La fosa común con los cuerpos de 74 mujeres y niños y 3 hombres, datada de hace 2.800 años, no es un descubrimiento nuevo. Fue localizada a principios de la década de los 70 en el yacimiento arqueológico de Gomolava, junto al río Sava, al sur de Novi Sad, en Serbia. Entonces, los arqueólogos pensaron que el enterramiento, en el que más de la mitad de las personas eran menores de 12 años, fue el resultado de una epidemia. La verdad, sin embargo, es mucho más terrible.. Una nueva investigación publicada este lunes en Nature Human Behaviour desvela señales de trauma en decenas de esqueletos, junto con pruebas de que los individuos enterrados, en su mayoría, no estaban genéticamente emparentados y habían crecido en lugares muy distantes, datos que apuntan a una masacre intencionada. Los autores sostienen que seleccionar a mujeres y niños para matarlos y enterrarlos en un lugar visible pudo haber sido una afirmación pública de poder dirigida contra grupos rivales.. El equipo empezó a reexaminar los huesos, actualmente almacenados en el Museo de Vojvodina, en Novi Sad, hace siete años como parte de un estudio sobre la prehistoria de la región. Barry Molloy, arqueólogo de la University College Dublin y coautor del nuevo artículo, explica que inicialmente ‘esperábamos una comunidad aldeana que murió en bloque cuando llegó una enfermedad’.. Masacrar mujeres y niños, una elección extraña en la Edad de Hierro temprana. Por eso, Linda Fibiger, bioarqueóloga de la Universidad de Edimburgo, se sorprendió al comprobar que uno de cada cinco individuos presentaba traumatismos óseos. Principalmente, cráneos fracturados, pero también heridas de flecha y cortes que dejaron marcas en los huesos. Dado que muchas lesiones mortales no dejan marcas en el esqueleto, Fibiger concluyó que probablemente todas las mujeres y los niños de la fosa fueron ejecutados.. Eso planteó un nuevo misterio. Tanto si eran amigos como enemigos, en los tiempos del siglo IX a.C. las mujeres y los niños eran recursos especialmente valiosos, dado que representaban el futuro de las comunidades, en el mejor de los casos, y, en el peor, una reserva útil de trabajo forzado. Matarlos fue, por tanto, una elección extraña.. El análisis genético reveló que, con la excepción de una madre y sus dos hijas pequeñas, ninguno de los individuos de la fosa estaba biológicamente emparentado, algo que sí cabría esperar si una aldea o un clan hubieran sido atacados y exterminados. Los isótopos químicos de sus dientes mostraron que no procedían del área de Gomolava y que crecieron alimentándose de distintos tipos de comida.. ‘Estas personas tuvieron orígenes infantiles distintos y dietas diferentes. No sabemos si vivían juntas en el momento de la masacre, pero creemos que formaban parte de una población regional más amplia’, explica Miren Iraeta Orbegozo, genetista de la Universidad de Lausana y coautora del artículo.. Así, más que el resultado del ataque a una única aldea, ‘es un grupo de personas de distintas aldeas, todas asesinadas en el mismo lugar, al mismo tiempo’, afirma Molloy. El enterramiento coincide con un periodo de inestabilidad en la cuenca de los Cárpatos, cuando distintos grupos progresaban con la ganadería y la agricultura y empezaban a construir asentamientos amurallados o cerrados; Gomolava y el cercano Sava representaban entonces una frontera. ‘Parece un foco de tensión entre distintas formas de aprovechar el territorio’, dice Molloy.. Un enterramiento ritual en una fosa común. La principal hipótesis del equipo es que personas que huían de conflictos en otros lugares de la región fueron interceptadas en Gomolava y asesinadas por un grupo rival. Sin embargo, Molloy cree que no se trató de una simple ejecución y que la matanza pudo tener un significado ideológico o simbólico.. La fosa está situada en la cima de un montículo creado por restos de asentamientos anteriores, mucho más antiguos, que destaca en un paisaje por lo demás es llano. Los muertos fueron colocados cuidadosamente en un hoyo circular poco profundo, de apenas 3 metros de diámetro. Huesos de vaca y oveja sugieren que el enterramiento estuvo acompañado por una ofrenda de comida o un sacrificio animal. Y entre los restos se hallaron adornos personales (como fíbulas, anillos para el pelo, brazaletes y sortijas), lo que indica que los cuerpos no fueron saqueados.. Las víctimas fueron seleccionadas y sus cuerpos dispuestos en el montículo de un modo parecido a como podría exhibirse un tesoro de armas u otros objetos valiosos con el fin de demostrar riqueza y poder. Podría haber sido un mensaje destinado a amedrentar a posibles rivales en un momento de agitación social. ‘Intentan mostrar que tienen el poder de deshacerse de cosas que sería valioso conservar’, afirma Molloy.. La razón de que las víctimas fueran mujeres y niños obedece, según Fibiger, a atacar las raíces de comunidades rivales. ‘Las mujeres y los niños… tienen capacidad de acción y un papel en la transmisión de tradiciones. Los niños son el futuro de una sociedad y todo eso se arrebata’, explica.
Un nuevo estudio sobre los 77 cuerpos, 74 de mujeres y niños y 3 de hombres, descubiertos hace más de medio siglo en Gomolava revela su verdadero final
La fosa común con los cuerpos de 74 mujeres y niños y 3 hombres, datada de hace 2.800 años, no es un descubrimiento nuevo. Fue localizada a principios de la década de los 70 en el yacimiento arqueológico de Gomolava, junto al río Sava, al sur de Novi Sad, en Serbia. Entonces, los arqueólogos pensaron que el enterramiento, en el que más de la mitad de las personas eran menores de 12 años, fue el resultado de una epidemia. La verdad, sin embargo, es mucho más terrible.. Una nueva investigación publicada este lunes en Nature Human Behaviour desvela señales de trauma en decenas de esqueletos, junto con pruebas de que los individuos enterrados, en su mayoría, no estaban genéticamente emparentados y habían crecido en lugares muy distantes, datos que apuntan a una masacre intencionada. Los autores sostienen que seleccionar a mujeres y niños para matarlos y enterrarlos en un lugar visible pudo haber sido una afirmación pública de poder dirigida contra grupos rivales.. El equipo empezó a reexaminar los huesos, actualmente almacenados en el Museo de Vojvodina, en Novi Sad, hace siete años como parte de un estudio sobre la prehistoria de la región. Barry Molloy, arqueólogo de la University College Dublin y coautor del nuevo artículo, explica que inicialmente ‘esperábamos una comunidad aldeana que murió en bloque cuando llegó una enfermedad’.. Masacrar mujeres y niños, una elección extraña en la Edad de Hierro temprana. Por eso, Linda Fibiger, bioarqueóloga de la Universidad de Edimburgo, se sorprendió al comprobar que uno de cada cinco individuos presentaba traumatismos óseos. Principalmente, cráneos fracturados, pero también heridas de flecha y cortes que dejaron marcas en los huesos. Dado que muchas lesiones mortales no dejan marcas en el esqueleto, Fibiger concluyó que probablemente todas las mujeres y los niños de la fosa fueron ejecutados.. Eso planteó un nuevo misterio. Tanto si eran amigos como enemigos, en los tiempos del siglo IX a.C. las mujeres y los niños eran recursos especialmente valiosos, dado que representaban el futuro de las comunidades, en el mejor de los casos, y, en el peor, una reserva útil de trabajo forzado. Matarlos fue, por tanto, una elección extraña.. El análisis genético reveló que, con la excepción de una madre y sus dos hijas pequeñas, ninguno de los individuos de la fosa estaba biológicamente emparentado, algo que sí cabría esperar si una aldea o un clan hubieran sido atacados y exterminados. Los isótopos químicos de sus dientes mostraron que no procedían del área de Gomolava y que crecieron alimentándose de distintos tipos de comida.. ‘Estas personas tuvieron orígenes infantiles distintos y dietas diferentes. No sabemos si vivían juntas en el momento de la masacre, pero creemos que formaban parte de una población regional más amplia’, explica Miren Iraeta Orbegozo, genetista de la Universidad de Lausana y coautora del artículo.. Así, más que el resultado del ataque a una única aldea, ‘es un grupo de personas de distintas aldeas, todas asesinadas en el mismo lugar, al mismo tiempo’, afirma Molloy. El enterramiento coincide con un periodo de inestabilidad en la cuenca de los Cárpatos, cuando distintos grupos progresaban con la ganadería y la agricultura y empezaban a construir asentamientos amurallados o cerrados; Gomolava y el cercano Sava representaban entonces una frontera. ‘Parece un foco de tensión entre distintas formas de aprovechar el territorio’, dice Molloy.. Un enterramiento ritual en una fosa común. La principal hipótesis del equipo es que personas que huían de conflictos en otros lugares de la región fueron interceptadas en Gomolava y asesinadas por un grupo rival. Sin embargo, Molloy cree que no se trató de una simple ejecución y que la matanza pudo tener un significado ideológico o simbólico.. La fosa está situada en la cima de un montículo creado por restos de asentamientos anteriores, mucho más antiguos, que destaca en un paisaje por lo demás es llano. Los muertos fueron colocados cuidadosamente en un hoyo circular poco profundo, de apenas 3 metros de diámetro. Huesos de vaca y oveja sugieren que el enterramiento estuvo acompañado por una ofrenda de comida o un sacrificio animal. Y entre los restos se hallaron adornos personales (como fíbulas, anillos para el pelo, brazaletes y sortijas), lo que indica que los cuerpos no fueron saqueados.. Las víctimas fueron seleccionadas y sus cuerpos dispuestos en el montículo de un modo parecido a como podría exhibirse un tesoro de armas u otros objetos valiosos con el fin de demostrar riqueza y poder. Podría haber sido un mensaje destinado a amedrentar a posibles rivales en un momento de agitación social. ‘Intentan mostrar que tienen el poder de deshacerse de cosas que sería valioso conservar’, afirma Molloy.. La razón de que las víctimas fueran mujeres y niños obedece, según Fibiger, a atacar las raíces de comunidades rivales. ‘Las mujeres y los niños… tienen capacidad de acción y un papel en la transmisión de tradiciones. Los niños son el futuro de una sociedad y todo eso se arrebata’, explica.
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