obra comenzaba a emerger del suelo barcelonés.. Hacia 1892, cuando Gaudí llevaba ya casi una década al frente del proyecto, la basílica aún conservaba elementos neogóticos iniciales mientras el arquitecto iba definiendo su personal lenguaje simbólico. La imagen, en tonos sepia y de medidas 31 por 24 centímetros, muestra el ábside central con sus andamios de madera, estructuras provisionales y soluciones artesanales propias de una obra que avanzaba con la lentitud y la paciencia de quien construye para la eternidad. Árboles y algunas edificaciones rodean el solar, recordándonos que aquel edificio nació en un paisaje aún en transformación del Eixample.. Esta fotografía forma parte de un álbum de 69 imágenes que documentan la instalación de andamios sobre el ábside neogótico heredado de Francesc de Paula Villar, integrado ya por Gaudí en su visión más ambiciosa. Su valor se multiplica porque gran parte de las maquetas, dibujos y documentos originales del arquitecto desaparecieron durante la Guerra Civil.. Junto a esta joya fotográfica, Setdart subasta un proyecto original para un ventanal de la Sagrada Familia, realizado hacia 1900 en yeso y procedente de la colección privada del arquitecto e historiador Isidre Puig Boada, figura clave en el estudio y la continuidad de la obra. La pieza revela el proceso creativo del maestro, como es la búsqueda formal, la simbología y la estructura fundidas en una misma concepción orgánica.. Completa la propuesta un retrato de Antoni Gaudí realizado por Ricard Opisso, artista que conoció al arquitecto desde la infancia y que, desde los doce años, colaboró en la Sagrada Familia como ayudante, delineante, fotógrafo y ocasional modelo para esculturas. Opisso, que vivió de cerca la ebullición en aquel taller, retrata aquí a Gaudí concentrado en la elaboración de planos.
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