La oposición interna en Esquerra Republicana vuelve a tomar forma organizada. Varios colectivos críticos del partido han registrado una petición para someter a votación de la militancia la continuidad del apoyo al Govern de Salvador Illa, en un movimiento que busca reabrir el debate estratégico sobre los pactos con el socialismo.. Los impulsores consideran que el PSC ha incumplido de forma reiterada el acuerdo de investidura firmado en verano de 2024, y sostienen que ERC no debería seguir sosteniendo al ejecutivo catalán en estas condiciones. Por ello, reclaman activar los mecanismos de participación interna previstos en los estatutos del partido para que las bases vuelvan a pronunciarse sobre una cuestión que califican de “máxima trascendencia política”.. Entre los promotores figuran dirigentes vinculados a dos de los principales espacios críticos del partido, como el Col·lectiu 1 d’Octubre y Foc Nou, con nombres como Xavier Martínez-Gil, Àngel Ruiz, el exconseller Alfred Bosch o el exsenador Miquel Àngel Estradé.. No es la primera vez que estos sectores intentan influir en el rumbo de ERC. De hecho, ya trataron de disputar el liderazgo a Oriol Junqueras en el último congreso del partido, donde compitieron frente a otras corrientes como Militància Decidim (alineada con el actual presidente) o Nova Esquerra Nacional. Sin embargo, no lograron superar la fase previa al no reunir los avales necesarios.. Una crítica sostenida en el tiempo. Pese a ese revés, estos colectivos llevan años ejerciendo de principal foco de oposición interna a la dirección republicana. Su malestar se remonta al inicio del ciclo de pactos con el PSOE, con la investidura de Pedro Sánchez en 2020, y se ha extendido a los acuerdos con el PSC en Cataluña.. Desde estas posiciones se cuestiona que ERC haya actuado como garante de compromisos políticos que, a su juicio, no se han materializado. Uno de los ejemplos recurrentes es el de la financiación singular: los críticos sostienen que las propuestas finalmente planteadas se alejaban de lo pactado inicialmente, lo que ha alimentado la desconfianza hacia la estrategia negociadora del partido.. En el caso del acuerdo con Illa, señalan especialmente el incumplimiento de compromisos como el traspaso de la recaudación del IRPF a la Generalitat a partir de 2026, una de las medidas más simbólicas del pacto de investidura.. Un termómetro del malestar interno. Este intento sirve para medir el grado de descontento dentro del partido con la línea política actual. Las últimas votaciones internas reflejan una tendencia a la baja en el respaldo a la estrategia de pactos. Mientras que a finales de 2023 la militancia avaló con un amplio 89% la investidura de Sánchez, el apoyo a Salvador Illa cayó hasta el 53% en verano de 2024, evidenciando un desgaste significativo.. Si finalmente se celebra, la consulta podría tener un impacto directo en la negociación en curso entre ERC y el Govern sobre los presupuestos de 2026, introduciendo un factor de incertidumbre en unas conversaciones ya de por sí complejas.. Un partido tensionado por sus propias divisiones. El movimiento de los críticos llega en un momento de especial fragilidad interna para ERC. Las heridas del último congreso aún no se han cerrado, con una dirección encabezada por Oriol Junqueras que sigue contando con una contestación relevante dentro del partido.. A esta fractura orgánica se suma el debate estratégico abierto en las últimas semanas por Gabriel Rufián, que ha planteado la posibilidad de articular alianzas más amplias de izquierdas en el conjunto de España. Una propuesta que ha generado incomodidad en distintos sectores de la formación y que vuelve a poner sobre la mesa las diferencias de fondo sobre el rumbo político de Esquerra.
Los impulsores acusan a los socialistas de incumplir el acuerdo de investidura de 2024
La oposición interna en Esquerra Republicana vuelve a tomar forma organizada. Varios colectivos críticos del partido han registrado una petición para someter a votación de la militancia la continuidad del apoyo al Govern de Salvador Illa, en un movimiento que busca reabrir el debate estratégico sobre los pactos con el socialismo.. Los impulsores consideran que el PSC ha incumplido de forma reiterada el acuerdo de investidura firmado en verano de 2024, y sostienen que ERC no debería seguir sosteniendo al ejecutivo catalán en estas condiciones. Por ello, reclaman activar los mecanismos de participación interna previstos en los estatutos del partido para que las bases vuelvan a pronunciarse sobre una cuestión que califican de “máxima trascendencia política”.. Entre los promotores figuran dirigentes vinculados a dos de los principales espacios críticos del partido, como el Col·lectiu 1 d’Octubre y Foc Nou, con nombres como Xavier Martínez-Gil, Àngel Ruiz, el exconseller Alfred Bosch o el exsenador Miquel Àngel Estradé.. No es la primera vez que estos sectores intentan influir en el rumbo de ERC. De hecho, ya trataron de disputar el liderazgo a Oriol Junqueras en el último congreso del partido, donde compitieron frente a otras corrientes como Militància Decidim (alineada con el actual presidente) o Nova Esquerra Nacional. Sin embargo, no lograron superar la fase previa al no reunir los avales necesarios.. Una crítica sostenida en el tiempo. Pese a ese revés, estos colectivos llevan años ejerciendo de principal foco de oposición interna a la dirección republicana. Su malestar se remonta al inicio del ciclo de pactos con el PSOE, con la investidura de Pedro Sánchez en 2020, y se ha extendido a los acuerdos con el PSC en Cataluña.. Desde estas posiciones se cuestiona que ERC haya actuado como garante de compromisos políticos que, a su juicio, no se han materializado. Uno de los ejemplos recurrentes es el de la financiación singular: los críticos sostienen que las propuestas finalmente planteadas se alejaban de lo pactado inicialmente, lo que ha alimentado la desconfianza hacia la estrategia negociadora del partido.. En el caso del acuerdo con Illa, señalan especialmente el incumplimiento de compromisos como el traspaso de la recaudación del IRPF a la Generalitat a partir de 2026, una de las medidas más simbólicas del pacto de investidura.. Un termómetro del malestar interno. Este intento sirve para medir el grado de descontento dentro del partido con la línea política actual. Las últimas votaciones internas reflejan una tendencia a la baja en el respaldo a la estrategia de pactos. Mientras que a finales de 2023 la militancia avaló con un amplio 89% la investidura de Sánchez, el apoyo a Salvador Illa cayó hasta el 53% en verano de 2024, evidenciando un desgaste significativo.. Si finalmente se celebra, la consulta podría tener un impacto directo en la negociación en curso entre ERC y el Govern sobre los presupuestos de 2026, introduciendo un factor de incertidumbre en unas conversaciones ya de por sí complejas.. Un partido tensionado por sus propias divisiones. El movimiento de los críticos llega en un momento de especial fragilidad interna para ERC. Las heridas del último congreso aún no se han cerrado, con una dirección encabezada por Oriol Junqueras que sigue contando con una contestación relevante dentro del partido.. A esta fractura orgánica se suma el debate estratégico abierto en las últimas semanas por Gabriel Rufián, que ha planteado la posibilidad de articular alianzas más amplias de izquierdas en el conjunto de España. Una propuesta que ha generado incomodidad en distintos sectores de la formación y que vuelve a poner sobre la mesa las diferencias de fondo sobre el rumbo político de Esquerra.
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