Camarón de la Isla fue en vida un hombre «avanzado a su tiempo», como demostró con su cante y su manera revolucionaria de afrontar el flamenco, de ahí que su viuda, La Chispa, imagine que, de no haber fallecido de manera temprana, «le hubiera encantado vivir con la tecnología que hay ahora». «Él se habría apasionado con todas las tecnologías y todos los cacharros y querría hacer cosas con lo que hay ahora», asegura Dolores Montoya en una charla con EFE en la que no duda ante la pregunta de si incluso habría jugado con la inteligencia artificial: «Sí», indica. Año Camarón El motivo de la charla es la celebración hasta el próximo 1 de diciembre del ‘Año Camarón’ por los 75 años que el artista gaditano nacido José Monge (San Fernando -Cádiz-, 1950 – Badalona -Barcelona-, 1992) luciría hoy de no haber sido por un cáncer de pulmón que provocó un cataclismo en el mundo flamenco. «El mismo día que murió la gente fue corriendo a comprar sus discos», rememora su viuda, aunque puntualiza que él ya era un mito: «Él nació siendo Camarón, con su forma de actuar, su cante y lo que daba en el escenario. Metía a 5.000 personas en un escenario, que eso no lo hacía nadie, y terminaba de trabajar y lo esperaban abajo para que tocara a sus niños, una cosa tremenda». Ella compartió 16 años a su lado como su esposa, 16 años de viajes en coche entre festivales, con cinco hijos en común, y una mirada reposada de lo que fue el hombre tímido y bueno con el que compartió la vida, «un caballero» dice. «Para mí él era José, no Camarón, y ojalá aún lo tuviera». Un artista revolucionario Con todo, es la primera en reconocer la importancia del legado que dejó su marido, como ‘La leyenda del tiempo’ (1979), considerado uno de los grandes hitos del flamenco por cuanto supuso de modernidad, entre otras cosas por incluir instrumentos ajenos como el bajo eléctrico, con la producción de Ricardo Pachón y un trío de colaboradores en mayúsculas: Kiko Veneno, Tomatito y Raimundo Amador. «A la vista está, que se hizo hace 48 años y todavía se sigue escuchando y se seguirá, porque dejó ahí una fuente de inspiración para todos», afirma de un álbum que en su momento también recibió muchas críticas de los flamencólogos. «Tanto que él solía decirme: ‘El próximo lo hago con guitarra y voz solamente'», añade. Venía de una disciplina muy grande, en parte de su padre. «Lo obligaron tanto… ‘Tienes que hacer esto y esto’, le decían y hasta lo mandaban al estudio vestido con el traje y la camisa como se hacía entonces. Y aunque él lo hiciera a su forma, cuando se vio liberado de esas personas que lo agobiaban tanto, hizo lo que quiso, pero dentro siempre de lo bueno y de su forma», confirma La Chispa. Aún grabaría otros hitos musicales como el disco ‘Como el agua’ (1981), con el famoso tema que le da nombre, o ‘Potro de rabia y miel’ el mismo año que falleció. De poco antes es otro de sus éxitos, ‘Soy gitano’ (1989), «que a?
Dolores Montoya afirma que el artista ahora coquetearía con la inteligencia artificial
Camarón de la Isla fue en vida un hombre «avanzado a su tiempo», como demostró con su cante y su manera revolucionaria de afrontar el flamenco, de ahí que su viuda, La Chispa, imagine que, de no haber fallecido de manera temprana, «le hubiera encantado vivir con la tecnología que hay ahora».»Él se habría apasionado con todas las tecnologías y todos los cacharros y querría hacer cosas con lo que hay ahora», asegura Dolores Montoya en una charla con EFE en la que no duda ante la pregunta de si incluso habría jugado con la inteligencia artificial: «Sí», indica.Año CamarónEl motivo de la charla es la celebración hasta el próximo 1 de diciembre del ‘Año Camarón’ por los 75 años que el artista gaditano nacido José Monge (San Fernando -Cádiz-, 1950 – Badalona -Barcelona-, 1992) luciría hoy de no haber sido por un cáncer de pulmón que provocó un cataclismo en el mundo flamenco.»El mismo día que murió la gente fue corriendo a comprar sus discos», rememora su viuda, aunque puntualiza que él ya era un mito: «Él nació siendo Camarón, con su forma de actuar, su cante y lo que daba en el escenario. Metía a 5.000 personas en un escenario, que eso no lo hacía nadie, y terminaba de trabajar y lo esperaban abajo para que tocara a sus niños, una cosa tremenda». Ella compartió 16 años a su lado como su esposa, 16 años de viajes en coche entre festivales, con cinco hijos en común, y una mirada reposada de lo que fue el hombre tímido y bueno con el que compartió la vida, «un caballero» dice. «Para mí él era José, no Camarón, y ojalá aún lo tuviera».Un artista revolucionarioCon todo, es la primera en reconocer la importancia del legado que dejó su marido, como ‘La leyenda del tiempo’ (1979), considerado uno de los grandes hitos del flamenco por cuanto supuso de modernidad, entre otras cosas por incluir instrumentos ajenos como el bajo eléctrico, con la producción de Ricardo Pachón y un trío de colaboradores en mayúsculas: Kiko Veneno, Tomatito y Raimundo Amador.»A la vista está, que se hizo hace 48 años y todavía se sigue escuchando y se seguirá, porque dejó ahí una fuente de inspiración para todos», afirma de un álbum que en su momento también recibió muchas críticas de los flamencólogos. «Tanto que él solía decirme: ‘El próximo lo hago con guitarra y voz solamente'», añade.Venía de una disciplina muy grande, en parte de su padre. «Lo obligaron tanto… ‘Tienes que hacer esto y esto’, le decían y hasta lo mandaban al estudio vestido con el traje y la camisa como se hacía entonces. Y aunque él lo hiciera a su forma, cuando se vio liberado de esas personas que lo agobiaban tanto, hizo lo que quiso, pero dentro siempre de lo bueno y de su forma», confirma La Chispa.Aún grabaría otros hitos musicales como el disco ‘Como el agua’ (1981), con el famoso tema que le da nombre, o ‘Potro de rabia y miel’ el mismo año que falleció. De poco antes es otro de sus éxitos, ‘Soy gitano’ (1989), «que aún se po
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