Más de un siglo después de que Antoni Gaudí la concibiera, la tercera planta de Casa Batlló, la única vivienda del edificio que ha llegado intacta hasta nuestros días según el diseño original, sale por primera vez a la luz. Pero no lo hace como museo sino como un espacio vivo: un conjunto de reservados privados para celebraciones, reuniones y experiencias gastronómicas que devuelven al icónico inmueble del Paseo de Gràcia su vocación original de hogar.. Estamos ante uno de los hitos patrimoniales más significativos del modernismo catalán en los últimos años. Tras más de cien años habitada por descendientes directos de la familia Batlló, esta planta excepcional se abre ahora con un propósito claro: transformar el patrimonio en experiencia. “Abrir esta planta significa recuperar una parte esencial de la historia de Casa Batlló y compartirla con el mundo. Es un espacio que ha permanecido vivo durante más de cien años y que ahora inicia un nuevo capítulo sin perder su esencia”, explica Nina Bernat, consejera delegada de la institución.. La restauración, que ha durado tres años y se ha llevado a cabo con un rigor casi arqueológico, ha permitido retirar las sucesivas capas añadidas a lo largo del siglo XX y recuperar la arquitectura de 1906 en un estado de autenticidad sorprendente. “Nos encontramos con una vivienda muy transformada, pero extraordinariamente completa bajo las capas posteriores. El proceso fue casi arqueológico: retirar, descubrir y recuperar lo que ya estaba allí”, detalla Xavier Villanueva, arquitecto responsable de los trabajos.. Entre los hallazgos destacan estucos con motivos florales ocultos durante décadas, los techos ondulados originales, puertas recicladas magistralmente adaptadas por Gaudí y, sobre todo, una maneta inédita que amplía el conocimiento sobre la obsesión del genio por el detalle y la innovación. Carpinterías, pavimentos y sistemas constructivos han sido restaurados o reproducidos con técnicas artesanales, respetando al milímetro la visión doméstica y avanzada del arquitecto.. Sobre esta base patrimonial impecable, la interiorista italiana Paola Navone —fundadora de OTTO Studio— ha introducido una segunda capa contemporánea que no compite con Gaudí, sino que dialoga con él. Su intervención es ecléctica, basada en la mezcla, el contraste y la superposición: mobiliario, objetos y piezas artesanales de distintos contextos conviven con la arquitectura original generando “diálogos inesperados”. Navone lo explica con una naturalidad reveladora: “Al principio sentí que intervenir en Casa Batlló era casi imposible. Todo cambió cuando dejé de pensar en diseñar sobre Gaudí y empecé a imaginar que esta vivienda era mi propia casa en Barcelona. Desde ese momento, el proyecto se convirtió en una reapropiación natural del espacio: una forma de habitarlo hoy”.. El resultado es un espacio íntimo y versátil donde cada estancia cuenta una pequeña historia. Se puede reservar de forma independiente o como extensión de la visita cultural, y se completa con una oferta gastronómica que reinterpreta la tradición mediterránea y catalana. La tercera planta se convierte así en un “monumento vivo” que responde a la creciente demanda internacional de espacios únicos y auténticos para encuentros privados, lejos del circuito museístico convencional.. Casa Batlló, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2005 y una de las obras cumbres del modernismo, reafirma con esta apertura su filosofía de institución cultural dinámica. “Casa Batlló está viva porque evoluciona. Esta planta representa exactamente eso: respeto por el pasado y la capacidad de abrir nuevas formas de vivirlo”, concluye Nina Bernat.
El edificio recupera la última vivienda original del edificio modernista
Más de un siglo después de que Antoni Gaudí la concibiera, la tercera planta de Casa Batlló, la única vivienda del edificio que ha llegado intacta hasta nuestros días según el diseño original, sale por primera vez a la luz. Pero no lo hace como museo sino como un espacio vivo: un conjunto de reservados privados para celebraciones, reuniones y experiencias gastronómicas que devuelven al icónico inmueble del Paseo de Gràcia su vocación original de hogar.. Estamos ante uno de los hitos patrimoniales más significativos del modernismo catalán en los últimos años. Tras más de cien años habitada por descendientes directos de la familia Batlló, esta planta excepcional se abre ahora con un propósito claro: transformar el patrimonio en experiencia. “Abrir esta planta significa recuperar una parte esencial de la historia de Casa Batlló y compartirla con el mundo. Es un espacio que ha permanecido vivo durante más de cien años y que ahora inicia un nuevo capítulo sin perder su esencia”, explica Nina Bernat, consejera delegada de la institución.. La restauración, que ha durado tres años y se ha llevado a cabo con un rigor casi arqueológico, ha permitido retirar las sucesivas capas añadidas a lo largo del siglo XX y recuperar la arquitectura de 1906 en un estado de autenticidad sorprendente. “Nos encontramos con una vivienda muy transformada, pero extraordinariamente completa bajo las capas posteriores. El proceso fue casi arqueológico: retirar, descubrir y recuperar lo que ya estaba allí”, detalla Xavier Villanueva, arquitecto responsable de los trabajos.. Entre los hallazgos destacan estucos con motivos florales ocultos durante décadas, los techos ondulados originales, puertas recicladas magistralmente adaptadas por Gaudí y, sobre todo, una maneta inédita que amplía el conocimiento sobre la obsesión del genio por el detalle y la innovación. Carpinterías, pavimentos y sistemas constructivos han sido restaurados o reproducidos con técnicas artesanales, respetando al milímetro la visión doméstica y avanzada del arquitecto.. Sobre esta base patrimonial impecable, la interiorista italiana Paola Navone —fundadora de OTTO Studio— ha introducido una segunda capa contemporánea que no compite con Gaudí, sino que dialoga con él. Su intervención es ecléctica, basada en la mezcla, el contraste y la superposición: mobiliario, objetos y piezas artesanales de distintos contextos conviven con la arquitectura original generando “diálogos inesperados”. Navone lo explica con una naturalidad reveladora: “Al principio sentí que intervenir en Casa Batlló era casi imposible. Todo cambió cuando dejé de pensar en diseñar sobre Gaudí y empecé a imaginar que esta vivienda era mi propia casa en Barcelona. Desde ese momento, el proyecto se convirtió en una reapropiación natural del espacio: una forma de habitarlo hoy”.. El resultado es un espacio íntimo y versátil donde cada estancia cuenta una pequeña historia. Se puede reservar de forma independiente o como extensión de la visita cultural, y se completa con una oferta gastronómica que reinterpreta la tradición mediterránea y catalana. La tercera planta se convierte así en un “monumento vivo” que responde a la creciente demanda internacional de espacios únicos y auténticos para encuentros privados, lejos del circuito museístico convencional.. Casa Batlló, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2005 y una de las obras cumbres del modernismo, reafirma con esta apertura su filosofía de institución cultural dinámica. “Casa Batlló está viva porque evoluciona. Esta planta representa exactamente eso: respeto por el pasado y la capacidad de abrir nuevas formas de vivirlo”, concluye Nina Bernat.
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